miércoles, 25 de marzo de 2026

¿El palo y la zanahoria?: "EEUU se dispone a mandar al Golfo 3.000 soldados de élite pero envía a Irán un plan de paz de 15 puntos"

En Okdiario.

"Europa no se da cuenta de lo que está en juego para su propia supervivencia"

En Noticias de Israel.

"La indignación de Israel [del ministro para Combatir el Antisemitismo] con Sánchez: «Decidió estar del lado de Maduro y del lado de los ayatolas, antes del de Hamás o de Hezbolá, lo veo como un enemigo del estado de Israel y de la civilización occidental», «Es un comunista corrupto, un criminal y caerá como Maduro y los ayatolas»"

En LD.

Triste, muy triste: "Noelia recibirá la eutanasia este jueves: «¿No es mejor ayudarla a vivir?»"

En El Debate.

Esto es brutal (noticia en una web católica conservadora): "Víctimas [que denunciaron abusos sexuales y psicológicos durante décadas] de [el sacerdote] Rupnik [figura influyente en ambientes eclesiales que habría contado durante años con apoyos dentro de la jerarquía] denuncian meses sin información sobre el juicio canónico" (y más)

En Infovaticana.

En una web católica conservadora: "Reunirse con León XIV ya tiene tarifa oficial: 500.000 euros"

En Infovaticana.

lunes, 23 de marzo de 2026

Una excelente noticia: "El español Mariano García, campeón del mundo de 1.500 metros en el Mundial de Atletismo"

En The Objective.

Vaya con el 'no a la guerra': "Misiles de Irán llevan pegatina con gratitud a Pedro Sanchez"

En Noticias de Israel.

Totalmente de acuerdo: "Reivindicación de Israel"

Por Ramón Pérez-Maura en El Debate.

Muy interesante trabajo de @AlfonsoCSuarez: "El PP perdería la mayoría absoluta en Andalucía y Montero hundiría al PSOE a su peor resultado"

De Alfonso C. Suárez en The Objective.

De esta investigación por 5 medios de 5 países publicada hace 4 días me enteré ayer (2 de 2): "Joseph Ratzinger protegió a curas pederastas: la doble vida del encubridor al que nombraron Papa"

En Casa Macondo.

De esta investigación por 5 medios de 5 países publicada hace 4 días me enteré ayer (1 de 2): "El Vaticano ocultó durante décadas los casos de pederastia" (artículo de pago, gratis aquí)

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El Vati­cano ocultó durante déca­das los casos de pede­ras­tia
Una inves­ti­ga­ción de EL PAÍS con otros cua­tro medios revela docu­men­tos iné­di­tos que mues­tran cómo la Igle­sia ha encu­bierto de forma sis­te­má­tica los abu­sos desde hace 90 años

Una inves­ti­ga­ción de EL PAÍS con otros cua­tro medios de comu­ni­ca­ción revela cómo el Vati­cano ocultó durante déca­das los casos de pede­ras­tia en el seno de la Igle­sia cató­lica. Docu­men­tos iné­di­tos demues­tran que la jerar­quía ecle­siás­tica siem­pre tuvo más infor­ma­ción de los abu­sos de lo que hasta ahora había admi­tido. El Vati­cano ha ase­gu­rado durante déca­das que ape­nas lle­ga­ron casos a Roma y que solo empezó a reci­bir­los a par­tir de 2001.

Los docu­men­tos más anti­guos de la inves­ti­ga­ción, en la que tam­bién han par­ti­ci­pado los medios Correc­tiv de Ale­ma­nia, Bos­ton Globe de Esta­dos Uni­dos, Obser­va­dor de Por­tu­gal y Casa Macondo de Colom­bia, se remon­tan a los años treinta del siglo pasado. Ante el riesgo de que los nazis acce­die­ran a los expe­dien­tes, la orden fue: “Que­mad todo”. Los pape­les más rele­van­tes afec­tan al papa Joseph Rat­zin­ger por­que refle­jan que ya cono­cía un caso en 1986, cuando era pre­fecto para la Doc­trina de la Fe.

