VivaBush no es en esta ocasión una exclamación, sino el pseudónimo de un escritor de un blog en inglés, Viva Bush, que desde cuando él quiera escribirá también en español en este blog de los que temas que desee y cuantas veces lo considere oportuno.
Mi contacto con VivaBush se ha limitado a una oferta de intercambiar enlaces de blogs que él me hizo y que yo acepté. Después seguí de vez en cuando su blog (muy de vez en cuando, por mis problemas de tiempo, todo hay que decirlo), y sus escritos me parecieron interesantes. Por eso decidí extenderle la invitación para escribir en este pequeño rincón de la blogocosa. Ha sido un verdadero privilegio poder leer el email donde VivaBush aceptó mi invitación; muchas gracias por ello.
No hay temario, no hay calendario, no hay ideario. Tan solo hay libertad. Unicamente le pedí que escribiera en español. Posiblemente en algunas cosas pueda discrepar yo de VivaBush; no importará. Lo que sí importará es que estoy totalmente seguro de que todo lo que VivaBush escriba será muy interesante de leer.
Así que, estimado VivaBush, desde este mismo momento, ésta es tu casa. Entra y escribe; sobre lo que quieras, cuanto quieras, cuando quieras.
Y a los lectores, solo dos cosas: Leed y disfrutad.

miércoles, 30 de noviembre de 2005
martes, 29 de noviembre de 2005
Más cerca de Venezuela, más lejos de Estados Unidos, y sin dignidad
El Gobierno de España, encabezado por el Presidente más extremista de toda la reciente etapa democrática, persiste en colocar la política exterior española a los pies de los caballos, y además de forma humillante.
Y es que Estados Unidos ha dejado totalmente claro en varias ocasiones, la última por medio de su embajador en España, que está en completo desacuerdo con la venta por parte de España a Venezuela de material militar. Y rápidamente ha salido al paso José Bono para defender la operación y decir que España es soberana.
Y por si fuera poco, aparece en escena (como siempre) Hugo Chávez, conocido no por su diplomacia precisamente, y se nos baja con unas declaraciones como éstas:
"Yo quiero hacer un reconocimiento al Rey, don Juan Carlos de Borbón, jefe del Estado español y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de España (...), al presidente del Gobierno español, el buen amigo, igual, José Luis Rodríguez Zapatero, al ministro de Defensa, José 'Pepe' Bono y, bueno, a toda España, por resistir el atropello, los intentos de atropello y la falta de respeto del gobierno imperialista de EEUU".
Palabras ante las que el Gobierno español ha guardado un escandaloso silencio, en contraposición a la ya mencionada rápida respuesta al embajador estadounidense en Madrid.
Pues muy bien.
Pero luego pasará como ha pasado ya, que Estados Unidos también es un país soberano para rechazar los acercamientos de cara a la galería de nuestro arrastrado y carente de dignidad Presidente de Gobierno, que tras hacer estas cosas va corriendo detrás de Bush en busca de una conversación y una foto.
¿Volverá a tener España algún día dignidad? Evidentemente bajo el actual Gobierno está claro que no.
Y es que Estados Unidos ha dejado totalmente claro en varias ocasiones, la última por medio de su embajador en España, que está en completo desacuerdo con la venta por parte de España a Venezuela de material militar. Y rápidamente ha salido al paso José Bono para defender la operación y decir que España es soberana.
Y por si fuera poco, aparece en escena (como siempre) Hugo Chávez, conocido no por su diplomacia precisamente, y se nos baja con unas declaraciones como éstas:
"Yo quiero hacer un reconocimiento al Rey, don Juan Carlos de Borbón, jefe del Estado español y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de España (...), al presidente del Gobierno español, el buen amigo, igual, José Luis Rodríguez Zapatero, al ministro de Defensa, José 'Pepe' Bono y, bueno, a toda España, por resistir el atropello, los intentos de atropello y la falta de respeto del gobierno imperialista de EEUU".
Palabras ante las que el Gobierno español ha guardado un escandaloso silencio, en contraposición a la ya mencionada rápida respuesta al embajador estadounidense en Madrid.
Pues muy bien.
Pero luego pasará como ha pasado ya, que Estados Unidos también es un país soberano para rechazar los acercamientos de cara a la galería de nuestro arrastrado y carente de dignidad Presidente de Gobierno, que tras hacer estas cosas va corriendo detrás de Bush en busca de una conversación y una foto.
¿Volverá a tener España algún día dignidad? Evidentemente bajo el actual Gobierno está claro que no.
jueves, 24 de noviembre de 2005
Hoy celebramos el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos
La sociedad estadounidense celebra hoy el llamado Thanksgiving Day o Día de Acción de Gracias, probablemente el día festivo más importante del año. Es una oportunidad que se aprovecha para, dentro de un espíritu familiar, recordar cuando los primeros emigrantes europeos llegaron a lo que después sería Estados Unidos y dieron gracias a Dios por ello, y sobre todo para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas.
Aprovecho este día para decir que llevo algún tiempo viviendo en Estados Unidos. No lo he dicho antes porque no me gusta demasiado hablar de mí mismo, y porque al principio pensaba que este blog no duraría mucho. Pero el tiempo ha ido pasando y por aquí seguimos mi blog y yo, y creo que ha llegado el tiempo de dejarlo saber a los que amablemente me siguen con su lectura.
Aunque evidentemente Estados Unidos tiene muchos defectos, creo que las virtudes los superan grandemente. Y sobre todo la virtud de la libertad de la que gozan los ciudadanos de este país, siempre mayor a la que tienen los de otros países que he conocido (en muchos casos inmensamente mayor).
De todos modos mi corazón sigue en España, concretamente en Madrid, donde espero algún día no muy lejano regresar para establecerme de nuevo allí, aunque seguiré relacionado con Estados Unidos.
Aprovecho este día para decir que llevo algún tiempo viviendo en Estados Unidos. No lo he dicho antes porque no me gusta demasiado hablar de mí mismo, y porque al principio pensaba que este blog no duraría mucho. Pero el tiempo ha ido pasando y por aquí seguimos mi blog y yo, y creo que ha llegado el tiempo de dejarlo saber a los que amablemente me siguen con su lectura.
Aunque evidentemente Estados Unidos tiene muchos defectos, creo que las virtudes los superan grandemente. Y sobre todo la virtud de la libertad de la que gozan los ciudadanos de este país, siempre mayor a la que tienen los de otros países que he conocido (en muchos casos inmensamente mayor).
De todos modos mi corazón sigue en España, concretamente en Madrid, donde espero algún día no muy lejano regresar para establecerme de nuevo allí, aunque seguiré relacionado con Estados Unidos.
martes, 22 de noviembre de 2005
Más madera, que es la guerra
Parece que el terco Presidente de Gobierno de España cree a pies juntillas aquello de sostenella y no enmendalla. O la práctica de una frase que le achacan a Fidel Castro de algo así como para atrás ni para coger impulso.
Viene lo anterior a cuento de que después de unos días de estar algo apartado de la actualidad leo que Zapatero pide a su "núcleo duro" que no atienda a sondeos ni pancartas y aplique "firmeza y determinación". Po's vale, mu bien. España en llamas y esta gente diciendo que lo que pasa es que ellos tal vez no se han explicado muy bien (el mismo error de Aznar cuando lo de Iraq, dicho sea de paso). Y que de rectificar nada de nada.
Dicen que cuando un tonto agarra un camino el camino se acaba y el tonto sigue (hoy ando de refranes y dichos). Y parece que, una vez terminado el camino medianamente cuerdo, Zapatero quiere seguir rumbo al despeñadero. Supongo que electoralmente en el PP estarán dando saltos de alegría (solamente hace falta ver la que se avecina en el PSOE con divisiones y demás). También supongo que, aunque Zapatero no tiene ni un pelo de tonto, está preso de sus alianzas con separatistas y comunistas (y probablemente de su propio fanatismo ideológico).
Intento ser positivo. Me niego a creer que todo se va a ir al traste por un Presidente incompetente hasta la saciedad que se niega a corregir su errado caminar como gobernante. Espero que en el PSOE alguien acabe poniendo las cosas en su sitio el año que viene, a la hora de las votaciones, particularmente las del estatuto catalán. Supongo que las encuestas les obligarán a entrar en razón. Mientras tanto el espectáculo esta servido. Peligroso espectáculo, por supuesto.
Viene lo anterior a cuento de que después de unos días de estar algo apartado de la actualidad leo que Zapatero pide a su "núcleo duro" que no atienda a sondeos ni pancartas y aplique "firmeza y determinación". Po's vale, mu bien. España en llamas y esta gente diciendo que lo que pasa es que ellos tal vez no se han explicado muy bien (el mismo error de Aznar cuando lo de Iraq, dicho sea de paso). Y que de rectificar nada de nada.
Dicen que cuando un tonto agarra un camino el camino se acaba y el tonto sigue (hoy ando de refranes y dichos). Y parece que, una vez terminado el camino medianamente cuerdo, Zapatero quiere seguir rumbo al despeñadero. Supongo que electoralmente en el PP estarán dando saltos de alegría (solamente hace falta ver la que se avecina en el PSOE con divisiones y demás). También supongo que, aunque Zapatero no tiene ni un pelo de tonto, está preso de sus alianzas con separatistas y comunistas (y probablemente de su propio fanatismo ideológico).
Intento ser positivo. Me niego a creer que todo se va a ir al traste por un Presidente incompetente hasta la saciedad que se niega a corregir su errado caminar como gobernante. Espero que en el PSOE alguien acabe poniendo las cosas en su sitio el año que viene, a la hora de las votaciones, particularmente las del estatuto catalán. Supongo que las encuestas les obligarán a entrar en razón. Mientras tanto el espectáculo esta servido. Peligroso espectáculo, por supuesto.
jueves, 17 de noviembre de 2005
Las fotos de la vergüenza
martes, 15 de noviembre de 2005
Asco me produce siempre
Sé que soy repetitivo con este tema. Pero es que es lo mismo que siento siempre que se produce un compadreo político entre una democracia y una dictadura. Asco. En esta ocasión ha sido entre España y China, al más alto nivel. ¿La razón? El dinero, por supuesto. Un dinero que compra conciencias de los políticos occidentales en general (me da igual su signo político; el tirano chino estará también en Gran Bretaña y Alemania) y españoles en particular (me da también igual la tendencia en este caso). Unas conciencias que se venden cobardemente para olvidar las persecuciones políticas y religiosas que se están llevando a cabo sistemáticamente en China, con terribles violaciones de los derechos humanos. Sinceramente, cuando veo cosas como éstas se me quitan las ganas de seguir comentando la actualidad política, porque a veces todo me parece una gran farsa. Pero en fin, por aquí espero seguir, aunque sea reprimiendo las ganas políticas de vomitar.
lunes, 14 de noviembre de 2005
¿Hay libertad de expresión en España?
En un texto reciente me preguntaba si hay libertad de expresión en Cataluña. Ahora tengo que hacer la pregunta extensiva a toda España, por más que ello me desagrade.
Y es cuando desde el Gobierno se la emprende, por medio de un Ministro, contra dos medios de comunicación, por el hecho de mostrar un punto de vista diferente al de dicho Gobierno, hay que cuestionarse seriamente si se puede discrepar de lo que dicen los estamentos gubernamentales, o lo que es lo mismo, si hay libertad de expresión.
