lunes, 23 de marzo de 2026

Vaya con el 'no a la guerra': "Misiles de Irán llevan pegatina con gratitud a Pedro Sanchez"

En Noticias de Israel.

Totalmente de acuerdo: "Reivindicación de Israel"

Por Ramón Pérez-Maura en El Debate.

Muy interesante trabajo de @AlfonsoCSuarez: "El PP perdería la mayoría absoluta en Andalucía y Montero hundiría al PSOE a su peor resultado"

De Alfonso C. Suárez en The Objective.

De esta investigación por 5 medios de 5 países publicada hace 4 días me enteré ayer (2 de 2): "Joseph Ratzinger protegió a curas pederastas: la doble vida del encubridor al que nombraron Papa"

En Casa Macondo.

De esta investigación por 5 medios de 5 países publicada hace 4 días me enteré ayer (1 de 2): "El Vaticano ocultó durante décadas los casos de pederastia" (artículo de pago, gratis aquí)

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El Vati­cano ocultó durante déca­das los casos de pede­ras­tia
Una inves­ti­ga­ción de EL PAÍS con otros cua­tro medios revela docu­men­tos iné­di­tos que mues­tran cómo la Igle­sia ha encu­bierto de forma sis­te­má­tica los abu­sos desde hace 90 años

Una inves­ti­ga­ción de EL PAÍS con otros cua­tro medios de comu­ni­ca­ción revela cómo el Vati­cano ocultó durante déca­das los casos de pede­ras­tia en el seno de la Igle­sia cató­lica. Docu­men­tos iné­di­tos demues­tran que la jerar­quía ecle­siás­tica siem­pre tuvo más infor­ma­ción de los abu­sos de lo que hasta ahora había admi­tido. El Vati­cano ha ase­gu­rado durante déca­das que ape­nas lle­ga­ron casos a Roma y que solo empezó a reci­bir­los a par­tir de 2001.

Los docu­men­tos más anti­guos de la inves­ti­ga­ción, en la que tam­bién han par­ti­ci­pado los medios Correc­tiv de Ale­ma­nia, Bos­ton Globe de Esta­dos Uni­dos, Obser­va­dor de Por­tu­gal y Casa Macondo de Colom­bia, se remon­tan a los años treinta del siglo pasado. Ante el riesgo de que los nazis acce­die­ran a los expe­dien­tes, la orden fue: “Que­mad todo”. Los pape­les más rele­van­tes afec­tan al papa Joseph Rat­zin­ger por­que refle­jan que ya cono­cía un caso en 1986, cuando era pre­fecto para la Doc­trina de la Fe.

El Vati­cano siem­pre tuvo infor­ma­ción de los casos de pede­ras­tia en el mundo, sabe más de lo que admite y nunca ha dicho lo que sabe. Lo demues­tran los pape­les halla­dos por una inves­ti­ga­ción inter­na­cio­nal del dia­rio ale­mán Correc­tiv, en cola­bo­ra­ción con EL PAÍS, junto al Bos­ton Globe de Esta­dos Uni­dos, Obser­va­dor de Por­tu­gal y Casa Macondo de Colom­bia. Arro­jan nueva luz sobre los archi­vos vati­ca­nos del dicas­te­rio de Doc­trina de la Fe y el anti­guo Santo Ofi­cio, aún cerra­dos a los inves­ti­ga­do­res y acce­si­bles a muy pocas per­so­nas. “Entrar ahí es impo­si­ble”, con­firma un cano­nista que lo ha inten­tado varias veces. Diver­sas fuen­tes seña­lan que hay un archivo aún más secreto que cus­to­dia los casos más gra­ves y deli­ca­dos.