El Vati­cano siem­pre tuvo infor­ma­ción de los casos de pede­ras­tia en el mundo, sabe más de lo que admite y nunca ha dicho lo que sabe. Lo demues­tran los pape­les halla­dos por una inves­ti­ga­ción inter­na­cio­nal del dia­rio ale­mán Correc­tiv, en cola­bo­ra­ción con EL PAÍS, junto al Bos­ton Globe de Esta­dos Uni­dos, Obser­va­dor de Por­tu­gal y Casa Macondo de Colom­bia. Arro­jan nueva luz sobre los archi­vos vati­ca­nos del dicas­te­rio de Doc­trina de la Fe y el anti­guo Santo Ofi­cio, aún cerra­dos a los inves­ti­ga­do­res y acce­si­bles a muy pocas per­so­nas. “Entrar ahí es impo­si­ble”, con­firma un cano­nista que lo ha inten­tado varias veces. Diver­sas fuen­tes seña­lan que hay un archivo aún más secreto que cus­to­dia los casos más gra­ves y deli­ca­dos.

El cua­dro que emerge indica que el Vati­cano siem­pre ha tenido infor­ma­ción de los abu­sos en cada país, aun­que ha man­te­nido que durante déca­das ape­nas lle­ga­ron casos a Roma y empezó a reci­bir­los a par­tir de 2001. Fue el año en que, ante la mag­ni­tud del escán­dalo, nue­vas nor­mas vati­ca­nas obli­ga­ron a ello. En 2021, la última esti­ma­ción cono­cida de Doc­trina de la Fe admi­tía 9.000 casos desde 2001. Pero nadie habla de las déca­das ante­rio­res a 2001, es un mis­te­rio aún mayor.

Los docu­men­tos más anti­guos que se des­ve­lan en exclu­siva son de los años treinta en Ale­ma­nia. Ante el riesgo de que los expe­dien­tes de curas pede­ras­tas caye­ran en manos de los nazis, ene­mi­gos de la Igle­sia cató­lica, la orden fue: “Que­mad todo”. Los pape­les más rele­van­tes son del caso Rat­zin­ger, des­ta­pado en 2010, por­que mues­tran que está lejos de haber sido acla­rado y hay pre­gun­tas que espe­ran res­puesta.

El docu­mento de la izquierda, de 1938, de la Secre­ta­ría de Estado, recoge la orden enviada a Viena de “que­mar inme­dia­ta­mente” todo el mate­rial de “casos de inmo­ra­li­dad” de sacer­do­tes y reli­gio­sos. A la dere­cha, la carta de 1986 de Rat­zin­ger sobre el caso del cura pede­rasta Huller­mann.

En agosto de 2025, Correc­tiv envió a León XIV una serie de pre­gun­tas, junto a los docu­men­tos halla­dos. El Papa las remi­tió a la Comi­sión Pon­ti­fi­cia de Pro­tec­ción de Meno­res, que las rebotó al Dicas­te­rio de Comu­ni­ca­ción, que no con­testó. El pasado 27 de enero, las pre­gun­tas le fue­ron entre­ga­das de nuevo al Papa, esta vez en per­sona, en Cas­tel Gan­dolfo. Aún no ha res­pon­dido.

Con todo, la lle­gada del nuevo Pon­tí­fice ofrece la opor­tu­ni­dad de un cam­bio de acti­tud del Vati­cano,

Los pape­les más anti­guos son de los años treinta en la Ale­ma­nia nazi
Los hallaz­gos demues­tran que la Igle­sia ha tenido datos de los abu­sos siem­pre
“La preo­cu­pa­ción no eran las víc­ti­mas sino pre­ser­var el sis­tema”, señala un his­to­ria­dor

para dar el paso hacia la trans­pa­ren­cia sobre todo lo que sabe. León XIV ha mos­trado en su tra­yec­to­ria sen­si­bi­li­dad con las víc­ti­mas de la pede­ras­tia y ha apo­yado el tra­bajo de los perio­dis­tas. Abrir los archi­vos, reve­lar su con­te­nido o empren­der un estu­dio pro­pio y ofre­cer datos, sería un gesto deci­sivo para mos­trar su volun­tad real de que se conozca toda la ver­dad.