El diario El Mundo y la cadena radiofónica COPE están siendo sistemáticamente objeto de los ataques gubernamentales, por medio del Ministro José Montilla. En cualquier país civilizado este hombre debería haber sido cesado por el Presidente del Gobierno. Pero en España no, sino que puede coaccionar libremente (él sí) a los medios no afines.
Si este señor o este Gobierno consideran que los medios mencionados faltan a la verdad lo que deberían hacer es ir a los tribunales de justicia. Pero no lo harán, porque saben que perderían. Es más fácil utilizar el poder para coaccionar (ya que no saben hacerlo para gobernar correctamente).
La libertad de expresión es una de las libertades más básicas del ser humano, y está siendo amenazada seriamente en España. Confío en que los ciudadanos españoles se den cuenta de ello y obren en consecuencia en las próximas elecciones, antes de que sea demasiado tarde.
Y es cuando desde el Gobierno se la emprende, por medio de un Ministro, contra dos medios de comunicación, por el hecho de mostrar un punto de vista diferente al de dicho Gobierno, hay que cuestionarse seriamente si se puede discrepar de lo que dicen los estamentos gubernamentales, o lo que es lo mismo, si hay libertad de expresión.
El diario El Mundo y la cadena radiofónica COPE están siendo sistemáticamente objeto de los ataques gubernamentales, por medio del Ministro José Montilla. En cualquier país civilizado este hombre debería haber sido cesado por el Presidente del Gobierno. Pero en España no, sino que puede coaccionar libremente (él sí) a los medios no afines.
Si este señor o este Gobierno consideran que los medios mencionados faltan a la verdad lo que deberían hacer es ir a los tribunales de justicia. Pero no lo harán, porque saben que perderían. Es más fácil utilizar el poder para coaccionar (ya que no saben hacerlo para gobernar correctamente).
La libertad de expresión es una de las libertades más básicas del ser humano, y está siendo amenazada seriamente en España. Confío en que los ciudadanos españoles se den cuenta de ello y obren en consecuencia en las próximas elecciones, antes de que sea demasiado tarde.
viernes, 11 de noviembre de 2005
El PSC y la Caixa, unos sinvergüenzas
Eso es lo que me parecen tanto el PSC como la Caixa, unos sinvergüenzas de tomo y lomo. Porque resulta que la Caixa le da al PSC unas condiciones superextramegaarchifavorables, que el común de los mortales no puede ni tan siquiera soñar, para que pague un préstamo del que ya ha incumplido las condiciones de pago. Y todo ello, ¿a cambio de qué? ¿de nada? Ja, ja, ja. Qué risa, tía felisa. A cambio, por supuesto, de sinvergüenzadas. Que unos dan y otros reciben. Y todos tan contentos. Los del PSC porque reciben dinero de la Caixa, y los de la Caixa porque reciben favores del PSC. ¿Es esto soborno? ¿O más bien sobran los interrogantes?
jueves, 10 de noviembre de 2005
Anticipo musulmán europeo en Francia
No tengo tiempo de entrar en mucha profundidad, pero lo que está pasando en Francia me parece lisa y llanamente un mero anticipo de lo que va a ir pasando en no demasiado tiempo en toda la Unión Europea.
Hace tiempo ofrecí unas estadísticas que dejaban claro que Francia era el país de la Unión Europea que mayor número de musulmanes tiene, tanto en cantidad (4,1 millones) como en porcentaje (6,8%). Pues bien, ahí están los resultados.
La Alianza de Civilizaciones no es más que el sueño de una noche de verano, y la realidad es el violento choque entre la libertad personal y la dictadura religiosa. No hay más.
Y lo peor es que lo que estamos presenciando puede ser solamente un anticipo de lo que se le puede venir encima a la Unión Europea en no demasiado tiempo. O se toman medidas lo antes posible, o puede ser que después se lamente mucho el no haberlas tomado.
Hace tiempo ofrecí unas estadísticas que dejaban claro que Francia era el país de la Unión Europea que mayor número de musulmanes tiene, tanto en cantidad (4,1 millones) como en porcentaje (6,8%). Pues bien, ahí están los resultados.
La Alianza de Civilizaciones no es más que el sueño de una noche de verano, y la realidad es el violento choque entre la libertad personal y la dictadura religiosa. No hay más.
Y lo peor es que lo que estamos presenciando puede ser solamente un anticipo de lo que se le puede venir encima a la Unión Europea en no demasiado tiempo. O se toman medidas lo antes posible, o puede ser que después se lamente mucho el no haberlas tomado.
martes, 8 de noviembre de 2005
Contra la monarquía
Me ha llegado por email un artículo de libre publicación con ese título, del cual comparto prácticamente todo (salvo algunas cosillas). Me ha parecido sumamente interesante, y por eso lo copio por aquí tal cual.
----------------------------------------------------------
Contra la monarquía
01/11/2005 | por Jaume d'Urgell*
El autor pone de manifiesto las enormes paradojas con las que se encuentra la razón al buscar argumentos objetivos que justifiquen la pervivencia de la institución monárquica dentro de la realidad social de nuestros días. En su opinión, y pese a la polémica que este debate pueda suscitar, ha llegado el momento de cuestionarnos los pros y los contras mantener de una jefatura de Estado vitalicia y hereditaria, en el seno de un país occidental, en pleno S. XXI.
Vaya por delante que soy consciente del enorme apego que algunas personas experi-mentan por una causa que genera una idolatría tan irracional, que les impide siquiera la posibilidad de aceptar un debate crítico sobre la cuestión, es más, el mero cuestio-namiento de la validez y vigencia del actual status quo desata su ira, máxime, si hablamos individuos de ciertos sectores de la sociedad, como los más ultra conservadores, la milicia, clases bien estantes o algunas de las personas que no pudieron acceder o completar los estudios básica. En efecto, en determinados sujetos, el sentimiento monárquico se manifiesta con una intensidad comparable al fanatismo deportivo o religioso, identificando esta forma de gobierno –y no cualquier otra–, como una expresión más de patriotismo nacional –relación muy lógica, habida cuenta de que la idea misma de la monarquía tiene mucho que ver con los conceptos de nación y deidad–. Pero es mejor no seguir por esta línea de razonamiento, que nos llevaría a la conclusión de que habitamos en una teocracia, lo cual no parece plausible.
Nos encontramos a finales de 2005, el nivel de madurez democrática alcanzado por la sociedad española, permite afrontar un debate sobre la monarquía, desde el respeto y la serenidad. Como ejercicio de libertad e independencia intelectual, este debate debería aportar enfoques distintos, y luego… el pueblo dirá.
En la voluntad de conferir a éste artículo el carácter más estructurado posible, voy a guiarme por una relación de preguntas que posteriormente constituirán el hilo conductor de un proceso argumental muy sencillo. Estas preguntas son diez:
1. ¿Qué es la monarquía?
2. ¿Por qué existe un monarca?
3. ¿Quién nombró al rey de España?
4. ¿Es español el rey de España?
5. ¿Qué poderes tiene el rey de España?
6. ¿Es justa la monarquía?
7. ¿Cuánto cuesta la monarquía?
8. ¿Es útil la monarquía?
9. ¿Tiene sentido la monarquía en la actualidad?
10. ¿La monarquía es para siempre?
1. ¿QUÉ ES LA MONARQUÍA?
Empecemos por el principio: ¿de qué estamos hablando exactamente? Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la primera acepción de “monarquía” es: «Estado regido por un monarca». Obviamente, no pude resistir la curiosidad de mirar la descripción del término “monarca”, y esta es la respuesta: «Príncipe soberano de un Estado», lo cual me dejó un tanto perplejo, porque siempre creí lo que dice el artículo primero de la Constitución Española, en su apartado segundo: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.». Así pues: o la definición de la Real Academia contiene un grave error, o la monarquía es inconstitucional.
Insatisfecho pues, con mis pesquisas en el diccionario y la Carta Magna, opté por consultar una enciclopedia, en búsqueda de mejor fortuna: y en efecto, di con algunas definiciones muy aclaratorias:
Al parecer, al principio solo existía un tipo de monarquía: la monarquía absoluta, que como su nombre indica, confería al gobernante un poder ilimitado, de modo que quedaba en su voluntad la opción de comportarse como un gobernante despótico. Más tarde aparecieron otras formas de gobierno, a las que se llamó “monarquías constitucionales”, y que básicamente, no eran otra cosa que formas descafeinadas de la monarquía absoluta… eso da pie a muchas interpretaciones, pero a la vista del curso de la Historia en la mayor parte de países, a partir del S. XVII, se fue reduciendo más o menos suavemente la cantidad de poder que ostentaba el monarca, hasta llegar a lo se ha dado en llamar la “monarquía parlamentaria”, en la que supuestamente, la figura del monarca se limita a ser un símbolo, como el himno o la bandera.
Hay que decir, que en algunos sitios, el período de monarquía concluyó de un modo brusco, como en Francia o Rusia, y en otros quedó vacía de significado ejecutivo de la noche a la mañana, como en Japón. En otros, la monarquía absoluta ha llegado hasta nuestros días, principalmente en antiguas colonias británicas y francesas que están bien en la memoria de todos nosotros.
Algunas de esas monarquías han decidido maquillar su legitimidad pretendiendo cumplir ciertos aspectos formales de tipo legal, con lo que las podríamos llamar monarquías pseudoconstitucionales. En mi opinión, con las cotas de alfabetización que hoy en día existen en casi todas partes, eso de “yo mando porque me lo ha dicho Dios”, o eso tan oído de “Dios es de la familia”, ya no resulta muy convincente para muchos de los súbditos… y como parece que la gente todavía respeta la Ley, pues bien…
En resumen: de todas las expuestas, la forma de gobierno que hay en España es la de monarquía parlamentaria –a parte de todo este razonamiento e investigación, bastaba haber leído el tercer punto del primer artículo de la Constitución Española: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria»–, y por tanto, como sabemos que la monarquía parlamentaria es un símbolo, concluimos: la monarquía es un símbolo.
2. ¿POR QUÉ EXISTE UN MONARCA?
Se podría decir que tenemos rey porque siempre lo hemos tenido… o bien, siendo más correctos: que sus orígenes se remontan a tradiciones profundamente arraigadas. Parece ser que allá por el S. IV a de C., había tribus guerreras que tenían jefes; tribus que necesitaban aliarse por razones de seguridad o estrategia militar, y entonces, el número aconsejaba la creación de órganos colegiados –integrados por jefes–, al frente de los cuales se erigía un coordinador, o jefe de jefes. Del cómo se elegía a este individuo, no está documentado, pero, teniendo en cuenta que todo eso empezó a ocurrir mucho antes de Pericles, creo que el sistema no debió diferir mucho del que podemos contemplar viendo un documental de Nacional Geographic sobre organización social de manadas de leones.
Echando un vistazo a lo que nos han contado de los últimos reinados de España, desde el punto de vista de su encuadre constitucional, veremos que ya en la Carta Magna de 1812 se le dedicaba el título cuarto entero, y –cosa curiosa–, su redacción no estaba muy alejada de la del título segundo de la actual Constitución Española.
La Constitución Española de facto, de 1834, no tenía un título específico para la corona, porque toda ella lo era en sí misma –siempre me he preguntado como rayos se puede tener texto base con entidad constitucional “supuesta”–. En 1837 se abogó por retrotraerse a la de Cádiz, de 1812, de carácter más conciliador –como la de 1978, aunque esté mal el decirlo–.
