Menuda se ha montado con la filtración del borrador de la sentencia sobre el aborto del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que apunta a que ese aborto será derogado como un derecho constitucional dentro de los primeros tres meses del embarazo.
Y es que la decisión sobre el famoso caso Roe contra Wade fue del todo ideológica y nada jurídica. Porque no hay que ser un experto en temas judiciales para darse cuenta que la Constitución de Estados Unidos no dice nada del aborto (ni, dicho sea de paso, del matrimonio homosexual). Y, es más, es evidente que en la mente de los que escribieron esta declaración no estaban ninguna de estas dos cuestiones.
¿Y éntonces? ¿Cuál es la solución? Hay dos. La primera, que sean los estados los que legislen sobre estas dos cuestiones, como sobre cualquier otra (delitos, pena de muerte, etc., etc.). Y la segunda, si eso no parece suficiente, que los del Partido Demócrata intenten una reforma constitucional que incluya el aborto como derecho (y el matrimonio homosexual). Lo contrario, ir por la vía del derecho constitucional, es un atajo y una injusticia que les ha dado resultado en los dos temas, por la vía de que un puñado de jueces (nueve) decidan lo que solamente deberían decidir los legisladores de los estados.

miércoles, 4 de mayo de 2022
La guardia de la prisión que se fugó con un asesino (a puñaladas de una mujer)
Vicky White era una guardia de prisión (en la cárcel del Condado de Lauderdale, Alabama, Estados Unidos), subdirectora, de 56 años de edad, con 25 años de ejemplar servicio en su trabajo, que se había ganado una pronta y tranquila jubilación. Su último día de trabajo, el pasado viernes, salió de la prisión junto a Casey White (ninguna relación, a pesar de tener el mismo apellido), con 38 años, encarcelado a la espera de juicio por el asesinato de una mujer, a la que confesó haber quitado la vida a puñaladas. Para salir dijo que estaba escoltando al recluso a un examen psiquiátrico en un determinado centro. Cuando se dieron cuenta que Casey White no regresaba, llamaron al centro en cuestión, del que recibieron por respuesta que el preso no tenía programado ningún examen. En ese momento dieron la voz de alarma.
Las sospechas empezaron a forjarse alrededor de Vicky White, porque el protocolo exige que sean dos los escoltas a un preso cuando va a salir de la prisión. Una investigación somera dio como resultado que descubrieron el coche oficial abandonado en el aparcamiento de un centro comercial. Y con otra investigación un poco más profunda se descubrió que la mujer había vendido su casa doce días antes de la fuga por una suma de 95.000 dólares, por debajo del precio de mercado.
La conclusión era bastante clara. Ella tenía planes de ayudarle a él a fugarse y esos planes los habían llevado a la práctica juntos. El Departamento del Sheriff ha emitido dos órdenes de busca y captura por todo el país, una contra Casey White como sospechoso de fuga y otra contra Vicky White como sospechosa de haberle ayudado en esa fuga.
Hasta aquí los hechos. Lo cuento porque no me entra en la cabeza que una mujer con un historial penal completamente limpio, con su casa completamente pagada, a punto de comenzar una jubilación dorada con tan solo 56 años, venda esa casa y ayude a fugarse a un asesino que mató (ojo, a puñaladas) a otra mujer. ¿Qué pudo estar pensando esa mujer? No tengo ni idea.
Porque si la fuga sale bien estará compartiendo el resto de su vida con un asesino de otra mujer (con todo el riesgo que ello implica, evidentemente). ¿Y qué van a hacer cuando el dinero se acabe? Porque 95.000 dólares tampoco dan para mucho (unos cuatro años, apretándose mucho el cinturón).
Y si los capturan (y lo más probable es que así sea) ella habrá cambiado una jubilación dorada con casa completamente pagada por pasar toda o casi toda su vida en prisión, algo para lo que, por su ejemplaridad, no está mentalmente preparada, y que la llevará a la amargura más atroz o incluso al suicidio.
Evidentemente detrás hay un estúpido enamoramiento de una mujer ejemplar de 56 años con una vida rutinaria de un asesino de 38 con muchas historias que contar sobre su vida. Es la aplicación del dicho en inglés de good girls like bad boys (a las chicas buenas les gustan los chicos malos). ¿Pero hasta ese punto? ¿Con ese riesgo? ¿Con ese coste? Porque más que enamoramiento es eso, estúpido. De verdad, no lo entiendo.