Las his­to­rias que cuen­tan estos pape­les ras­trea­dos en varios paí­ses son de ocul­ta­ción, len­ti­tud y negli­gen­cia. Algu­nos son iné­di­tos y otros esta­ban dis­per­sos en inves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das a nivel local, pero unir­los ofrece una nueva visión de con­junto. Son solo la punta de un ice­berg de docu­men­tos que siguen ocul­tos en los archi­vos del Vati­cano.

Desde que hace casi 25 años el escán­dalo de la pede­ras­tia del clero esta­lló gra­cias a la inves­ti­ga­ción del Bos­ton Globe, ha ido exten­dién­dose a todos los paí­ses cató­li­cos. En España, con la inves­ti­ga­ción de EL PAÍS a par­tir de 2018. El Vati­cano y los últi­mos papas, obvia­mente, han estado siem­pre en el cen­tro del escán­dalo, pero la exi­gen­cia de trans­pa­ren­cia a la Igle­sia cató­lica sobre miles de casos ha sido una bata­lla perio­dís­tica librada en cada país. El resul­tado es que hasta ahora el Vati­cano nunca ha reve­lado la infor­ma­ción de sus archi­vos. Fuen­tes vati­ca­nas e his­to­ria­do­res admi­ten que en rea­li­dad en los archi­vos del Santo Ofi­cio están todos los casos cono­ci­dos en Roma al menos en casi todo el siglo XIX y el XX. Los docu­men­tos más anti­guos halla­dos en esta inves­ti­ga­ción se refie­ren al ascenso del régi­men nazi, con Pío XI. Están en los archi­vos del Santo Ofi­cio y la Secre­ta­ría de Estado, abier­tos a los inves­ti­ga­do­res, y han sido apor­ta­dos por el his­to­ria­dor Davide F. Jabes. Son sig­ni­fi­ca­ti­vos por­que reve­lan que ya enton­ces había comu­ni­ca­ción fluida entre el Vati­cano y los obis­pos sobre casos de pede­ras­tia, y que para la Igle­sia era una infor­ma­ción peli­grosa que se debía ocul­tar.

El Santo Ofi­cio ins­truyó siem­pre estos pro­ce­sos desde el siglo XVI y Roma cen­tra­li­zaba todos los casos. En la época moderna empezó a estar regu­lado por la ins­truc­ción de 1922, actua­li­zada en 1962, Cri­men solli­ci­ta­tio­nis, para los abu­sos sexua­les en el ámbito de la con­fe­sión, y que en su capí­tulo 5 (Cri­men pes­si­mum) citaba la pede­ras­tia. Según los his­to­ria­do­res, esta norma se hizo en parte por­que en un país sur­gie­ron muchos casos a prin­ci­pios del siglo XX, con “impre­sio­nante fre­cuen­cia”: fue en España.

Incum­plir las nor­mas

En la Ale­ma­nia de los años treinta, esta infor­ma­ción era muy peli­grosa si caía en manos de los nazis. El régi­men de Hit­ler acosó a la Igle­sia con cam­pa­ñas de des­pres­ti­gio y el abuso de meno­res era una de las acu­sa­cio­nes más uti­li­za­das. Esto está muy estu­diado, pero mucho menos cómo se movió la Igle­sia inter­na­mente.