En julio de 1854, O’Donnell da un golpe de estado, e Isabel II aprovecha el río revuelto para ganar una bonita corona; llama a formar Gobierno al viejo general Espartero, que compartirá el poder con O’Donnell. Hasta que el descontento hacia el régimen de Isabel II desembocó en un nuevo golpe de estado, esta vez el de Prim, en septiembre de 1868, dando origen a la revolución de 1868 –la gloriosa–, que supuso el fin del reinado de Isabel II.
Las nuevas Cortes Generales sancionaron –ya en junio de 1869–, la primera de nuestras constituciones democráticas. En ella quedaron plasmados los puntos básicos de la revolución de 1868: soberanía nacional, sufragio universal, división de poderes, concepción de la monarquía como poder constituido y declaración de derechos. Estuvo vigente hasta 1873, año en que se proclama la Primera República.
En diciembre de 1876, el Martínez Campos proclama a Alfonso de Borbón, hijo de la exiliada Isabel II, como rey de España. Se abría así la etapa de la Restauración, un periodo de estabilidad basada en la alternancia bipartidista de liberales y conservadores. La nueva Constitución Española ligada a este régimen devuelve la soberanía nacional al rey y a las Cortes, reconoce implícitamente la división de poderes y opta por la tolerancia religiosa, aunque deja un amplio margen a su desarrollo a través de leyes posteriores. Es el texto constitucional de más larga vida en la historia de España, ya que estuvo vigente hasta 1923.
En abril de 1931, Niceto Alcalá-Zamora proclamaba la II República Española, cuya consecuencia inmediata fue el destierro voluntario de Alfonso XIII. La República era la consecuencia de la dictadura agotada de Primo de Rivera. Con el cambio de régimen, llegó una nueva Constitución Española, promulgada en diciembre de 1931. El nuevo texto se halla en la línea del constitucionalismo democrático, que resalta la soberanía nacional, la proclamación de los derechos y libertades, y la división de poderes. Su periodo de vigencia se extendería hasta el final de la Guerra Civil.
Por tanto, podemos concluir que el monarca existe por su propio interés, y la monarquía, porque sí, porque ha existido siempre, y porque en cada momento de la Historia, su existencia respondía a un equilibrio de intereses que la hicieron posible.
3. ¿QUIÉN NOMBRÓ AL REY DE ESPAÑA?
Lejos de lo que ahora afirman los cronistas políticamente correctos, Borbón participó activamente de la política y el gobierno dictatorial, llegando a presidir las celebraciones del ilegítimo Consejo de Ministros, formando parte de los órganos de poder instituidos por quienes iniciaron la Guerra Civil Española, contra el gobierno de Azaña, Largo Caballero y Negrín, quienes accedieron a sus cargos mediante elecciones libres y democráticas.
Al rey de España le nombró el militar golpista Franco, en julio de 1969.
Y no se limitó a suplantar simbólica y puntualmente al golpista … llegó a asumir la Jefatura del Estado, del 19 de julio a 2 de septiembre de 1974 y desde el 30 de octubre hasta el 20 de noviembre de 1975. Dos días más tarde, fue coronado rey de España.
Puesto que ya en el verano del 74 asumió el mando absoluto del país, si hubiera sido tan demócrata como algunos se empeñan en repetir, pudo haber legalizado el multipartidismo y convocar elecciones… ahorrándonos más de un año de dictadura.
4. ¿ES ESPAÑOL EL REY DE ESPAÑA?
El nombre completo del actual rey de España es: «Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias», o dicho de un modo breve: Juan Carlos Borbón Borbón. Como vemos, el apellido se repite. La biología y la medicina, además del saber popular e incluso la Iglesia, tienen una visión muy peculiar acerca de la costumbre de casarse reiteradamente entre primos, pero bueno, esta no es la cuestión. Yendo a lo que nos interesa, Borbón es un apellido de origen francés. En efecto, el abuelo de Juan Carlos fue Alfonso, que fue nieto de Francisco, que fue nieto de Carlos, nieto de Felipe (un francés, nieto del absolutamente absoluto Luis).
Además de pertenecer a una familia francesa, el que dice ser el representante de los españoles ni siquiera nació en España, nació en Roma (Italia), el día cinco de enero de 1938. En esas mismas fechas, Franco, que más tarde sería su jefe y su amigo,
acababa con la vida de casi un millón de españoles porque no le gustaba como pensaban, y porque eso le permitiría ocupar el lugar del jefe del Estado durante casi cuarenta años. Volviendo a Juan Carlos, cuando el italianito tenía diez años se lo trajeron a España. Bueno, al menos nació el 5 de enero, es decir, la noche de reyes.
Por tanto, la cuestión está clara: el rey de España es un italiano de origen francés.
Y ya puestos, su esposa –y madre del futuro rey, si el pueblo no le pone remedio–, es Sofía, una griega cuya familia fue expatriada precisamente por andar flirteando con militares golpistas.
5. ¿QUÉ PODERES TIENE EL REY DE ESPAÑA?
Los poderes del rey de España están claramente descritos en los artículos 62 y 63 de la Constitución Española, y, según dicho texto, son: dar el visto bueno a las leyes que le manden; convocar elecciones y referéndum cuando le toque; nombrar al presidente del gobierno y a los ministros cuando se lo manden; hacer como que nombra a los militares y darles medallitas de vez en cuando; estar informado de los asuntos de Estado; el mando supremo de las fuerzas armadas; dar indultos; hacer ver que manda en las reales academias; enviar y recibir a los embajadores; firmar acuerdos internacionales en nombre de España y declarar la guerra, cuando se lo manden.
Parece que tantas líneas de texto está pensadas para disfrazar la parte que más preocupa: uno de los poderes del rey es el mando supremo de las fuerzas armadas.
Por cierto, por si alguien piensa que se trata de una mera cuestión simbólica, que no debe tomarse en serio, que se trata de una tradición, un paripé del folklore español, le aconsejo que busque en el diccionario de la real academia el significado de la palabra “supremo”: «Sumo, altísimo. Que no tiene superior en su línea.»…
¿Entonces, quién da las órdenes a los cerca de cien mil soldados que tiene el ejército de España?, ¿el presidente del gobierno a quien votó la mayoría del pueblo en marzo de 2004, o un italiano nombrado arbitrariamente por un militar golpista del Siglo pasado?
Es decir: en pleno S. XXI, el mando supremo de los ejércitos de un país desarrollado y occidental, miembro de la OTAN, está en manos de un negocio familiar: vitalicio y hereditario.
6. ¿ES JUSTA LA MONARQUÍA?
Desde mi punto de vista, una cosa es justa cuando en sentido común, es buena y está dentro de la Ley. Para hacer esta prueba, someteré la afirmación al tamiz de dos Leyes bien conocidas: la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Según el artículo 14 de la actual Constitución Española: «…los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento…». A la vista de eso, no entiendo qué derecho extra tiene el hijo de Juan Borbón respecto al hijo de Pilar Bardem o la hija de Antonio Banderas. Es decir, si la Constitución Española prohíbe cualquier discriminación por razón de nacimiento, y el rey es rey solo por su nacimiento, entonces, la monarquía es inconstitucional.
Pero vayamos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que según el segundo apartado del artículo número 10 de nuestra Constitución Española, es quien debe regir la interpretación de nuestros derechos y libertades fundamentales:
Según las doce primeras palabras, del primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Vamos a ver, interpretemos: ¿la monarquía es una dignidad, no? ¿o es un derecho de los reyes? En cualquier caso, si todos los seres humanos nacemos libres e iguales, ¿porqué unos nacen reyes y otros no? Si nos ponemos a descartar opciones, aunque solo sea por un ejercicio de lógica… ¿cabe pensar que los reyes no son seres humanos? Porque si no, habrá que pensar –por eliminación–, que además de inconstitucional, la monarquía es contraria a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
7. ¿CUÁNTO CUESTA LA MONARQUÍA?
Según consta en el texto de la Ley Orgánica de los Presupuestos Generales del Estado para 2005, publicada el martes, 28 de diciembre de 2004 (no son una inocentada, pese a la fecha), se destinan dos partidas: una genérica para la «Jefatura del Estado», referencia 911M, por un importe total de 7.776.340,00 euros; y otra de «Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado», cuyo importe asciende a 5.282.130,00 euros. Es decir, en total: 2.172.746.589 pesetas, en un año.
No me gustaría incurrir en demagogia interesada –como algunos señalarán–, pero, en mi opinión, en un país como España, habida cuenta del incremento del coste de la vivienda, de las deficiencias en la calidad educativa, de lo escaso de la inversión en los programas de investigación y desarrollo, de las listas de espera en los centros asistenciales y hospitalarios, de las dificultades por acceder a plazas de guarderías públicas, etc. no parece justo, ni equitativo que el Estado gaste cada año el dinero equivalente a cuarenta y tres vidas completas de trabajo, en mantener “un símbolo”.
¿Qué de dónde sale el número? Muy fácil: por un lado tenemos algo más de trece millones de euros que es la asignación presupuestaria para la familia real en 2005, y por otro lado, los 513,00 euros mensuales que forman el salario mínimo interprofesional en el mismo año. Multiplicamos los 513,00 euros del salario mínimo interprofesional, por los doce meses del año (y nos da: 6.156,00 euros); la edad límite de jubilación son 65 años, y un español puede trabajar legalmente a partir de los 16 años, por tanto, la vida laboral completa de un español, puede ser de 49 años. Si dividimos los trece millones de euros que cuesta la familia real en un solo año, entre los 6.156,00 euros que cobra un trabajador al año, tenemos 2.121,25 años trabajados, para reunir el presupuesto. Si dividimos ese número, por el número máximo de años laborables en una vida, resulta que harían falta casi medio centenar de vidas completas para pagar esos bonitos trajes, helicópteros, palacios y coches blindados. Mientras, la población tiene que esperar una eternidad para hacerse una mamografía. Y eso no es demagogia, es aritmética.
Por cierto: en 2005, la pensión mínima para un jubilado de 60 años, con un cónyuge a su cargo, es de 489,72 euros, es decir, una renta per cápita de 244,86 euros.
Todo eso sin tener en cuenta que la familia del rey no tiene que preocuparse de pagar una hipoteca, jamás ha tenido que abrir un periódico ni asistir a un montón de entrevistas antes de darse cuenta de qué empleos son en realidad timos, nunca han padecido un atraco, el acceso a la educación de calidad no les supone ningún problema, y, por no tener listas de espera en los hospitales, ni siquiera acuden a la sanidad pública, cuando se supone que ellos son el máximo símbolo de los servicios del Estado.
8. ¿ES ÚTIL LA MONARQUÍA?
Todos hemos oído eso de que «tenemos democracia gracias al rey», «Juan Carlos tiene muy buenas relaciones con el monarca –absoluto– de Marruecos», «el rey es nuestro mejor embajador»… vamos a ver:
Primero: tenemos democracia por presión internacional, por coherencia con los tiempos, por decisión ciudadana y porque quienes realmente tienen capacidad para decidir sobre las cosas oscuras del Estado –la Banca, la Industria y las grandes firmas del capital y servicios– así lo quisieron en su día.
Segundo: es normal que los monarcas se lleven relativamente bien entre ellos, después de todo, prácticamente son familia además, no es raro que los profesionales de un mismo sector aúnen fuerzas… incluso las prostitutas lo hacen.