Las sospechas empezaron a forjarse alrededor de Vicky White, porque el protocolo exige que sean dos los escoltas a un preso cuando va a salir de la prisión. Una investigación somera dio como resultado que descubrieron el coche oficial abandonado en el aparcamiento de un centro comercial. Y con otra investigación un poco más profunda se descubrió que la mujer había vendido su casa doce días antes de la fuga por una suma de 95.000 dólares, por debajo del precio de mercado.
La conclusión era bastante clara. Ella tenía planes de ayudarle a él a fugarse y esos planes los habían llevado a la práctica juntos. El Departamento del Sheriff ha emitido dos órdenes de busca y captura por todo el país, una contra Casey White como sospechoso de fuga y otra contra Vicky White como sospechosa de haberle ayudado en esa fuga.
Hasta aquí los hechos. Lo cuento porque no me entra en la cabeza que una mujer con un historial penal completamente limpio, con su casa completamente pagada, a punto de comenzar una jubilación dorada con tan solo 56 años, venda esa casa y ayude a fugarse a un asesino que mató (ojo, a puñaladas) a otra mujer. ¿Qué pudo estar pensando esa mujer? No tengo ni idea.
Porque si la fuga sale bien estará compartiendo el resto de su vida con un asesino de otra mujer (con todo el riesgo que ello implica, evidentemente). ¿Y qué van a hacer cuando el dinero se acabe? Porque 95.000 dólares tampoco dan para mucho (unos cuatro años, apretándose mucho el cinturón).
Y si los capturan (y lo más probable es que así sea) ella habrá cambiado una jubilación dorada con casa completamente pagada por pasar toda o casi toda su vida en prisión, algo para lo que, por su ejemplaridad, no está mentalmente preparada, y que la llevará a la amargura más atroz o incluso al suicidio.
Evidentemente detrás hay un estúpido enamoramiento de una mujer ejemplar de 56 años con una vida rutinaria de un asesino de 38 con muchas historias que contar sobre su vida. Es la aplicación del dicho en inglés de good girls like bad boys (a las chicas buenas les gustan los chicos malos). ¿Pero hasta ese punto? ¿Con ese riesgo? ¿Con ese coste? Porque más que enamoramiento es eso, estúpido. De verdad, no lo entiendo.
martes, 3 de mayo de 2022
Lo dicho, toman a los votantes por tontos, ahora los del PSOE
Hace tres días dije que ERC toma a sus votantes por tontos. Ahora es el PSOE el que lo hace, porque el PSOE dilatará la contrapartida a Bildu por el decreto hasta que pasen las andaluzas. Así están las cosas. Deben pensar que los votantes son tontos y que no tienen memoria. Va siendo hora de que estas actitudes tengan un precio, y muy alto, en las urnas.
Silentes apesebrados
Leo que Yolanda Díaz retribuirá también a los sindicatos por negociar
las reformas sociales, además de que CCOO ha recibido un 57,7% más
de subvención que en 2020 y UGT, un 54% más.
En eso se han convertido los sindicalistas españoles, en unos silentes apesebrados, que callan ante las barbaridades de un Gobierno hacia los trabajadores porque ese Gobierno de izquierdas y sobre todo porque les echa el pienso en el pesebre.
las reformas sociales, además de que CCOO ha recibido un 57,7% más
de subvención que en 2020 y UGT, un 54% más.
En eso se han convertido los sindicalistas españoles, en unos silentes apesebrados, que callan ante las barbaridades de un Gobierno hacia los trabajadores porque ese Gobierno de izquierdas y sobre todo porque les echa el pienso en el pesebre.
Un ejército de saqueadores
Ya sabíamos que los soldados rusos que se retiraron de la zona de Kiev saquearon todo lo que pudieron de las casas en su retirada. Y que en otra áreas también saquearon tiendas y bancos. Ahora sabemos que en las zonas ocupadas están saqueando a la población civil a mansalva. En eso se ha convertido el ejército ruso en Ucrania, en un ejército de saqueadores.
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