El cua­dro que emerge indica que el Vati­cano siem­pre ha tenido infor­ma­ción de los abu­sos en cada país, aun­que ha man­te­nido que durante déca­das ape­nas lle­ga­ron casos a Roma y empezó a reci­bir­los a par­tir de 2001. Fue el año en que, ante la mag­ni­tud del escán­dalo, nue­vas nor­mas vati­ca­nas obli­ga­ron a ello. En 2021, la última esti­ma­ción cono­cida de Doc­trina de la Fe admi­tía 9.000 casos desde 2001. Pero nadie habla de las déca­das ante­rio­res a 2001, es un mis­te­rio aún mayor.

Los docu­men­tos más anti­guos que se des­ve­lan en exclu­siva son de los años treinta en Ale­ma­nia. Ante el riesgo de que los expe­dien­tes de curas pede­ras­tas caye­ran en manos de los nazis, ene­mi­gos de la Igle­sia cató­lica, la orden fue: “Que­mad todo”. Los pape­les más rele­van­tes son del caso Rat­zin­ger, des­ta­pado en 2010, por­que mues­tran que está lejos de haber sido acla­rado y hay pre­gun­tas que espe­ran res­puesta.

El docu­mento de la izquierda, de 1938, de la Secre­ta­ría de Estado, recoge la orden enviada a Viena de “que­mar inme­dia­ta­mente” todo el mate­rial de “casos de inmo­ra­li­dad” de sacer­do­tes y reli­gio­sos. A la dere­cha, la carta de 1986 de Rat­zin­ger sobre el caso del cura pede­rasta Huller­mann.

En agosto de 2025, Correc­tiv envió a León XIV una serie de pre­gun­tas, junto a los docu­men­tos halla­dos. El Papa las remi­tió a la Comi­sión Pon­ti­fi­cia de Pro­tec­ción de Meno­res, que las rebotó al Dicas­te­rio de Comu­ni­ca­ción, que no con­testó. El pasado 27 de enero, las pre­gun­tas le fue­ron entre­ga­das de nuevo al Papa, esta vez en per­sona, en Cas­tel Gan­dolfo. Aún no ha res­pon­dido.

Con todo, la lle­gada del nuevo Pon­tí­fice ofrece la opor­tu­ni­dad de un cam­bio de acti­tud del Vati­cano,

Los pape­les más anti­guos son de los años treinta en la Ale­ma­nia nazi
Los hallaz­gos demues­tran que la Igle­sia ha tenido datos de los abu­sos siem­pre
“La preo­cu­pa­ción no eran las víc­ti­mas sino pre­ser­var el sis­tema”, señala un his­to­ria­dor

para dar el paso hacia la trans­pa­ren­cia sobre todo lo que sabe. León XIV ha mos­trado en su tra­yec­to­ria sen­si­bi­li­dad con las víc­ti­mas de la pede­ras­tia y ha apo­yado el tra­bajo de los perio­dis­tas. Abrir los archi­vos, reve­lar su con­te­nido o empren­der un estu­dio pro­pio y ofre­cer datos, sería un gesto deci­sivo para mos­trar su volun­tad real de que se conozca toda la ver­dad.

Las his­to­rias que cuen­tan estos pape­les ras­trea­dos en varios paí­ses son de ocul­ta­ción, len­ti­tud y negli­gen­cia. Algu­nos son iné­di­tos y otros esta­ban dis­per­sos en inves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das a nivel local, pero unir­los ofrece una nueva visión de con­junto. Son solo la punta de un ice­berg de docu­men­tos que siguen ocul­tos en los archi­vos del Vati­cano.