Tercero: que yo sepa, en los países “serios de verdad” no hace falta tener más embajadores que los que designe el gobierno elegido por el pueblo. Tener más de un interlocutor al más alto nivel, implica que alguno de ellos no es realmente “del nivel más alto”.
Finalmente, como factor de cohesión, unidad, símbolo de permanencia y todas esas mentiras que tantas veces nos han repetido desde la radio, la televisión y los periódicos: sería suficiente con tener solo a la bandera. Sale más barata y también está por encima de la cabeza de los militares.
Tener un rey no es útil, porque el pueblo no necesita más unidad que su propia unión, ni más permanencia que la libertad, expresada en su capacidad de votar para cambiar las cosas, en busca de horizontes mejores… o nuevas decepciones. De cualquier modo, todas esas cosas que se supone que corresponden al monarca, son competencias que deberían ser exclusivas de la persona que el pueblo elija cada cuatro años.
9. ¿TIENE SENTIDO LA MONARQUÍA EN LA ACTUALIDAD?
Tengo un amigo francés, que afirma que la monarquía es un problema del S. XIV, cuya solución se descubrió en Francia a finales del S. XVIII. Todo eso parece bastante lejano en el tiempo, de no ser porque vivo a menos de diez kilómetros de la residencia de un rey de verdad, como los de los cuentos.
Y todo eso, teniendo en cuenta que las princesas ya no besan sapos; que los príncipes se parecen más a los del florentino Nicolás que al de Blanca Nieves, que según el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas, en el mundo hay más de dos mil quinientos millones de personas que sobreviven con menos de dos euros al día; que en España hay tres cientos mil menores que sufren explotación laboral y un largo etc.
Según lo expuesto en este artículo, la monarquía es un viejo símbolo injusto, discriminatorio, impuesto por un ex militar delincuente, caro e inútil. Por tanto, tal como yo lo veo: algo que es simbólico, viejo, injusto, discriminatorio, caro, inútil y procede de un golpista… no tiene sentido, la monarquía no tiene sentido. Y todavía tiene menos sentido que ese algo, pueda llegar a dar órdenes a los militares de mi país, incluso en contra de la voluntad del presidente del gobierno electo.
10. ¿LA MONARQUÍA ES PARA SIEMPRE?
De entrada: no, la monarquía no es para siempre, tiene remedio.
Descontando el recurso a la guillotina, tan extemporáneo como la propia monarquía, existe todo un abanico de opciones para abolir esta incivilizada forma de gobierno, pero, por hablar claro: creo que sería suficiente con restaurar la república, y poner a los miembros de la realeza a trabajar, como todo el mundo.
Al final, la cuestión de la monarquía, no es más que la manifestación de un problema mucho mayor: un problema cuya base tiene que ver con la esencia misma de la injusticia: en la repugnante creencia de que algunas personas nacen con más derechos que otras. Sostener la causa del rey, es afirmar que hay personas superiores a otras, y eso es trágico, es dañino y es mentira.
La vigente Constitución Española de 1978 la aprobaron un conjunto de políticos comprometidos con el espíritu de la democracia, pero atemorizados por una clase militar que seguía muy de cerca todos sus pasos. No hay libertad con miedo, y ese miedo se reflejó en el Texto, al plasmar males menores, como la monarquía, que en aquel momento, por puro pragmatismo, no podían ser omitidos. Ningún demócrata aceptaría una fórmula de gobierno en la que la soberanía no resida en el pueblo.
Respeto y confío en el pueblo español. Es solo cuestión de tiempo.
_________
* Jaume d'Urgell es escritor y vive en Madrid, su correo es jaume@durgell.com, http://www.durgell.com
Disponible en formato DOC de Microsoft Word: http://www.durgell.com/media/1/20051101-contralamonarquia.doc
Disponible en formato PDF de Adobe Acrobat: http://www.durgell.com/media/1/20051101-contralamonarquia.pdf
Expresa tu opinión en el foro de este artículo: http://www.durgell.com/item/160
----------------------------------------------------------
Contra la monarquía
01/11/2005 | por Jaume d'Urgell*
El autor pone de manifiesto las enormes paradojas con las que se encuentra la razón al buscar argumentos objetivos que justifiquen la pervivencia de la institución monárquica dentro de la realidad social de nuestros días. En su opinión, y pese a la polémica que este debate pueda suscitar, ha llegado el momento de cuestionarnos los pros y los contras mantener de una jefatura de Estado vitalicia y hereditaria, en el seno de un país occidental, en pleno S. XXI.
Vaya por delante que soy consciente del enorme apego que algunas personas experi-mentan por una causa que genera una idolatría tan irracional, que les impide siquiera la posibilidad de aceptar un debate crítico sobre la cuestión, es más, el mero cuestio-namiento de la validez y vigencia del actual status quo desata su ira, máxime, si hablamos individuos de ciertos sectores de la sociedad, como los más ultra conservadores, la milicia, clases bien estantes o algunas de las personas que no pudieron acceder o completar los estudios básica. En efecto, en determinados sujetos, el sentimiento monárquico se manifiesta con una intensidad comparable al fanatismo deportivo o religioso, identificando esta forma de gobierno –y no cualquier otra–, como una expresión más de patriotismo nacional –relación muy lógica, habida cuenta de que la idea misma de la monarquía tiene mucho que ver con los conceptos de nación y deidad–. Pero es mejor no seguir por esta línea de razonamiento, que nos llevaría a la conclusión de que habitamos en una teocracia, lo cual no parece plausible.
Nos encontramos a finales de 2005, el nivel de madurez democrática alcanzado por la sociedad española, permite afrontar un debate sobre la monarquía, desde el respeto y la serenidad. Como ejercicio de libertad e independencia intelectual, este debate debería aportar enfoques distintos, y luego… el pueblo dirá.
En la voluntad de conferir a éste artículo el carácter más estructurado posible, voy a guiarme por una relación de preguntas que posteriormente constituirán el hilo conductor de un proceso argumental muy sencillo. Estas preguntas son diez:
1. ¿Qué es la monarquía?
2. ¿Por qué existe un monarca?
3. ¿Quién nombró al rey de España?
4. ¿Es español el rey de España?
5. ¿Qué poderes tiene el rey de España?
6. ¿Es justa la monarquía?
7. ¿Cuánto cuesta la monarquía?
8. ¿Es útil la monarquía?
9. ¿Tiene sentido la monarquía en la actualidad?
10. ¿La monarquía es para siempre?
1. ¿QUÉ ES LA MONARQUÍA?
Empecemos por el principio: ¿de qué estamos hablando exactamente? Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la primera acepción de “monarquía” es: «Estado regido por un monarca». Obviamente, no pude resistir la curiosidad de mirar la descripción del término “monarca”, y esta es la respuesta: «Príncipe soberano de un Estado», lo cual me dejó un tanto perplejo, porque siempre creí lo que dice el artículo primero de la Constitución Española, en su apartado segundo: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.». Así pues: o la definición de la Real Academia contiene un grave error, o la monarquía es inconstitucional.
Insatisfecho pues, con mis pesquisas en el diccionario y la Carta Magna, opté por consultar una enciclopedia, en búsqueda de mejor fortuna: y en efecto, di con algunas definiciones muy aclaratorias:
Al parecer, al principio solo existía un tipo de monarquía: la monarquía absoluta, que como su nombre indica, confería al gobernante un poder ilimitado, de modo que quedaba en su voluntad la opción de comportarse como un gobernante despótico. Más tarde aparecieron otras formas de gobierno, a las que se llamó “monarquías constitucionales”, y que básicamente, no eran otra cosa que formas descafeinadas de la monarquía absoluta… eso da pie a muchas interpretaciones, pero a la vista del curso de la Historia en la mayor parte de países, a partir del S. XVII, se fue reduciendo más o menos suavemente la cantidad de poder que ostentaba el monarca, hasta llegar a lo se ha dado en llamar la “monarquía parlamentaria”, en la que supuestamente, la figura del monarca se limita a ser un símbolo, como el himno o la bandera.
Hay que decir, que en algunos sitios, el período de monarquía concluyó de un modo brusco, como en Francia o Rusia, y en otros quedó vacía de significado ejecutivo de la noche a la mañana, como en Japón. En otros, la monarquía absoluta ha llegado hasta nuestros días, principalmente en antiguas colonias británicas y francesas que están bien en la memoria de todos nosotros.
Algunas de esas monarquías han decidido maquillar su legitimidad pretendiendo cumplir ciertos aspectos formales de tipo legal, con lo que las podríamos llamar monarquías pseudoconstitucionales. En mi opinión, con las cotas de alfabetización que hoy en día existen en casi todas partes, eso de “yo mando porque me lo ha dicho Dios”, o eso tan oído de “Dios es de la familia”, ya no resulta muy convincente para muchos de los súbditos… y como parece que la gente todavía respeta la Ley, pues bien…
En resumen: de todas las expuestas, la forma de gobierno que hay en España es la de monarquía parlamentaria –a parte de todo este razonamiento e investigación, bastaba haber leído el tercer punto del primer artículo de la Constitución Española: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria»–, y por tanto, como sabemos que la monarquía parlamentaria es un símbolo, concluimos: la monarquía es un símbolo.
2. ¿POR QUÉ EXISTE UN MONARCA?
Se podría decir que tenemos rey porque siempre lo hemos tenido… o bien, siendo más correctos: que sus orígenes se remontan a tradiciones profundamente arraigadas. Parece ser que allá por el S. IV a de C., había tribus guerreras que tenían jefes; tribus que necesitaban aliarse por razones de seguridad o estrategia militar, y entonces, el número aconsejaba la creación de órganos colegiados –integrados por jefes–, al frente de los cuales se erigía un coordinador, o jefe de jefes. Del cómo se elegía a este individuo, no está documentado, pero, teniendo en cuenta que todo eso empezó a ocurrir mucho antes de Pericles, creo que el sistema no debió diferir mucho del que podemos contemplar viendo un documental de Nacional Geographic sobre organización social de manadas de leones.
Echando un vistazo a lo que nos han contado de los últimos reinados de España, desde el punto de vista de su encuadre constitucional, veremos que ya en la Carta Magna de 1812 se le dedicaba el título cuarto entero, y –cosa curiosa–, su redacción no estaba muy alejada de la del título segundo de la actual Constitución Española.
La Constitución Española de facto, de 1834, no tenía un título específico para la corona, porque toda ella lo era en sí misma –siempre me he preguntado como rayos se puede tener texto base con entidad constitucional “supuesta”–. En 1837 se abogó por retrotraerse a la de Cádiz, de 1812, de carácter más conciliador –como la de 1978, aunque esté mal el decirlo–.
En julio de 1854, O’Donnell da un golpe de estado, e Isabel II aprovecha el río revuelto para ganar una bonita corona; llama a formar Gobierno al viejo general Espartero, que compartirá el poder con O’Donnell. Hasta que el descontento hacia el régimen de Isabel II desembocó en un nuevo golpe de estado, esta vez el de Prim, en septiembre de 1868, dando origen a la revolución de 1868 –la gloriosa–, que supuso el fin del reinado de Isabel II.
Las nuevas Cortes Generales sancionaron –ya en junio de 1869–, la primera de nuestras constituciones democráticas. En ella quedaron plasmados los puntos básicos de la revolución de 1868: soberanía nacional, sufragio universal, división de poderes, concepción de la monarquía como poder constituido y declaración de derechos. Estuvo vigente hasta 1873, año en que se proclama la Primera República.
