martes, 3 de febrero de 2009

"Toda la vida a rastras" y "Hay que aguantar, y el que no pueda, que tome valium"

Las dos frases, opuestas, y pronunciadas igualmente por personas en situaciones totalmente diferentes, fueron pronunciadas con el terrible motivo del asesinato del empresario vasco Ignacio Uría Mendizábal a mano de terroristas etarras.

La primera frase es del hermano del fallecido:

"Si hubiésemos sido... no sé qué... pero hemos estado toda la vida a rastras, a rastras. Hemos llegado hasta aquí y esto es lo que ha pasado".

Qué dura es la realidad, pero hay que mirarla de frente, aunque tenga cara de perro. No sé cuantos años llevan los no nacionalistas "viviendo a rastras" en el País Vasco, como ciudadanos de segunda, perseguidos, humillados, despreciados, amenazados, atemorizados, y yo que sé que más. Y aunque dicen que la víctima era "un empresario cercano al PNV", parece que lo anterior se aplica a todos los que no bailan el agua a los terroristas, como es el caso de los empresarios que participan en el desarrollo económico del País Vasco mediante la "Y" vasca.

Pero la otra frase es de un famoso líder nacionalista, Xavier Arzalluz. Aunque la frase del titular no refleja la dureza de la declaración:


"Aguantar, aguantar, es el mejor camino para terminar con ETA. Mucho mejor que los policías de Rubalcaba". Así se expresaba el ex presidente del PNV tras el asesinato del empresario Ignacio Uría. "Aguantar la gente, y que vean la cara de la gente que no está de acuerdo".

"¿Aguantar a quién?", preguntó un periodista que no daba crédito a lo que oía. "Aguantar la vida de cada uno y seguir siendo lo que hemos sido y que no nos doblegue de ninguna manera a nadie", contestó el político del RH positivo.

Para los que les cueste aguantar vivir con esta barbarie, Arzalluz tiene una receta. "Ellos verán si toman valium o qué. Yo lo que creo es que hay que aguantar".



O sea, que hay que aguantar a los asesinos en vez de perseguirlos con policías. Hay que dejarse matar y no hacer nada... o tomar valium. ¡Será canalla este tipo! Claro, como a los que matan no son ni a él ni a los políticos de su cuerda. Arzalluz y su gente puede perfectamente decir esto, mientras esperan a recoger las nueces del árbol que los asesinos etarras siguen apaleando con asesinatos como éste. Y mientras tanto, otros, casi la mitad, tienen que vivir toda la vida arrastrándose en su tierra.

Pero lo triste es que Arzalluz no es un individuo aislado, sino que representa lo que piensa y lo que hace una enorme cantidad de gente. Porque, definitivamente, hablamos de la sociedad vasca, una sociedad enferma, donde mientras los verdugos persiguen y asesinan a sus víctimas, la mayoría calla y mira para otro lado.

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