No me lo creo. No me creo lo del arrepentimiento de esta gentuza. No, no y no. Para nada. Y perdón por la reiteración, pero es mi forma de mostrar en esto una implicación casi personal (ojalá las circunstancias me permitieran quitar el casi). Y después de leer el
editorial de Libertad Digital aún menos. Voy con ello.
Qué diferencia con
Soares Gamboa, del que
refresqué mi memoria y ya en los dos primeros enlaces (
uno y
dos) se ve su dirección. No es que el tipo, con 29 asesinatos a sus costillas, me parezca un héroe. Pero al menos demostró con hechos, como la colaboración con la Justicia contra ETA, que de verdad lamentaba lo que había hecho en el pasado. Independientemente de que, a pesar de ello, hubiera merecido pasarse el resto de su vida entre rejas.
Pero
éstos, los de ahora, los etarras que están saliendo a la calle, ni siquiera eso. Nada de nada. A lo sumo una declaración de que ya no toca la violencia. Y
pa' la calle. Lamentable a más no poder.
Claro, los culpables no son ellos, sino un
Gobierno débil y que no sabe lo que es la Justicia.
¿Sólo el Gobierno? No, y eso es lo peor. Esto se hace con la colaboración del
PP, que está de acuerdo con la llamada "política antiterrorista", contra la que prefiere no decir ni mú. Supongo que Rajoy y su mafia piensan que es lo que toca, para que no les llamen extremistas, y esperar a que la crisis económica pudra políticamente a Zapatero. ¿Y las víctimas? Olvidadas, también por el PP. Qué sucio, pero qué sucio.
¿Y por qué
Libertad Digital no marca en su editorial, aunque sea de pasada, que el PP está de acuerdo con este dislate? ¿Será porque la meta es únicamente una, la de desgastar al Gobierno, y ese desgaste sería mucho menor en este tema si se deja entrever que el PP está de acuerdo? Pregunto.
Pero dentro de poco
la gente, el pueblo, los españoles, cogerán su coche y se irán a la playa. O seguirán buscando infructuosamente trabajo. O continuarán opinando sobre política acodados en el bar de la esquina delante de una cerveza. Pero cada uno a lo suyo. Y las víctimas doblemente asesinadas, primero por la bala y después por el olvido.
Y finalmente
los bloggers, que se supone que son la voz en internet de la conciencia de esa gente, no es que no escribirán sobre este tema, es que ni lo pincharán (ojalá me equivoque), sino que preferirán la referencia a la foto desconocida o la última polémica sobre cualquier tema sin importancia entre otros bloggers.
¿Vale la pena seguir escribiendo en un blog, en este blog? Acabo de escribir hace un par de días un email diciéndole a un joven blogger que si quiere durar en esto que no se implique personalmente en lo que escriba, y aquí estoy, incumpliendo el consejo. Pero uno es humano, y quiere seguir siéndolo, y ante tanta injusticia algo por dentro se revela.
Ya no hablamos de política, de los homosexuales, de Cataluña, de medidas económicas o del reparto del agua. No. Hablamos de un tema literalmente sangrante como es el asunto de víctimas totalmente inocentes asesinadas a sangra fría. Olvidadas por todos, menos por sus familias, representadas con mayor o menor acierto por las asociaciones de víctimas.
¿Hay esperanza para esta sociedad, la española, que muestra estos terribles síntomas de indiferencia a través de su Gobierno, de sus políticos, de sus periodistas, de su gente, de sus bloggers? Supongo que sí, quiero creer que sí, necesito creer que sí. Pero, ¿cómo, cuándo? No lo sé.