En diciembre de 1876, el Martínez Campos proclama a Alfonso de Borbón, hijo de la exiliada Isabel II, como rey de España. Se abría así la etapa de la Restauración, un periodo de estabilidad basada en la alternancia bipartidista de liberales y conservadores. La nueva Constitución Española ligada a este régimen devuelve la soberanía nacional al rey y a las Cortes, reconoce implícitamente la división de poderes y opta por la tolerancia religiosa, aunque deja un amplio margen a su desarrollo a través de leyes posteriores. Es el texto constitucional de más larga vida en la historia de España, ya que estuvo vigente hasta 1923.
En abril de 1931, Niceto Alcalá-Zamora proclamaba la II República Española, cuya consecuencia inmediata fue el destierro voluntario de Alfonso XIII. La República era la consecuencia de la dictadura agotada de Primo de Rivera. Con el cambio de régimen, llegó una nueva Constitución Española, promulgada en diciembre de 1931. El nuevo texto se halla en la línea del constitucionalismo democrático, que resalta la soberanía nacional, la proclamación de los derechos y libertades, y la división de poderes. Su periodo de vigencia se extendería hasta el final de la Guerra Civil.
Por tanto, podemos concluir que el monarca existe por su propio interés, y la monarquía, porque sí, porque ha existido siempre, y porque en cada momento de la Historia, su existencia respondía a un equilibrio de intereses que la hicieron posible.
3. ¿QUIÉN NOMBRÓ AL REY DE ESPAÑA?
Lejos de lo que ahora afirman los cronistas políticamente correctos, Borbón participó activamente de la política y el gobierno dictatorial, llegando a presidir las celebraciones del ilegítimo Consejo de Ministros, formando parte de los órganos de poder instituidos por quienes iniciaron la Guerra Civil Española, contra el gobierno de Azaña, Largo Caballero y Negrín, quienes accedieron a sus cargos mediante elecciones libres y democráticas.
Al rey de España le nombró el militar golpista Franco, en julio de 1969.
Y no se limitó a suplantar simbólica y puntualmente al golpista … llegó a asumir la Jefatura del Estado, del 19 de julio a 2 de septiembre de 1974 y desde el 30 de octubre hasta el 20 de noviembre de 1975. Dos días más tarde, fue coronado rey de España.
Puesto que ya en el verano del 74 asumió el mando absoluto del país, si hubiera sido tan demócrata como algunos se empeñan en repetir, pudo haber legalizado el multipartidismo y convocar elecciones… ahorrándonos más de un año de dictadura.
4. ¿ES ESPAÑOL EL REY DE ESPAÑA?
El nombre completo del actual rey de España es: «Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias», o dicho de un modo breve: Juan Carlos Borbón Borbón. Como vemos, el apellido se repite. La biología y la medicina, además del saber popular e incluso la Iglesia, tienen una visión muy peculiar acerca de la costumbre de casarse reiteradamente entre primos, pero bueno, esta no es la cuestión. Yendo a lo que nos interesa, Borbón es un apellido de origen francés. En efecto, el abuelo de Juan Carlos fue Alfonso, que fue nieto de Francisco, que fue nieto de Carlos, nieto de Felipe (un francés, nieto del absolutamente absoluto Luis).
Además de pertenecer a una familia francesa, el que dice ser el representante de los españoles ni siquiera nació en España, nació en Roma (Italia), el día cinco de enero de 1938. En esas mismas fechas, Franco, que más tarde sería su jefe y su amigo,
acababa con la vida de casi un millón de españoles porque no le gustaba como pensaban, y porque eso le permitiría ocupar el lugar del jefe del Estado durante casi cuarenta años. Volviendo a Juan Carlos, cuando el italianito tenía diez años se lo trajeron a España. Bueno, al menos nació el 5 de enero, es decir, la noche de reyes.
Por tanto, la cuestión está clara: el rey de España es un italiano de origen francés.
Y ya puestos, su esposa –y madre del futuro rey, si el pueblo no le pone remedio–, es Sofía, una griega cuya familia fue expatriada precisamente por andar flirteando con militares golpistas.
5. ¿QUÉ PODERES TIENE EL REY DE ESPAÑA?
Los poderes del rey de España están claramente descritos en los artículos 62 y 63 de la Constitución Española, y, según dicho texto, son: dar el visto bueno a las leyes que le manden; convocar elecciones y referéndum cuando le toque; nombrar al presidente del gobierno y a los ministros cuando se lo manden; hacer como que nombra a los militares y darles medallitas de vez en cuando; estar informado de los asuntos de Estado; el mando supremo de las fuerzas armadas; dar indultos; hacer ver que manda en las reales academias; enviar y recibir a los embajadores; firmar acuerdos internacionales en nombre de España y declarar la guerra, cuando se lo manden.
Parece que tantas líneas de texto está pensadas para disfrazar la parte que más preocupa: uno de los poderes del rey es el mando supremo de las fuerzas armadas.
Por cierto, por si alguien piensa que se trata de una mera cuestión simbólica, que no debe tomarse en serio, que se trata de una tradición, un paripé del folklore español, le aconsejo que busque en el diccionario de la real academia el significado de la palabra “supremo”: «Sumo, altísimo. Que no tiene superior en su línea.»…
¿Entonces, quién da las órdenes a los cerca de cien mil soldados que tiene el ejército de España?, ¿el presidente del gobierno a quien votó la mayoría del pueblo en marzo de 2004, o un italiano nombrado arbitrariamente por un militar golpista del Siglo pasado?
Es decir: en pleno S. XXI, el mando supremo de los ejércitos de un país desarrollado y occidental, miembro de la OTAN, está en manos de un negocio familiar: vitalicio y hereditario.
6. ¿ES JUSTA LA MONARQUÍA?
Desde mi punto de vista, una cosa es justa cuando en sentido común, es buena y está dentro de la Ley. Para hacer esta prueba, someteré la afirmación al tamiz de dos Leyes bien conocidas: la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Según el artículo 14 de la actual Constitución Española: «…los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento…». A la vista de eso, no entiendo qué derecho extra tiene el hijo de Juan Borbón respecto al hijo de Pilar Bardem o la hija de Antonio Banderas. Es decir, si la Constitución Española prohíbe cualquier discriminación por razón de nacimiento, y el rey es rey solo por su nacimiento, entonces, la monarquía es inconstitucional.
Pero vayamos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que según el segundo apartado del artículo número 10 de nuestra Constitución Española, es quien debe regir la interpretación de nuestros derechos y libertades fundamentales:
Según las doce primeras palabras, del primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Vamos a ver, interpretemos: ¿la monarquía es una dignidad, no? ¿o es un derecho de los reyes? En cualquier caso, si todos los seres humanos nacemos libres e iguales, ¿porqué unos nacen reyes y otros no? Si nos ponemos a descartar opciones, aunque solo sea por un ejercicio de lógica… ¿cabe pensar que los reyes no son seres humanos? Porque si no, habrá que pensar –por eliminación–, que además de inconstitucional, la monarquía es contraria a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
7. ¿CUÁNTO CUESTA LA MONARQUÍA?
Según consta en el texto de la Ley Orgánica de los Presupuestos Generales del Estado para 2005, publicada el martes, 28 de diciembre de 2004 (no son una inocentada, pese a la fecha), se destinan dos partidas: una genérica para la «Jefatura del Estado», referencia 911M, por un importe total de 7.776.340,00 euros; y otra de «Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado», cuyo importe asciende a 5.282.130,00 euros. Es decir, en total: 2.172.746.589 pesetas, en un año.
No me gustaría incurrir en demagogia interesada –como algunos señalarán–, pero, en mi opinión, en un país como España, habida cuenta del incremento del coste de la vivienda, de las deficiencias en la calidad educativa, de lo escaso de la inversión en los programas de investigación y desarrollo, de las listas de espera en los centros asistenciales y hospitalarios, de las dificultades por acceder a plazas de guarderías públicas, etc. no parece justo, ni equitativo que el Estado gaste cada año el dinero equivalente a cuarenta y tres vidas completas de trabajo, en mantener “un símbolo”.
¿Qué de dónde sale el número? Muy fácil: por un lado tenemos algo más de trece millones de euros que es la asignación presupuestaria para la familia real en 2005, y por otro lado, los 513,00 euros mensuales que forman el salario mínimo interprofesional en el mismo año. Multiplicamos los 513,00 euros del salario mínimo interprofesional, por los doce meses del año (y nos da: 6.156,00 euros); la edad límite de jubilación son 65 años, y un español puede trabajar legalmente a partir de los 16 años, por tanto, la vida laboral completa de un español, puede ser de 49 años. Si dividimos los trece millones de euros que cuesta la familia real en un solo año, entre los 6.156,00 euros que cobra un trabajador al año, tenemos 2.121,25 años trabajados, para reunir el presupuesto. Si dividimos ese número, por el número máximo de años laborables en una vida, resulta que harían falta casi medio centenar de vidas completas para pagar esos bonitos trajes, helicópteros, palacios y coches blindados. Mientras, la población tiene que esperar una eternidad para hacerse una mamografía. Y eso no es demagogia, es aritmética.
Por cierto: en 2005, la pensión mínima para un jubilado de 60 años, con un cónyuge a su cargo, es de 489,72 euros, es decir, una renta per cápita de 244,86 euros.
Todo eso sin tener en cuenta que la familia del rey no tiene que preocuparse de pagar una hipoteca, jamás ha tenido que abrir un periódico ni asistir a un montón de entrevistas antes de darse cuenta de qué empleos son en realidad timos, nunca han padecido un atraco, el acceso a la educación de calidad no les supone ningún problema, y, por no tener listas de espera en los hospitales, ni siquiera acuden a la sanidad pública, cuando se supone que ellos son el máximo símbolo de los servicios del Estado.
8. ¿ES ÚTIL LA MONARQUÍA?
Todos hemos oído eso de que «tenemos democracia gracias al rey», «Juan Carlos tiene muy buenas relaciones con el monarca –absoluto– de Marruecos», «el rey es nuestro mejor embajador»… vamos a ver:
Primero: tenemos democracia por presión internacional, por coherencia con los tiempos, por decisión ciudadana y porque quienes realmente tienen capacidad para decidir sobre las cosas oscuras del Estado –la Banca, la Industria y las grandes firmas del capital y servicios– así lo quisieron en su día.
Segundo: es normal que los monarcas se lleven relativamente bien entre ellos, después de todo, prácticamente son familia además, no es raro que los profesionales de un mismo sector aúnen fuerzas… incluso las prostitutas lo hacen.
Tercero: que yo sepa, en los países “serios de verdad” no hace falta tener más embajadores que los que designe el gobierno elegido por el pueblo. Tener más de un interlocutor al más alto nivel, implica que alguno de ellos no es realmente “del nivel más alto”.
Finalmente, como factor de cohesión, unidad, símbolo de permanencia y todas esas mentiras que tantas veces nos han repetido desde la radio, la televisión y los periódicos: sería suficiente con tener solo a la bandera. Sale más barata y también está por encima de la cabeza de los militares.