Según los docu­men­tos, en agosto de 1936, el obispo de Colo­nia escribe al Santo Ofi­cio pidiendo per­miso para incum­plir las nor­mas y resol­ver en la dió­ce­sis casos de curas pede­ras­tas, sin dejar nada escrito. Es impor­tante des­ta­car que en ese momento están al frente de la Igle­sia tam­bién dos futu­ros papas, que ya enton­ces diri­gen estas ges­tio­nes. Uno es el secre­ta­rio de Estado, el car­de­nal Euge­nio Pace­lli, que se con­ver­ti­ría en Pío XII de 1939 a 1958, y su número dos, Gio­vanni Bat­tista Mon­tini, que será ele­gido como Pablo VI en 1963, tras el breve man­dato de cua­tro años de Juan XXIII, y que enca­be­zará la Igle­sia hasta 1978.

En otra carta, en enero de 1937, el obispo de Colo­nia ya pide que este sis­tema se apli­que a todos los casos. El Santo Ofi­cio le da per­miso en febrero tras con­sul­tar a

Pío XI, “mien­tras per­dure la actual con­di­ción entre la Igle­sia y el régi­men civil”.

Hay un deta­lle impor­tante en todos los docu­men­tos: el número de pro­to­colo, que en este caso es 421/1936. La pri­mera cifra indica el número de expe­diente del año en que se abrió y la otra, el año. Esta nume­ra­ción es el hilo en el labe­rinto de los casos archi­va­dos. La situa­ción empeoró rápi­da­mente y se toma­ron medi­das extre­mas. Varios docu­men­tos indi­can cómo, ante la ane­xión de Aus­tria por los nazis, la Ansch­luss de 1938, se dio orden a los obis­pos de este país de des­ha­cerse de la docu­men­ta­ción com­pro­me­tida sobre abu­sos sexua­les. El 14 de marzo de 1938, al día siguiente de la ane­xión, el obispo aus­triaco Alois Hudal

fue al Vati­cano y dejó una nota urgente a Mon­tini: “Soli­cito que quizá con un tele­grama cifrado se envíe una noti­fi­ca­ción a la Nun­cia­tura en Viena para que todo el mate­rial rela­tivo a casos de inmo­ra­li­dad por parte de sacer­do­tes, con­ser­vado en las curias epis­co­pa­les y en los archi­vos de con­gre­ga­cio­nes y órde­nes reli­gio­sas en Aus­tria, sea inme­dia­ta­mente des­truido, y que tam­bién se eli­mi­nen los núme­ros de pro­to­colo corres­pon­dien­tes”. La orden se trans­mi­tió rápi­da­mente, como refleja otra nota de la Secre­ta­ría de Estado.

Casi todos estos docu­men­tos son iné­di­tos y muy poco cono­ci­dos. En algu­nos libros se citan de pasada, por­que estu­dian otras cues­tio­nes. “Nunca se han ana­li­zado en deta­lle para res­pon­der una

pre­gunta fun­da­men­tal: ¿cómo fun­cio­naba real­mente el sis­tema ins­ti­tu­cio­nal encar­gado de juz­gar los casos de abu­sos come­ti­dos por sacer­do­tes?”, explica Jabes.

“Lo inte­re­sante es que, pese a todas las reglas y el dere­cho canó­nico, al frente de la Igle­sia hay enton­ces per­so­nas que deci­den que todo eso no importa, por­que la Igle­sia está en peli­gro y hay que hacer cual­quier cosa para defen­derla”, observa. “La prin­ci­pal preo­cu­pa­ción no era el reco­no­ci­miento de la vio­len­cia sufrida por las víc­ti­mas, sino la pre­ser­va­ción del orden ecle­siás­tico”, opina.

Una nota del 7 de marzo de 1946 mues­tra que Pío XII man­tuvo esta línea en los pri­me­ros años de la pos­gue­rra: “Rem remit­ten­dam esse pru­den­tiae Epis­co­po­rum” (El asunto debe dejarse a la pru­den­cia de los obis­pos).