Desde que hace casi 25 años el escán­dalo de la pede­ras­tia del clero esta­lló gra­cias a la inves­ti­ga­ción del Bos­ton Globe, ha ido exten­dién­dose a todos los paí­ses cató­li­cos. En España, con la inves­ti­ga­ción de EL PAÍS a par­tir de 2018. El Vati­cano y los últi­mos papas, obvia­mente, han estado siem­pre en el cen­tro del escán­dalo, pero la exi­gen­cia de trans­pa­ren­cia a la Igle­sia cató­lica sobre miles de casos ha sido una bata­lla perio­dís­tica librada en cada país. El resul­tado es que hasta ahora el Vati­cano nunca ha reve­lado la infor­ma­ción de sus archi­vos. Fuen­tes vati­ca­nas e his­to­ria­do­res admi­ten que en rea­li­dad en los archi­vos del Santo Ofi­cio están todos los casos cono­ci­dos en Roma al menos en casi todo el siglo XIX y el XX. Los docu­men­tos más anti­guos halla­dos en esta inves­ti­ga­ción se refie­ren al ascenso del régi­men nazi, con Pío XI. Están en los archi­vos del Santo Ofi­cio y la Secre­ta­ría de Estado, abier­tos a los inves­ti­ga­do­res, y han sido apor­ta­dos por el his­to­ria­dor Davide F. Jabes. Son sig­ni­fi­ca­ti­vos por­que reve­lan que ya enton­ces había comu­ni­ca­ción fluida entre el Vati­cano y los obis­pos sobre casos de pede­ras­tia, y que para la Igle­sia era una infor­ma­ción peli­grosa que se debía ocul­tar.

El Santo Ofi­cio ins­truyó siem­pre estos pro­ce­sos desde el siglo XVI y Roma cen­tra­li­zaba todos los casos. En la época moderna empezó a estar regu­lado por la ins­truc­ción de 1922, actua­li­zada en 1962, Cri­men solli­ci­ta­tio­nis, para los abu­sos sexua­les en el ámbito de la con­fe­sión, y que en su capí­tulo 5 (Cri­men pes­si­mum) citaba la pede­ras­tia. Según los his­to­ria­do­res, esta norma se hizo en parte por­que en un país sur­gie­ron muchos casos a prin­ci­pios del siglo XX, con “impre­sio­nante fre­cuen­cia”: fue en España.

Incum­plir las nor­mas

En la Ale­ma­nia de los años treinta, esta infor­ma­ción era muy peli­grosa si caía en manos de los nazis. El régi­men de Hit­ler acosó a la Igle­sia con cam­pa­ñas de des­pres­ti­gio y el abuso de meno­res era una de las acu­sa­cio­nes más uti­li­za­das. Esto está muy estu­diado, pero mucho menos cómo se movió la Igle­sia inter­na­mente.

Según los docu­men­tos, en agosto de 1936, el obispo de Colo­nia escribe al Santo Ofi­cio pidiendo per­miso para incum­plir las nor­mas y resol­ver en la dió­ce­sis casos de curas pede­ras­tas, sin dejar nada escrito. Es impor­tante des­ta­car que en ese momento están al frente de la Igle­sia tam­bién dos futu­ros papas, que ya enton­ces diri­gen estas ges­tio­nes. Uno es el secre­ta­rio de Estado, el car­de­nal Euge­nio Pace­lli, que se con­ver­ti­ría en Pío XII de 1939 a 1958, y su número dos, Gio­vanni Bat­tista Mon­tini, que será ele­gido como Pablo VI en 1963, tras el breve man­dato de cua­tro años de Juan XXIII, y que enca­be­zará la Igle­sia hasta 1978.

En otra carta, en enero de 1937, el obispo de Colo­nia ya pide que este sis­tema se apli­que a todos los casos. El Santo Ofi­cio le da per­miso en febrero tras con­sul­tar a

Pío XI, “mien­tras per­dure la actual con­di­ción entre la Igle­sia y el régi­men civil”.

Hay un deta­lle impor­tante en todos los docu­men­tos: el número de pro­to­colo, que en este caso es 421/1936. La pri­mera cifra indica el número de expe­diente del año en que se abrió y la otra, el año. Esta nume­ra­ción es el hilo en el labe­rinto de los casos archi­va­dos. La situa­ción empeoró rápi­da­mente y se toma­ron medi­das extre­mas. Varios docu­men­tos indi­can cómo, ante la ane­xión de Aus­tria por los nazis, la Ansch­luss de 1938, se dio orden a los obis­pos de este país de des­ha­cerse de la docu­men­ta­ción com­pro­me­tida sobre abu­sos sexua­les. El 14 de marzo de 1938, al día siguiente de la ane­xión, el obispo aus­triaco Alois Hudal