Tener un rey no es útil, porque el pueblo no necesita más unidad que su propia unión, ni más permanencia que la libertad, expresada en su capacidad de votar para cambiar las cosas, en busca de horizontes mejores… o nuevas decepciones. De cualquier modo, todas esas cosas que se supone que corresponden al monarca, son competencias que deberían ser exclusivas de la persona que el pueblo elija cada cuatro años.
9. ¿TIENE SENTIDO LA MONARQUÍA EN LA ACTUALIDAD?
Tengo un amigo francés, que afirma que la monarquía es un problema del S. XIV, cuya solución se descubrió en Francia a finales del S. XVIII. Todo eso parece bastante lejano en el tiempo, de no ser porque vivo a menos de diez kilómetros de la residencia de un rey de verdad, como los de los cuentos.
Y todo eso, teniendo en cuenta que las princesas ya no besan sapos; que los príncipes se parecen más a los del florentino Nicolás que al de Blanca Nieves, que según el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas, en el mundo hay más de dos mil quinientos millones de personas que sobreviven con menos de dos euros al día; que en España hay tres cientos mil menores que sufren explotación laboral y un largo etc.
Según lo expuesto en este artículo, la monarquía es un viejo símbolo injusto, discriminatorio, impuesto por un ex militar delincuente, caro e inútil. Por tanto, tal como yo lo veo: algo que es simbólico, viejo, injusto, discriminatorio, caro, inútil y procede de un golpista… no tiene sentido, la monarquía no tiene sentido. Y todavía tiene menos sentido que ese algo, pueda llegar a dar órdenes a los militares de mi país, incluso en contra de la voluntad del presidente del gobierno electo.
10. ¿LA MONARQUÍA ES PARA SIEMPRE?
De entrada: no, la monarquía no es para siempre, tiene remedio.
Descontando el recurso a la guillotina, tan extemporáneo como la propia monarquía, existe todo un abanico de opciones para abolir esta incivilizada forma de gobierno, pero, por hablar claro: creo que sería suficiente con restaurar la república, y poner a los miembros de la realeza a trabajar, como todo el mundo.
Al final, la cuestión de la monarquía, no es más que la manifestación de un problema mucho mayor: un problema cuya base tiene que ver con la esencia misma de la injusticia: en la repugnante creencia de que algunas personas nacen con más derechos que otras. Sostener la causa del rey, es afirmar que hay personas superiores a otras, y eso es trágico, es dañino y es mentira.
La vigente Constitución Española de 1978 la aprobaron un conjunto de políticos comprometidos con el espíritu de la democracia, pero atemorizados por una clase militar que seguía muy de cerca todos sus pasos. No hay libertad con miedo, y ese miedo se reflejó en el Texto, al plasmar males menores, como la monarquía, que en aquel momento, por puro pragmatismo, no podían ser omitidos. Ningún demócrata aceptaría una fórmula de gobierno en la que la soberanía no resida en el pueblo.
Respeto y confío en el pueblo español. Es solo cuestión de tiempo.
_________
* Jaume d'Urgell es escritor y vive en Madrid, su correo es jaume@durgell.com, http://www.durgell.com
Disponible en formato DOC de Microsoft Word: http://www.durgell.com/media/1/20051101-contralamonarquia.doc
Disponible en formato PDF de Adobe Acrobat: http://www.durgell.com/media/1/20051101-contralamonarquia.pdf
Expresa tu opinión en el foro de este artículo: http://www.durgell.com/item/160
sábado, 5 de noviembre de 2005
Leonor y Zapatero
¡Qué cosas tiene esto de un nacimiento principesco femenino en una España monárquicamente medieval!
Vamos por partes.
La primera, aquí:
Tras el nacimiento de la Infanta Leonor, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que se mantiene el calendario previsto de acometer la reforma a finales de la Legislatura, a principios de 2008, y que, entre tanto, la comisión de estudios del Consejo de Estado seguirá analizando la reforma.
Todo muy civilizado. Aparentemente. Porque he aquí que me encuentro ayer con esta noticia:
Zapatero propondrá el calendario de la reforma constitucional el lunes
¿Casualidad? No lo creo. Y es que a estas alturas uno ya desconfía de casi todo. Hasta de la monarquía española y de su presidente socialista. Cosas de la vida.
Vamos por partes.
La primera, aquí:
Tras el nacimiento de la Infanta Leonor, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que se mantiene el calendario previsto de acometer la reforma a finales de la Legislatura, a principios de 2008, y que, entre tanto, la comisión de estudios del Consejo de Estado seguirá analizando la reforma.
Todo muy civilizado. Aparentemente. Porque he aquí que me encuentro ayer con esta noticia:
Zapatero propondrá el calendario de la reforma constitucional el lunes
¿Casualidad? No lo creo. Y es que a estas alturas uno ya desconfía de casi todo. Hasta de la monarquía española y de su presidente socialista. Cosas de la vida.
viernes, 4 de noviembre de 2005
Ahora empieza lo bueno
No soy político. Por eso puedo decir que, aunque no lo considere correcto, me alegro en parte de que la reforma del estatuto catalán haya pasado el primer filtro en el Congreso.
Es evidente que Rajoy tiene toda la razón cuando dice que el texto no hay por donde cogerlo desde un punto de vista constitucional. Hubiera sido preferible, por lo tanto, devolverlo al parlamento catalán y que hiciesen otro acorde, al menos en el fondo, a la Constitución.
Pero, la verdad, es que me gusta hasta cierto punto el circo. Y ver, como creo que veremos a partir de ahora, a Zapatero y al PSOE presos de sus propias contradicciones haciendo equilibrios entre la Constitución y los separatistas de ERC, pienso que va a valer la pena.
Y es que este titular, previo a la votación, es una perla:
ERC reta al PSOE a votar en contra del Estatuto si su intención es 'desnaturalizar' luego el texto
No sé si al final se achicarán los chicos de ERC, pero esto promete.
Es evidente que Rajoy tiene toda la razón cuando dice que el texto no hay por donde cogerlo desde un punto de vista constitucional. Hubiera sido preferible, por lo tanto, devolverlo al parlamento catalán y que hiciesen otro acorde, al menos en el fondo, a la Constitución.
Pero, la verdad, es que me gusta hasta cierto punto el circo. Y ver, como creo que veremos a partir de ahora, a Zapatero y al PSOE presos de sus propias contradicciones haciendo equilibrios entre la Constitución y los separatistas de ERC, pienso que va a valer la pena.
Y es que este titular, previo a la votación, es una perla:
ERC reta al PSOE a votar en contra del Estatuto si su intención es 'desnaturalizar' luego el texto
No sé si al final se achicarán los chicos de ERC, pero esto promete.
lunes, 31 de octubre de 2005
Leonor echa más leña al fuego
Una recién nacida alborota la vida política de un país hasta el punto de tal vez forzar la disolución anticipada de las Cortes. Increíble pero cierto. Bueno, no tan increíble cuando hablamos de la España en que conviven en muchos aspectos la democracia desarrollada, la república bananera y la monarquía medieval. Ahora, con el nacimiento de Leonor (a quien le deseo lo mejor, como a cualquier persona que nace en este mundo), se pone de relieve la tercera de las descripciones. Y es que el primer párrafo de la noticia, nos encontramos nada más y nada menos que con esto:
La Princesa Letizia ha dado a luz a una niña a las 02:35 horas en la Clínica Ruber de Madrid, donde ingresó la tarde del domingo. El nacimiento de la primogénita de los Príncipes de Asturias, que se llamará Leonor, reabre el debate sobre la necesidad de una reforma urgente de la Constitución.
Así son las cosas. En este país, claro. Ya escribí del tema en el pasado:
Les deseo lo mejor... pero sigo esperando la república
¿Legislatura corta si es niña?
Así que no quiero repetirme más de lo que ya lo he hecho. Tan solo decir que me parece más interesante el hecho de que haya sido niña en vez de niño. Y es que, a la ya agitada vida política española (peligrosamente agitada, dicho sea de paso), se añade un elemento más que la hace aún más digna de ser llamada así. Vamos, que desde mis ojos de espectador (y un poco comentarista) de la política española, esto se pone cada vez más apasionante. Aunque sea medievalmente apasionante.
La Princesa Letizia ha dado a luz a una niña a las 02:35 horas en la Clínica Ruber de Madrid, donde ingresó la tarde del domingo. El nacimiento de la primogénita de los Príncipes de Asturias, que se llamará Leonor, reabre el debate sobre la necesidad de una reforma urgente de la Constitución.
Así son las cosas. En este país, claro. Ya escribí del tema en el pasado:
Les deseo lo mejor... pero sigo esperando la república
¿Legislatura corta si es niña?
Así que no quiero repetirme más de lo que ya lo he hecho. Tan solo decir que me parece más interesante el hecho de que haya sido niña en vez de niño. Y es que, a la ya agitada vida política española (peligrosamente agitada, dicho sea de paso), se añade un elemento más que la hace aún más digna de ser llamada así. Vamos, que desde mis ojos de espectador (y un poco comentarista) de la política española, esto se pone cada vez más apasionante. Aunque sea medievalmente apasionante.
sábado, 29 de octubre de 2005
¿Hay libertad de expresión en Cataluña?
Sinceramente, creo que una de las libertades más básicas del ser humano, la libertad de expresión, corre serio peligro en Cataluña. La noticia en cuestión me ha dejado helado. Que un Gobierno pueda convertirse en juez y parte ante informaciones que no le son de su agrado es algo que simplemente no sucede en un país civilizado. Es algo de una "democracia" tercermundista, pero no de una verdadera democracia.
Evidentemente es muy fácil dar libertad a quien está de acuerdo con uno, pero el rasero de la verdadera libertad se mide por la que tienen los que discrepan del Gobierno de turno, y al parecer la misma va a ser recortada.
Y es que si se miente o difama desde micrófonos, para eso están los tribunales ordinarios de justicia. Que los ofendidos acudan a ellos y que allí se dilucide quien tiene la razón.
Pero que un Gobierno se arrogue la facultad de decidir quien cumple o no la Constitución desde las ondas, para, en caso de decidir que no lo hace, "tomar las medidas pertinentes", es simplemente de locos, hablando desde el punto de vista de la libertad.
Espero y deseo que al final las aguas vuelvan a su cauce, aunque para ello tenga que intervenir el Tribunal Constitucional o el Tribunal de Estrasburgo si hace falta. Pero que el poder catalán esté en manos de unos políticos de medio pelo que intentan silenciar a toda costa a los medios que se le oponen es preocupante, muy preocupante.
Evidentemente es muy fácil dar libertad a quien está de acuerdo con uno, pero el rasero de la verdadera libertad se mide por la que tienen los que discrepan del Gobierno de turno, y al parecer la misma va a ser recortada.
Y es que si se miente o difama desde micrófonos, para eso están los tribunales ordinarios de justicia. Que los ofendidos acudan a ellos y que allí se dilucide quien tiene la razón.
Pero que un Gobierno se arrogue la facultad de decidir quien cumple o no la Constitución desde las ondas, para, en caso de decidir que no lo hace, "tomar las medidas pertinentes", es simplemente de locos, hablando desde el punto de vista de la libertad.
Espero y deseo que al final las aguas vuelvan a su cauce, aunque para ello tenga que intervenir el Tribunal Constitucional o el Tribunal de Estrasburgo si hace falta. Pero que el poder catalán esté en manos de unos políticos de medio pelo que intentan silenciar a toda costa a los medios que se le oponen es preocupante, muy preocupante.
viernes, 28 de octubre de 2005
Israel debe ser borrado del mapa
Así de claro y contundente se mostró Mahmud Ahmadinejad, presidente de Irán. Menos mal que esta vez la comunidad internacional no se ha quedado callada, supongo que porque la barbaridad ha sido demasiado evidente, demasiado brutal.
