domingo, 15 de agosto de 2021

Otra vez mi opinión: la salida de Estados Unidos de Afganistán se pudo hacer mejor (mucho mejor) pero el final hubiera sido el mismo

Puntualizo mi anterior texto sobre el tema. Tras leer un interesante artículo sobre este asunto he de concluir que la precipitada y desorganizada salida de todos los occidentales en general y de los estadounidenses en particular de Kabul ante la entrada en la capital de los talibanes se pudo y se debió hacer mejor, mucho mejor.

No había razón para dejarles a los talibanes todo el campo libre. Se les pudo mantener en sus posiciones con ataques aéreos que los impideran avanzar. Todo ello, repito, se pudo y se debió hacer, y me baso para ello en este párrafo del artículo de referencia:

Pero a la hora de atribuir responsabilidades, en Washington muchos recuerdan la recomendación de un grupo de expertos del Congreso que este mismo año instó a Biden a obviar la fecha del 1 de mayo y ralentizar la retirada de las tropas, dado que una estricta aplicación del acuerdo suscrito por Trump podría conducir a Afganistán directamente a una guerra civil. Responsables del Pentágono secundaron esa propuesta, pero Biden no ha cesado ni un ápice en su decisión, solo al permitir el despliegue adicional de 5.000 soldados para facilitar la evacuación de los diplomáticos y funcionarios de la legación, así como la de los afganos que han trabajado para EE.UU.

Y de la mala previsión de Biden sobre el tema es prueba feaciente esto, tomado del mismo texto:

Entre los lamentos y los reproches a la Casa Blanca por la precipitada salida de Afganistán, resuenan hoy con estruendo las proféticas declaraciones de Biden sobre la hipotética caída de Afganistán en manos de los talibanes. “No, no es inevitable, porque hay 300.000 tropas [afganas] bien equipadas, tanto como puedan estarlo las fuerzas armadas de cualquier país del mundo, y una Fuerza Aérea, frente a unos 75.000 talibanes. No es inevitable”. Lo dijo el pasado 8 de julio. “No es cierto que el Gobierno afgano vaya a colapsar”, reiteró. “Cero coincidencias con Vietnam”, apostilló ese día, un mes antes de la desbandada de los Black Hawks y los Chinooks sobre el cielo de Kabul.

Vamos, que este desastre era evitable y es atribuible a la incompetencia de Biden.

Pero, dicho todo lo anterior, quiero destacar unas palabras que me han llamado mucho la atención en ese mismo artículo:

...la Casa Blanca insiste en su decisión de abandonar el país centroasiático por impotencia ante la incapacidad de los líderes afganos de asumir su propio destino, la corrupción generalizada y la desmoralización y la penuria del Ejército local.

Es lo que yo mencioné en mi texto, que se podía resumir en tres palabras: desorganización, corrupción y cobardía. Y eso ninguna cantidad de tiempo lo iba a cambiar.

Resumiendo, que las cosas de pudieron hacer mucho mejor, sin duda, pero la realidad es que la total incompetencia de las autoridades afganas para controlar su propio país hubiera hecho que este mismo desastre se produjera semanas o meses más tarde.

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