fue al Vati­cano y dejó una nota urgente a Mon­tini: “Soli­cito que quizá con un tele­grama cifrado se envíe una noti­fi­ca­ción a la Nun­cia­tura en Viena para que todo el mate­rial rela­tivo a casos de inmo­ra­li­dad por parte de sacer­do­tes, con­ser­vado en las curias epis­co­pa­les y en los archi­vos de con­gre­ga­cio­nes y órde­nes reli­gio­sas en Aus­tria, sea inme­dia­ta­mente des­truido, y que tam­bién se eli­mi­nen los núme­ros de pro­to­colo corres­pon­dien­tes”. La orden se trans­mi­tió rápi­da­mente, como refleja otra nota de la Secre­ta­ría de Estado.

Casi todos estos docu­men­tos son iné­di­tos y muy poco cono­ci­dos. En algu­nos libros se citan de pasada, por­que estu­dian otras cues­tio­nes. “Nunca se han ana­li­zado en deta­lle para res­pon­der una

pre­gunta fun­da­men­tal: ¿cómo fun­cio­naba real­mente el sis­tema ins­ti­tu­cio­nal encar­gado de juz­gar los casos de abu­sos come­ti­dos por sacer­do­tes?”, explica Jabes.

“Lo inte­re­sante es que, pese a todas las reglas y el dere­cho canó­nico, al frente de la Igle­sia hay enton­ces per­so­nas que deci­den que todo eso no importa, por­que la Igle­sia está en peli­gro y hay que hacer cual­quier cosa para defen­derla”, observa. “La prin­ci­pal preo­cu­pa­ción no era el reco­no­ci­miento de la vio­len­cia sufrida por las víc­ti­mas, sino la pre­ser­va­ción del orden ecle­siás­tico”, opina.

Una nota del 7 de marzo de 1946 mues­tra que Pío XII man­tuvo esta línea en los pri­me­ros años de la pos­gue­rra: “Rem remit­ten­dam esse pru­den­tiae Epis­co­po­rum” (El asunto debe dejarse a la pru­den­cia de los obis­pos).

Este epi­so­dio indica que sobre estos pro­ce­sos había inter­cam­bio de infor­ma­ción entre Roma y las dió­ce­sis del mundo. Fue la prác­tica habi­tual hasta 1965, cuando todo cam­bió con el Con­ci­lio Vati­cano II, que moder­nizó la Igle­sia. En parte se debió a un joven sacer­dote con gran pro­ta­go­nismo en el futuro, Joseph Rat­zin­ger. Era asis­tente del car­de­nal Frings, y con él

fue uno de los impul­so­res de la reforma del Santo Ofi­cio, que pasó a lla­marse Con­gre­ga­ción de Doc­trina de la Fe, para que aban­do­nara su per­fil inqui­si­dor por un enfo­que más pas­to­ral. El orga­nismo dejó de ser un tri­bu­nal y de hacer pro­ce­sos pena­les de los lla­ma­dos deli­tos reser­va­dos. Pasó a afron­tar los casos de pede­ras­tia de forma des­cen­tra­li­zada y “tera­péu­tica”.

Es en esas déca­das en las que se fra­gua el gran escán­dalo de la pede­ras­tia, que crece en cada dió­ce­sis sin ser ata­jado. Rat­zin­ger se dio cuenta años des­pués de que era un sis­tema equi­vo­cado, pero lo cierto es que él mismo tam­bién fue parte de ese sis­tema.

El pri­mer cues­tio­na­miento a la ges­tión de Rat­zin­ger cuando era arzo­bispo en Múnich, entre 1977 y 1982, fue un artí­culo del New York Times, en marzo de 2010: informó de que en 1980 pre­si­dió una reu­nión en la que se admi­tió en la dió­ce­sis a Peter Huller­mann, un cura pede­rasta tras­la­dado desde Essen tras haber sido denun­ciado, para que reci­biera tera­pia, y que luego vol­vió a agre­dir a meno­res. Rat­zin­ger, que ya era papa como Bene­dicto XVI, negó haber cono­cido los deta­lles del caso.

