
martes, 12 de abril de 2022
lunes, 11 de abril de 2022
Mi pronóstico matemático para la segunda vuelta en las elecciones presidenciales francesas
Bueno, ya sabemos los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Ganó Macron a Le Pen
por algo más de cuatro puntos porcentuales.
Ahora queda la hora de la verdad, la segunda vuelta, dentro de dos semanas. Y para ella mis pronóstico, simplemente matemático y de teórico sentido común, es que todos los votantes a partidos a la izquierda de Macrón le votarán, los votantes al partido a la derecha de Le Pen la votarán y los votantes al partido entre los dos dividirán los apoyos.
Eso nos daría lo siguiente:
Emmanuel Macron: La République En Marche! (27.60) + La France Insoumise (21.95) + 50% The Republicans (2.40) + Europe Ecology – The Greens (4.58) + Résistons! (3.16) + French Communist Party (2.31) + Debout la France (2.07) + Socialist Party (1.74) + New Anticapitalist Party (0.77) + Lutte Ouvrière (0.57) = 67.15%
Marine Le Pen: National Rally (23.41) + Reconquête (7.05) + 50% The Republicans (2.40) = 32.86%
Y sí, sé que las cosas no funcionan exactamente así, porque habrá votantes que se quedarán en casa y otros que no han votado que tal vez lo hagan, incluso algunos que han votado y que no seguirán este pronóstico matemático.
Pero en las elecciones de 2017 Macron ganó a Le Pen en la primera vuelta por menos de tres puntos, mientras que en la segunda ronda Macron machacó a Le Pen por 66.10%-33.90. Así que preveo una holgada victoria de Macron sobre Le Pen, que estará por lo menos en el 60%-40%.
por algo más de cuatro puntos porcentuales.
Ahora queda la hora de la verdad, la segunda vuelta, dentro de dos semanas. Y para ella mis pronóstico, simplemente matemático y de teórico sentido común, es que todos los votantes a partidos a la izquierda de Macrón le votarán, los votantes al partido a la derecha de Le Pen la votarán y los votantes al partido entre los dos dividirán los apoyos.
Eso nos daría lo siguiente:
Emmanuel Macron: La République En Marche! (27.60) + La France Insoumise (21.95) + 50% The Republicans (2.40) + Europe Ecology – The Greens (4.58) + Résistons! (3.16) + French Communist Party (2.31) + Debout la France (2.07) + Socialist Party (1.74) + New Anticapitalist Party (0.77) + Lutte Ouvrière (0.57) = 67.15%
Marine Le Pen: National Rally (23.41) + Reconquête (7.05) + 50% The Republicans (2.40) = 32.86%
Y sí, sé que las cosas no funcionan exactamente así, porque habrá votantes que se quedarán en casa y otros que no han votado que tal vez lo hagan, incluso algunos que han votado y que no seguirán este pronóstico matemático.
Pero en las elecciones de 2017 Macron ganó a Le Pen en la primera vuelta por menos de tres puntos, mientras que en la segunda ronda Macron machacó a Le Pen por 66.10%-33.90. Así que preveo una holgada victoria de Macron sobre Le Pen, que estará por lo menos en el 60%-40%.
Lia Thomas es una mujer y yo soy un pangolín vegano
En esta vida cada cual debe tener
el derecho a creer que es lo que quiera. Lo que sea. Y, claro,
también los demás deben tener el derecho a compartir o no dicha creencia.
Digo lo anterior a cuenta del caso de la o el deportista (depende
como se mire) estadounidense
Lia Thomas, que nació como Will, y sobre quien he enlazado en cuatro ocasiones (una, dos, tres y cuatro). El problema no es que Thomas crea y quiera ser una mujer, a lo que tiene todo el derecho del mundo y que debe ser respetado por todos; el problema es que esta persona, con el apoyo de las autoridades y la legislación, está obligando a toda la sociedad a que comparta su opinión. Las consecuencias son de sobra conocidas: está compitiendo con mujeres en desigualdad de condiciones, por poseer en muchos aspectos las ventajas de tener un cuerpo de hombre.