Este epi­so­dio indica que sobre estos pro­ce­sos había inter­cam­bio de infor­ma­ción entre Roma y las dió­ce­sis del mundo. Fue la prác­tica habi­tual hasta 1965, cuando todo cam­bió con el Con­ci­lio Vati­cano II, que moder­nizó la Igle­sia. En parte se debió a un joven sacer­dote con gran pro­ta­go­nismo en el futuro, Joseph Rat­zin­ger. Era asis­tente del car­de­nal Frings, y con él

fue uno de los impul­so­res de la reforma del Santo Ofi­cio, que pasó a lla­marse Con­gre­ga­ción de Doc­trina de la Fe, para que aban­do­nara su per­fil inqui­si­dor por un enfo­que más pas­to­ral. El orga­nismo dejó de ser un tri­bu­nal y de hacer pro­ce­sos pena­les de los lla­ma­dos deli­tos reser­va­dos. Pasó a afron­tar los casos de pede­ras­tia de forma des­cen­tra­li­zada y “tera­péu­tica”.

Es en esas déca­das en las que se fra­gua el gran escán­dalo de la pede­ras­tia, que crece en cada dió­ce­sis sin ser ata­jado. Rat­zin­ger se dio cuenta años des­pués de que era un sis­tema equi­vo­cado, pero lo cierto es que él mismo tam­bién fue parte de ese sis­tema.

El pri­mer cues­tio­na­miento a la ges­tión de Rat­zin­ger cuando era arzo­bispo en Múnich, entre 1977 y 1982, fue un artí­culo del New York Times, en marzo de 2010: informó de que en 1980 pre­si­dió una reu­nión en la que se admi­tió en la dió­ce­sis a Peter Huller­mann, un cura pede­rasta tras­la­dado desde Essen tras haber sido denun­ciado, para que reci­biera tera­pia, y que luego vol­vió a agre­dir a meno­res. Rat­zin­ger, que ya era papa como Bene­dicto XVI, negó haber cono­cido los deta­lles del caso.

El asunto se com­plicó en enero de 2022 cuando una audi­to­ría interna encar­gada por la dió­ce­sis de Múnich al bufete de abo­ga­dos Westp­hal Spi­ker Wastkl (WSW) señaló que Rat­zin­ger había cono­cido al menos cua­tro casos de curas pede­ras­tas. En con­creto, en el de Huller­mann, el informe le acu­saba de no haber dicho la ver­dad a la comi­sión inves­ti­ga­dora al decla­rar que no estuvo en aque­lla reu­nión de 1980. Rat­zin­ger, que para enton­ces ya había dimi­tido como papa, admi­tió un error “no inten­cio­nado” en su res­puesta, que atri­buyó a un cola­bo­ra­dor. Murió en diciem­bre de ese año.

Pero en la audi­to­ría de 2022 había otro ele­mento de inte­rés, que reci­bió poca aten­ción. El vica­rio gene­ral de Múnich en 1980, Ger­hard Gru­ber, fue quien asu­mió en 2010 la res­pon­sa­bi­li­dad de haber rein­cor­po­rado al cura

pede­rasta, pero una década des­pués, en su decla­ra­ción a WSW, afirmó que se vio obli­gado a ello: “Tuve que asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad exclu­siva de pro­te­ger al Papa”. Fue “pre­sio­nado para emi­tir la decla­ra­ción”.

El sacer­dote Huller­mann

En febrero de 2023, Correc­tiv publicó un docu­mento hasta enton­ces des­co­no­cido y que tam­poco tuvo eco fuera de Ale­ma­nia: demos­traba que, en rea­li­dad, Rat­zin­ger ya sabía en 1986 que ese sacer­dote era un pede­rasta. Estaba en Roma, era desde 1982 pre­fecto de la Con­gre­ga­ción de Doc­trina de la Fe, y res­pon­dió a una peti­ción del arzo­bis­pado de Múnich. Le habían pre­gun­tado si Huller­mann podía ofi­ciar la misa con zumo de uva, en vez de vino, por sus pro­ble­mas de alcoho­lismo. Rat­zin­ger dio su per­miso.