El asunto se com­plicó en enero de 2022 cuando una audi­to­ría interna encar­gada por la dió­ce­sis de Múnich al bufete de abo­ga­dos Westp­hal Spi­ker Wastkl (WSW) señaló que Rat­zin­ger había cono­cido al menos cua­tro casos de curas pede­ras­tas. En con­creto, en el de Huller­mann, el informe le acu­saba de no haber dicho la ver­dad a la comi­sión inves­ti­ga­dora al decla­rar que no estuvo en aque­lla reu­nión de 1980. Rat­zin­ger, que para enton­ces ya había dimi­tido como papa, admi­tió un error “no inten­cio­nado” en su res­puesta, que atri­buyó a un cola­bo­ra­dor. Murió en diciem­bre de ese año.

Pero en la audi­to­ría de 2022 había otro ele­mento de inte­rés, que reci­bió poca aten­ción. El vica­rio gene­ral de Múnich en 1980, Ger­hard Gru­ber, fue quien asu­mió en 2010 la res­pon­sa­bi­li­dad de haber rein­cor­po­rado al cura

pede­rasta, pero una década des­pués, en su decla­ra­ción a WSW, afirmó que se vio obli­gado a ello: “Tuve que asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad exclu­siva de pro­te­ger al Papa”. Fue “pre­sio­nado para emi­tir la decla­ra­ción”.

El sacer­dote Huller­mann

En febrero de 2023, Correc­tiv publicó un docu­mento hasta enton­ces des­co­no­cido y que tam­poco tuvo eco fuera de Ale­ma­nia: demos­traba que, en rea­li­dad, Rat­zin­ger ya sabía en 1986 que ese sacer­dote era un pede­rasta. Estaba en Roma, era desde 1982 pre­fecto de la Con­gre­ga­ción de Doc­trina de la Fe, y res­pon­dió a una peti­ción del arzo­bis­pado de Múnich. Le habían pre­gun­tado si Huller­mann podía ofi­ciar la misa con zumo de uva, en vez de vino, por sus pro­ble­mas de alcoho­lismo. Rat­zin­ger dio su per­miso.

Pero la carta que llegó a Roma incluía un informe que pre­ci­saba que había come­tido abu­sos sobre meno­res y había sido con­de­nado por los tri­bu­na­les ale­ma­nes meses antes. Tras el per­miso de Rat­zin­ger para que Huller­mann siguiera en activo fue des­ti­nado a la aten­ción de ancia­nos, pero en octu­bre de 1987 vol­vió a ejer­cer hasta 2010. Agre­dió sexual­mente a varios meno­res en su nuevo des­tino, Gar­ching an der Alz, donde estuvo 20 años. Hasta la fecha, se han docu­men­tado 23 víc­ti­mas de este sacer­dote.

El con­texto de la carta es clave: en 1986, el sacer­dote aca­baba de ser con­de­nado en Ebers­berg a un año y seis meses de pri­sión, aun­que no entró en la cár­cel, por abu­sar de meno­res bajo los efec­tos del alcohol. Un psi­quia­tra reco­mendó a la archi­dió­ce­sis que le prohi­biera el alcohol y lo man­tu­viera lejos de meno­res. Sin embargo, se plan­teaba el pro­blema de cómo cele­brar la misa sin vino. De ahí la soli­ci­tud a Roma de un per­miso espe­cial. El por­ta­voz de la archi­dió­ce­sis de Múnich ha con­fir­mado que la peti­ción para Rat­zin­ger expli­caba los deli­tos sexua­les

del sacer­dote. La carta de 1986 con la res­puesta de Rat­zin­ger ha estado siem­pre en el expe­diente de Huller­mann de Múnich, y quien lo con­sul­tara en 2010 al esta­llar el escán­dalo tuvo que verla. Pero quedó en secreto. Si hubiera salido a la luz quizá el impacto en el pon­ti­fi­cado de Bene­dicto XVI habría sido mucho mayor.