Me viene a la mente un extraordinario artículo del abogado liberal sevillano, que posteriormente comenté. Es evidente que cada cual tenemos nuestra individualidad que no es compartida por los demás. Tenemos derecho a que los demás respeten esa individualidad, sea la que sea, pero no podemos obligarles a que la compartan.
El caso de Thomas es de libro. Tiene todo el derecho a que se le nombre como quiera, en este caso Lia. Y a que se le respete su derecho a que se considere a sí misma una mujer. Pero lo que no se puede consentir es que, para agradar a Lia en su individualismo, y contra la opinión de la biología, se esté castigando a las mujeres que participan en las competiciones con Lia.
No se trata de homofobia o transfobia. Se trata simplemente de respetar el privilegio que tienen las mujeres en el deporte de competir contra otras mujeres. Nada más.
el derecho a creer que es lo que quiera. Lo que sea. Y, claro,
también los demás deben tener el derecho a compartir o no dicha creencia.
Digo lo anterior a cuenta del caso de la o el deportista (depende
como se mire) estadounidense
Lia Thomas, que nació como Will, y sobre quien he enlazado en cuatro ocasiones (una, dos, tres y cuatro). El problema no es que Thomas crea y quiera ser una mujer, a lo que tiene todo el derecho del mundo y que debe ser respetado por todos; el problema es que esta persona, con el apoyo de las autoridades y la legislación, está obligando a toda la sociedad a que comparta su opinión. Las consecuencias son de sobra conocidas: está compitiendo con mujeres en desigualdad de condiciones, por poseer en muchos aspectos las ventajas de tener un cuerpo de hombre.
Me viene a la mente un extraordinario artículo del abogado liberal sevillano, que posteriormente comenté. Es evidente que cada cual tenemos nuestra individualidad que no es compartida por los demás. Tenemos derecho a que los demás respeten esa individualidad, sea la que sea, pero no podemos obligarles a que la compartan.
El caso de Thomas es de libro. Tiene todo el derecho a que se le nombre como quiera, en este caso Lia. Y a que se le respete su derecho a que se considere a sí misma una mujer. Pero lo que no se puede consentir es que, para agradar a Lia en su individualismo, y contra la opinión de la biología, se esté castigando a las mujeres que participan en las competiciones con Lia.
No se trata de homofobia o transfobia. Se trata simplemente de respetar el privilegio que tienen las mujeres en el deporte de competir contra otras mujeres. Nada más.
domingo, 10 de abril de 2022
¿Cuál será el precio que pagará Putin si los rusos consideran que perdió la guerra?
La idea de Putin era hacer un paseo militar por Kiev, deponer al Gobierno de Ucrania y en su lugar instalar uno títere de Rusia. Eso, en principio, parece ya imposible. Ahora la idea es concentrarse en el este y, presumo, después en el sur de Ucrania.
¿Y si tampoco las cosas salen bien ahí? El artículo es de pago, pero el título lo dice todo: Mira Milosevich: "Si gana Putin, mantendrá el poder. Pero si pierde... los rusos odian a los perdedores".
¿Cuál será el precio que pagará Putin si los rusos consideran que perdió la guerra? ¿Su destitución a través de un golpe de Estado? ¿Su procesamiento en Rusia? ¿Su entrega a la Justicia internacional? ¿Su vida?
¿Y si tampoco las cosas salen bien ahí? El artículo es de pago, pero el título lo dice todo: Mira Milosevich: "Si gana Putin, mantendrá el poder. Pero si pierde... los rusos odian a los perdedores".
¿Cuál será el precio que pagará Putin si los rusos consideran que perdió la guerra? ¿Su destitución a través de un golpe de Estado? ¿Su procesamiento en Rusia? ¿Su entrega a la Justicia internacional? ¿Su vida?
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