Pero la carta que llegó a Roma incluía un informe que pre­ci­saba que había come­tido abu­sos sobre meno­res y había sido con­de­nado por los tri­bu­na­les ale­ma­nes meses antes. Tras el per­miso de Rat­zin­ger para que Huller­mann siguiera en activo fue des­ti­nado a la aten­ción de ancia­nos, pero en octu­bre de 1987 vol­vió a ejer­cer hasta 2010. Agre­dió sexual­mente a varios meno­res en su nuevo des­tino, Gar­ching an der Alz, donde estuvo 20 años. Hasta la fecha, se han docu­men­tado 23 víc­ti­mas de este sacer­dote.

El con­texto de la carta es clave: en 1986, el sacer­dote aca­baba de ser con­de­nado en Ebers­berg a un año y seis meses de pri­sión, aun­que no entró en la cár­cel, por abu­sar de meno­res bajo los efec­tos del alcohol. Un psi­quia­tra reco­mendó a la archi­dió­ce­sis que le prohi­biera el alcohol y lo man­tu­viera lejos de meno­res. Sin embargo, se plan­teaba el pro­blema de cómo cele­brar la misa sin vino. De ahí la soli­ci­tud a Roma de un per­miso espe­cial. El por­ta­voz de la archi­dió­ce­sis de Múnich ha con­fir­mado que la peti­ción para Rat­zin­ger expli­caba los deli­tos sexua­les

del sacer­dote. La carta de 1986 con la res­puesta de Rat­zin­ger ha estado siem­pre en el expe­diente de Huller­mann de Múnich, y quien lo con­sul­tara en 2010 al esta­llar el escán­dalo tuvo que verla. Pero quedó en secreto. Si hubiera salido a la luz quizá el impacto en el pon­ti­fi­cado de Bene­dicto XVI habría sido mucho mayor.

La carta tam­poco se hizo pública en la audi­to­ría de 2022. WSW solo apuntó que Huller­mann se rein­cor­poró con auto­ri­za­ción de Roma. Tras des­cu­brirse el docu­mento, ha ale­gado a Correc­tiv que no incluyó la carta en su estu­dio por­que su man­dato “era úni­ca­mente exa­mi­nar al car­de­nal Rat­zin­ger en su tra­bajo para la archi­dió­ce­sis de Múnich y Frei­sing, no su tra­bajo pos­te­rior”. Pero las reve­la­cio­nes de esta carta no han ter­mi­nado. Había un deta­lle extraño: no tenía número de pro­to­colo. Todas las fuen­tes vati­ca­nas y canó­ni­cas con­sul­ta­das indi­can que es total­mente anó­malo. Rat­zin­ger era muy escru­pu­loso, es difí­cil que se tra­tara de un olvido. Per­mite sos­pe­char que no todos los casos se archi­va­ban por la vía habi­tual y quizá algu­nos que­da­ban al mar­gen.

Ofi­cial­mente, el Vati­cano solo sabe de este caso cuando lo des­vela The New York Times y la dió­ce­sis de Múnich lo comu­nica a Roma: el año del número de pro­to­colo del expe­diente de Huller­mann es 2010. Pero Rat­zin­ger lo cono­cía al menos desde 24 años antes.

Pre­gun­tado por esta carta, el Vati­cano no res­ponde. Uno de los ase­so­res de Bene­dicto XVI, Ste­fan Mückl, replicó en 2022 que el pre­fecto de Doc­trina de la Fe puede fir­mar docu­men­tos “sin tener un cono­ci­miento de su con­texto”. En su opi­nión, que Rat­zin­ger fir­mara esa carta no demues­tra que cono­ciera los abu­sos de Huller­mann.

● EL PAÍS puso en mar­cha en 2018 una inves­ti­ga­ción de la pede­ras­tia en la Igle­sia espa­ñola. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, escriba a abu­sos@elpais.es.

Si es un caso regis­trado en Amé­rica Latina, la direc­ción es : abu­so­sa­me­rica@elpais.es