La carta tam­poco se hizo pública en la audi­to­ría de 2022. WSW solo apuntó que Huller­mann se rein­cor­poró con auto­ri­za­ción de Roma. Tras des­cu­brirse el docu­mento, ha ale­gado a Correc­tiv que no incluyó la carta en su estu­dio por­que su man­dato “era úni­ca­mente exa­mi­nar al car­de­nal Rat­zin­ger en su tra­bajo para la archi­dió­ce­sis de Múnich y Frei­sing, no su tra­bajo pos­te­rior”. Pero las reve­la­cio­nes de esta carta no han ter­mi­nado. Había un deta­lle extraño: no tenía número de pro­to­colo. Todas las fuen­tes vati­ca­nas y canó­ni­cas con­sul­ta­das indi­can que es total­mente anó­malo. Rat­zin­ger era muy escru­pu­loso, es difí­cil que se tra­tara de un olvido. Per­mite sos­pe­char que no todos los casos se archi­va­ban por la vía habi­tual y quizá algu­nos que­da­ban al mar­gen.

Ofi­cial­mente, el Vati­cano solo sabe de este caso cuando lo des­vela The New York Times y la dió­ce­sis de Múnich lo comu­nica a Roma: el año del número de pro­to­colo del expe­diente de Huller­mann es 2010. Pero Rat­zin­ger lo cono­cía al menos desde 24 años antes.

Pre­gun­tado por esta carta, el Vati­cano no res­ponde. Uno de los ase­so­res de Bene­dicto XVI, Ste­fan Mückl, replicó en 2022 que el pre­fecto de Doc­trina de la Fe puede fir­mar docu­men­tos “sin tener un cono­ci­miento de su con­texto”. En su opi­nión, que Rat­zin­ger fir­mara esa carta no demues­tra que cono­ciera los abu­sos de Huller­mann.

● EL PAÍS puso en mar­cha en 2018 una inves­ti­ga­ción de la pede­ras­tia en la Igle­sia espa­ñola. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, escriba a abu­sos@elpais.es.

Si es un caso regis­trado en Amé­rica Latina, la direc­ción es : abu­so­sa­me­rica@elpais.es

domingo, 22 de marzo de 2026

"El derecho internacional es un carnaval"

Por Juan José Gutiérrez Alonso en El Español a través de Almendrón.

Y eso que son el 20% de la población: "La Policía detiene cada día a más extranjeros que españoles en todo el territorio nacional"

En The Objective.

Dos gráficos del nuevo alcance demostrado (ojo, por lo menos) por los misiles iraníes tras su ataque a la base militar conjunta británicoestadounidense Diego García (sin más comentarios)

"Entrevista | Maribel Torregrosa, diputada del PP por Almería | La diputada que lucha contra las matanzas de cristianos desde el Congreso: «La posición del PSOE da vergüenza»"

En El Debate.

Pues parece que Trump nos mintió: «¿Va a terminar (siendo generoso en las cuentas) antes del domingo? Ya veremos (dijo un ciego y nunca vio): “Trump dice que la guerra de Irán terminará en "dos o tres días" y que la OTAN comete "un error muy tonto" al no apoyarle en Ormuz”»

Aquí.

Leo esto en ABC y me parece increíble: "La Iglesia busca patronos privados para cubrir gastos de la visita del Papa - Los grandes benefactores, que aporten al menos medio millón de euros, podrán tener un encuentro personal con el Pontífice - El corazón de la propuesta reside en una estructura de cinco niveles de patrocinio [con diferentes privilegios a cambio]"

Aquí.

"This Isn’t What Cubans Have Been Fighting For"

By María de los Ángeles Torres in The New York Times, via Almendrón.