Por supuesto, estoy totalmente de acuerdo con Ariel Sharon, primer ministro de Israel, en que Irán debe ser expulsado de la ONU.
Y añado que esto debe ser un clarísimo toque de atención para volcar todos los esfuerzos para que el régimen iraní jamás pueda tener el programa nuclear que tanto anhela. ¿Alguien puede aún creer que Irán va a utilizar ese programa nuclear solamente con fines pacíficos y no contra un país al que quiere hacer desaparecer? Creo que la respuesta es evidente.
Irán es un peligro real para la paz del mundo en general y de Israel en particular, y debe ser tratado en consecuencia.
Por supuesto, estoy totalmente de acuerdo con Ariel Sharon, primer ministro de Israel, en que Irán debe ser expulsado de la ONU.
Y añado que esto debe ser un clarísimo toque de atención para volcar todos los esfuerzos para que el régimen iraní jamás pueda tener el programa nuclear que tanto anhela. ¿Alguien puede aún creer que Irán va a utilizar ese programa nuclear solamente con fines pacíficos y no contra un país al que quiere hacer desaparecer? Creo que la respuesta es evidente.
Irán es un peligro real para la paz del mundo en general y de Israel en particular, y debe ser tratado en consecuencia.
jueves, 27 de octubre de 2005
¿Libre posesión de armas de fuego en España?
En un texto que escribí hace algún tiempo, Klaus Meyer aportó un comentario, copiado textualmente del artículo que yo estaba comentando, que decía "¿Por qué la policía puede llevar armas a la vista y nosotros no las podemos tener ni en casa para defendernos?"
Muy buena pregunta. Para empezar he de decir que, aunque personalmente no me gustan lar armas, de forma general soy partidario de la libertad de poseer armas de fuego para defenderse. Y digo "de forma general" porque creo que de esa libertad deben quedar exentos aquellos que, por su pasado delictivo, tengan un alta probabilidad de usarlas no para defenderse, sino para atacar.
Ahora bien, cuando hablamos de España, hay que hacer algunas matizaciones.
La primera, que para tomar una medida así habría primero que profundizar en la tan defendida por mí España más democrática, haciendo posible que una cuestión así fuera sometida a referéndum del pueblo español. Algo impensable en la democracia vigilada por los partidos políticos que padece España.
La segunda matización es que me hago la siguiente pregunta: ¿Está la sociedad española realmente preparada para una medida así? Es decir, no sé si los españoles somos lo suficientemente maduros para poder tener armas y no usarlas a la mínima discusión.
La tercera puntualización va unida en cierta manera a la segunda. Para que en España pudiera haber una libertad de posesión de armas de fuego, primero debería haber una legislación que castigase durísimamente el uso de dichas armas en forma que no fuera defensiva. Tenemos el ejemplo de Estados Unidos. En dicho país existe la libre posesión de armas de fuego, pero a la vez existen leyes que condenan con cárcel a una persona que sin ser amenazada empuña un arma de fuego (muchos más años si la utiliza, por supuesto). En España hay una filosofía de ser blando judicialmente con el delincuente, la cual no comparto. Por lo tanto, habría que pasar a una filosofía de dureza con el que delinque, lo cual, hoy por hoy (y por muchos años me temo) es totalmente imposible.
¿Libre posesión de armas de fuego en España? Sí, siempre que fuera aprobada en un referéndum, y que hubiera una extrema dureza (real, no teórica) para la utilización no defensiva de esas armas de fuego. Vamos, que me temo que la cosa se quedará en mera reflexión teórica.
Muy buena pregunta. Para empezar he de decir que, aunque personalmente no me gustan lar armas, de forma general soy partidario de la libertad de poseer armas de fuego para defenderse. Y digo "de forma general" porque creo que de esa libertad deben quedar exentos aquellos que, por su pasado delictivo, tengan un alta probabilidad de usarlas no para defenderse, sino para atacar.
Ahora bien, cuando hablamos de España, hay que hacer algunas matizaciones.
La primera, que para tomar una medida así habría primero que profundizar en la tan defendida por mí España más democrática, haciendo posible que una cuestión así fuera sometida a referéndum del pueblo español. Algo impensable en la democracia vigilada por los partidos políticos que padece España.
La segunda matización es que me hago la siguiente pregunta: ¿Está la sociedad española realmente preparada para una medida así? Es decir, no sé si los españoles somos lo suficientemente maduros para poder tener armas y no usarlas a la mínima discusión.
La tercera puntualización va unida en cierta manera a la segunda. Para que en España pudiera haber una libertad de posesión de armas de fuego, primero debería haber una legislación que castigase durísimamente el uso de dichas armas en forma que no fuera defensiva. Tenemos el ejemplo de Estados Unidos. En dicho país existe la libre posesión de armas de fuego, pero a la vez existen leyes que condenan con cárcel a una persona que sin ser amenazada empuña un arma de fuego (muchos más años si la utiliza, por supuesto). En España hay una filosofía de ser blando judicialmente con el delincuente, la cual no comparto. Por lo tanto, habría que pasar a una filosofía de dureza con el que delinque, lo cual, hoy por hoy (y por muchos años me temo) es totalmente imposible.
¿Libre posesión de armas de fuego en España? Sí, siempre que fuera aprobada en un referéndum, y que hubiera una extrema dureza (real, no teórica) para la utilización no defensiva de esas armas de fuego. Vamos, que me temo que la cosa se quedará en mera reflexión teórica.
lunes, 24 de octubre de 2005
¿Cuál es la apuesta del PNV?
El titular de la noticia no deja de ser positivo:
El PNV se compromete a que el pacto político en Euskadi tenga "mayor adhesión" que el Estatuto
Como igualmente positivo es el tono de todo el artículo. Pero como el gato escaldado del agua fría huye, a pesar de que siempre intento ser positivo, lo anterior no me produce mucha confianza, la verdad.
Mucho me temo de que, una vez fracasada la vía extremista del Plan Ibarretxe, y habiéndose dado cuenta de que por ese camino no iban a ningún lado, ahora están preparando la cosa para optar por la Vía Catalana, es decir, todos (incluyendo los terroristas de la política) contra el PP.
La llamada mesa de partidos mucho em temo que será una tapadera para las concesiones políticas a los terroristas (intentarlo al menos, esperemos que no lo consigan). Y allí intentarán ponerse de acuerdo todos, aislando al PP. Para que dicho partido quede como el apestado que no quiere ni acuerdos ni paz.
Ojalá que yo esté equivocado y que lo que venga sea un verdadero acuerdo integrador de todos. Pero mucho me temo que no. Y es que el viciado pasado nacionalista no da muchas opciones para creer en un futuro limpio. Deseo equivocarme, sinceramente.
El PNV se compromete a que el pacto político en Euskadi tenga "mayor adhesión" que el Estatuto
Como igualmente positivo es el tono de todo el artículo. Pero como el gato escaldado del agua fría huye, a pesar de que siempre intento ser positivo, lo anterior no me produce mucha confianza, la verdad.
Mucho me temo de que, una vez fracasada la vía extremista del Plan Ibarretxe, y habiéndose dado cuenta de que por ese camino no iban a ningún lado, ahora están preparando la cosa para optar por la Vía Catalana, es decir, todos (incluyendo los terroristas de la política) contra el PP.
La llamada mesa de partidos mucho em temo que será una tapadera para las concesiones políticas a los terroristas (intentarlo al menos, esperemos que no lo consigan). Y allí intentarán ponerse de acuerdo todos, aislando al PP. Para que dicho partido quede como el apestado que no quiere ni acuerdos ni paz.
Ojalá que yo esté equivocado y que lo que venga sea un verdadero acuerdo integrador de todos. Pero mucho me temo que no. Y es que el viciado pasado nacionalista no da muchas opciones para creer en un futuro limpio. Deseo equivocarme, sinceramente.
viernes, 21 de octubre de 2005
Chistes de Cuba
Hoy no estoy muy trascendental, así que voy a dejar por aquí un par de chistes que me contó un conocido cubano.
Me dijo que Fidel Castro ha dado orden de que a partir del 1 de Enero próximo nadie en Cuba se vaya a la cama con hambre. Para ello el Gobierno les quitará las camas a todos los cubanos.
Por otra parte, para paliar la gran necesidad, el Gobierno les dará dos sacos de arroz a cada cubano. Los sacos, no el arroz, para que se fabriquen una camisa y un pantalón corto.
Desgraciadamente así es la cosa es Cuba, cada día más misería. Y el sufrido pueblo cubano es capaz hasta de reírse de sí mismo. Admirable.
Me dijo que Fidel Castro ha dado orden de que a partir del 1 de Enero próximo nadie en Cuba se vaya a la cama con hambre. Para ello el Gobierno les quitará las camas a todos los cubanos.
Por otra parte, para paliar la gran necesidad, el Gobierno les dará dos sacos de arroz a cada cubano. Los sacos, no el arroz, para que se fabriquen una camisa y un pantalón corto.
Desgraciadamente así es la cosa es Cuba, cada día más misería. Y el sufrido pueblo cubano es capaz hasta de reírse de sí mismo. Admirable.
jueves, 20 de octubre de 2005
¿Tiene futuro la monarquía en España?
De todos los que leen este blog es conocido mi rechazo a la monarquía en general. Ultimamente he escrito unos cuantos textos en contra de la monarquía española. Pero en este escrito quiero intentar contestar desapasionadamente la pregunta que da título a esta reflexión.
Y es que un comentario pasado me dejó pensativo. Obviando la fuerte violencia verbal, totalmente innecesaria, de la que hace gala el comentarista, me llama la atención que alguien que, en principio, parece moverse en la honda socialista, critique tan brutalmente mi texto no por el contenido (mi crítica a la llamada Alianza de Civilizaciones) sino porque me permito criticar a quien él con tanto respeto llama Jefe del Estado.
Cuando la izquierda es quien defiende a la monarquía en España algo falla. La realidad es que, aunque no todos los de derechas son monárquicos, sí todos los monárquicos (los de verdad, los de siempre) son de derechas (o la práctica totalidad). La otra realidad es que nadie de izquierdas es monárquico (o extremadamente pocos), y si aceptan la monarquía es porque no les queda otro remedio. La tercera realidad es que la monarquía española está dando un enorme giro para acercarse a postulados izquierdistas y muy lejanos a los defendidos por los monárquicos tradicionales.
Creo que está bastante claro que el monárquico español es, casi en su totalidad, católico, derechista, orgulloso de ser español y tradicionalista. Son cuatro conceptos de los que se va alejando la monarquía española. Por un lado, está yendo hacía un laicismo que a mí me parece muy bien, pero que dudo que contente el catolicismo de los monárquicos españoles. También, como ya dije, está cada vez más cerca de postulados socialistas, lo cual supongo que tendrá bastante fastidiados a los seguidores de la institución. El abandono de la tradicional idea monárquica de España está muy claro, llegando incluso al punto de que en la boda de Felipe se prescindió de la bandera nacional. Y, por último, decisiones tales como que Felipe se haya casado con una divorciada, plebeya y laica (que a mí me parece muy bien), supongo que habrán puesto de uñas a los monárquicos.
El giro contra la tradición, contra la nación española como tal, contra la derecha y contra el catolicismo tradicional es más que evidente en la monarquía española. Algunas de esas decisiones son personales de Felipe, que ha puesto su persona por delante de la institución (bien por él). Pero otras actuaciones son de más calado político, y en mi opinión están destinadas a contentar a la izquierda y a los nacionalismos. Opino que es un error estratégico de la monarquía, y por más que pueda ser un éxito coyuntural, a largo plazo a Juan Carlos o a Felipe es más que probable que les cueste el trono.
Y ello es así porque supongo que los monárquicos españoles están totalmente desmotivados para defender una institución que en principio está abandonando todas las bases en que se fundamentaba; probablemente lo anterior haga que, cuando llegue la hora de la verdad, es decir, cuando la monarquía sea cuestionada, esos monárquicos estén igualmente desmotivados para defenderla, y optan por una actitud básica de neutralismo. ¿Será entonces la izquierda, republicana casi en su totalidad, quien sostendrá la monarquía española? La respuesta, por supuesto, es evidente. Por supuesto que no.
La respuesta a la pregunta con la que titulé esta reflexión es que creo que no, que la monarquía española cada vez tiene menos futuro. Me alegro de ello, y espero no confundir mis deseos con la realidad. Pero veo que la decisión de Juan Carlos de echarse en brazos de los tradicionales enemigos de la monarquía, por más que le dé un cierto respiro momentáneo, le traerá, a él o a su hijo, serios y probablemente irreversibles problemas en un futuro que no creo que esté muy lejano.
Y es que un comentario pasado me dejó pensativo. Obviando la fuerte violencia verbal, totalmente innecesaria, de la que hace gala el comentarista, me llama la atención que alguien que, en principio, parece moverse en la honda socialista, critique tan brutalmente mi texto no por el contenido (mi crítica a la llamada Alianza de Civilizaciones) sino porque me permito criticar a quien él con tanto respeto llama Jefe del Estado.
Cuando la izquierda es quien defiende a la monarquía en España algo falla. La realidad es que, aunque no todos los de derechas son monárquicos, sí todos los monárquicos (los de verdad, los de siempre) son de derechas (o la práctica totalidad). La otra realidad es que nadie de izquierdas es monárquico (o extremadamente pocos), y si aceptan la monarquía es porque no les queda otro remedio. La tercera realidad es que la monarquía española está dando un enorme giro para acercarse a postulados izquierdistas y muy lejanos a los defendidos por los monárquicos tradicionales.
Creo que está bastante claro que el monárquico español es, casi en su totalidad, católico, derechista, orgulloso de ser español y tradicionalista. Son cuatro conceptos de los que se va alejando la monarquía española. Por un lado, está yendo hacía un laicismo que a mí me parece muy bien, pero que dudo que contente el catolicismo de los monárquicos españoles. También, como ya dije, está cada vez más cerca de postulados socialistas, lo cual supongo que tendrá bastante fastidiados a los seguidores de la institución. El abandono de la tradicional idea monárquica de España está muy claro, llegando incluso al punto de que en la boda de Felipe se prescindió de la bandera nacional. Y, por último, decisiones tales como que Felipe se haya casado con una divorciada, plebeya y laica (que a mí me parece muy bien), supongo que habrán puesto de uñas a los monárquicos.
El giro contra la tradición, contra la nación española como tal, contra la derecha y contra el catolicismo tradicional es más que evidente en la monarquía española. Algunas de esas decisiones son personales de Felipe, que ha puesto su persona por delante de la institución (bien por él). Pero otras actuaciones son de más calado político, y en mi opinión están destinadas a contentar a la izquierda y a los nacionalismos. Opino que es un error estratégico de la monarquía, y por más que pueda ser un éxito coyuntural, a largo plazo a Juan Carlos o a Felipe es más que probable que les cueste el trono.
Y ello es así porque supongo que los monárquicos españoles están totalmente desmotivados para defender una institución que en principio está abandonando todas las bases en que se fundamentaba; probablemente lo anterior haga que, cuando llegue la hora de la verdad, es decir, cuando la monarquía sea cuestionada, esos monárquicos estén igualmente desmotivados para defenderla, y optan por una actitud básica de neutralismo. ¿Será entonces la izquierda, republicana casi en su totalidad, quien sostendrá la monarquía española? La respuesta, por supuesto, es evidente. Por supuesto que no.
La respuesta a la pregunta con la que titulé esta reflexión es que creo que no, que la monarquía española cada vez tiene menos futuro. Me alegro de ello, y espero no confundir mis deseos con la realidad. Pero veo que la decisión de Juan Carlos de echarse en brazos de los tradicionales enemigos de la monarquía, por más que le dé un cierto respiro momentáneo, le traerá, a él o a su hijo, serios y probablemente irreversibles problemas en un futuro que no creo que esté muy lejano.
miércoles, 19 de octubre de 2005
Miserable injusticia en la Cumbre Iberoamericana
Escuché en una ocasión algo así como que ser justo con un lado e injusto con el otro no es justo a medias, sino doblemente injusto. Eso se podría aplicar perfectamente a los líderes reunidos en la Cumbre Iberoamericana, que, en uno de sus llamados Comunicados Especiales han aprobado lo siguiente:
SOBRE EL BLOQUEO ECONOMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO DE ESTADOS UNIDOS A CUBA Y LA LEY HELMS-BURTON
Solicita al Gobierno de Estados Unidos que, con carácter inmediato, detenga la aplicación de las medidas adoptadas en los dos últimos años con el objetivo de fortalecer y profundizar el impacto de su política de bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba.
Reitera el más enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas como la Helms-Burton y exhorta al gobierno de EEUU que ponga fin a su aplicación.
Pide a EEUU que cumpla las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene sobre Cuba.
Por mi parte totalmente de acuerdo (salvo la palabreja en cuestión). Estoy completamente en contra del embargo (que no bloqueo, porque Cuba negocia libremente con, por ejemplo, Canadá, Iberoamérica y la Unión Europea) de Estados Unidos sobre Cuba, porque impide, entre otras cosas, que los ciudadanos de Estados Unidos inviertan y viajen libremente a Cuba si así lo desean. Por no hablar, por ejemplo, del agravio comparativo que supone al compararlo con las fluidas relaciones económicas y políticas con países regidos por brutales dictaduras políticas (China por ejemplo) o religiosas (Arabia Saudí, también por ejemplo). Que detrás de ese embargo a Cuba y esas otras relaciones comerciales fluidas con otros países igualmente brutales están intereses políticos estratégicos es más que evidente. Todo ello me parece no solo rechazable, sino además totalmente repugnante.
Pero lo de la Cumbre Iberoamericana es igualmente repugnante. Porque mencionar lo de Estados Unidos y no emitir ni una sola palabra de condena contra la brutal dictadura cubana lo único que me merece es eso, repugnancia.
Máxime cuando en la Declaración de Salamanca podemos leer estas hermosas palabras:
1. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Iberoamericana de Naciones ratificamos la totalidad del acervo iberoamericano integrado por los valores, principios y acuerdos que hemos aprobado en las anteriores Cumbres. Estos se sustentan en la plena vigencia y el compromiso con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en nuestra adhesión al Derecho Internacional, la profundización de la democracia, el desarrollo, la promoción y protección universal de los derechos humanos, el fortalecimiento del multilateralismo y de las relaciones de cooperación entre todos los pueblos y naciones, y el rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al Derecho Internacional.
Genial, por ejemplo, eso de profundizar en la democracia y la protección de los derechos humanos. ¿Y qué democracia y qué derechos humanos hay en Cuba? Ni la una ni los otros. Pero ante ello se guarda un escandaloso silencio, que hace cómplices en esos desmanes a todos los que firmaron el documento.
Aunque el pueblo iberoamericano goza de todos mis respetos y cariño, siento un especial rechazo (salvo pocas excepciones) hacia la clase política iberoamericana, dominada en general por la corrupción y el desprecio a sus propios ciudadanos, a los que consideran inferiores a ellos.
El silencio para condenar al brutal régimen cubano profundiza en ese rechazo que tengo hacia esos políticos iberoamericanos, en el que incluyo, por supuesto, al actual Gobierno de España.
¡Qué hermosos pueblos para tan miserables e injustos gobernantes!
SOBRE EL BLOQUEO ECONOMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO DE ESTADOS UNIDOS A CUBA Y LA LEY HELMS-BURTON
Solicita al Gobierno de Estados Unidos que, con carácter inmediato, detenga la aplicación de las medidas adoptadas en los dos últimos años con el objetivo de fortalecer y profundizar el impacto de su política de bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba.
Reitera el más enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas como la Helms-Burton y exhorta al gobierno de EEUU que ponga fin a su aplicación.
Pide a EEUU que cumpla las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene sobre Cuba.
Por mi parte totalmente de acuerdo (salvo la palabreja en cuestión). Estoy completamente en contra del embargo (que no bloqueo, porque Cuba negocia libremente con, por ejemplo, Canadá, Iberoamérica y la Unión Europea) de Estados Unidos sobre Cuba, porque impide, entre otras cosas, que los ciudadanos de Estados Unidos inviertan y viajen libremente a Cuba si así lo desean. Por no hablar, por ejemplo, del agravio comparativo que supone al compararlo con las fluidas relaciones económicas y políticas con países regidos por brutales dictaduras políticas (China por ejemplo) o religiosas (Arabia Saudí, también por ejemplo). Que detrás de ese embargo a Cuba y esas otras relaciones comerciales fluidas con otros países igualmente brutales están intereses políticos estratégicos es más que evidente. Todo ello me parece no solo rechazable, sino además totalmente repugnante.
Pero lo de la Cumbre Iberoamericana es igualmente repugnante. Porque mencionar lo de Estados Unidos y no emitir ni una sola palabra de condena contra la brutal dictadura cubana lo único que me merece es eso, repugnancia.
Máxime cuando en la Declaración de Salamanca podemos leer estas hermosas palabras:
1. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Iberoamericana de Naciones ratificamos la totalidad del acervo iberoamericano integrado por los valores, principios y acuerdos que hemos aprobado en las anteriores Cumbres. Estos se sustentan en la plena vigencia y el compromiso con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en nuestra adhesión al Derecho Internacional, la profundización de la democracia, el desarrollo, la promoción y protección universal de los derechos humanos, el fortalecimiento del multilateralismo y de las relaciones de cooperación entre todos los pueblos y naciones, y el rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al Derecho Internacional.
Genial, por ejemplo, eso de profundizar en la democracia y la protección de los derechos humanos. ¿Y qué democracia y qué derechos humanos hay en Cuba? Ni la una ni los otros. Pero ante ello se guarda un escandaloso silencio, que hace cómplices en esos desmanes a todos los que firmaron el documento.
Aunque el pueblo iberoamericano goza de todos mis respetos y cariño, siento un especial rechazo (salvo pocas excepciones) hacia la clase política iberoamericana, dominada en general por la corrupción y el desprecio a sus propios ciudadanos, a los que consideran inferiores a ellos.
El silencio para condenar al brutal régimen cubano profundiza en ese rechazo que tengo hacia esos políticos iberoamericanos, en el que incluyo, por supuesto, al actual Gobierno de España.
¡Qué hermosos pueblos para tan miserables e injustos gobernantes!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






