viernes, 25 de enero de 2019

Renuncio públicamente a definirme como liberal-conservador



En España ser conservador significa, entre otras cosas, defender las corridas de toros, estar a favor de que la Iglesia Católica tenga privilegios que no tiene ninguna otra religión y pretender que para que una mujer sea creída en caso de que denuncie una violación previamente se haya jugado la vida enfrentándose con todas sus fuerzas a los violadores. Y eso es básicamente lo que creen los españoles que se definen a sí mismos como liberal-conservadores.

Con ellos no tengo nada que compartir. Absolutamente nada.

Porque esos que se definen a sí mismos como liberal-conservadores en el mejor de los casos solo son conservadores. Y es que en muchos casos (tal vez la mayoría) no son conservadores. Son ultraderechistas.

Y con gente de ese pelaje yo, simplemente, no tengo nada en común.

Hace tiempo que quité la palabras conservador de mis redes sociales y de este blog. Hoy hago pública esa renuncia.

Así que seguiré mi propia senda, la del liberalismo. Un liberalismo que, como digo en mi declaración de principios es un liberalismo centrista de inspiración cristiana.

Nada más. Nada menos.

7 comentarios:

  1. Yo me considero conservador en ciertas cosas, pero no identificado con el conservadurismo mediterráneo. El gran problema de muchos conservadores en España es que confunden onservadurismo con tradicionalismo. Siendo casi todos ellos católicos, están ideológica y culturalmente atados a tradiciones que creen correctas por el hecho de ser tradiciones. Es un modo de pensar muy español. Como también lo es el ser de izquierdas justificando todo lo malo que han hecho las izquierdas porque eso lo han hecho los "suyos" y los malos son los fachas.

    REspecto al centrismo en España, poco bueno tengo que decir. Si el centrismo lo encarnan Ciudadanos, que se mueve a golpe de encuestas y a las órdenes de lo que dicten los masones franceses y Soros, o cierto sector del PP que se considera centrista... Apaga y vámonos.

    En mi experiencia, en España no hay cultura política. No hay afán político como servicio a la nación. No hay apenas políticos con agallas para oponerse a aquello de sus partidos que no les gusta.

    Lo que hay es clientelismo y, por tanto, una galopante falta de dignidad.

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  2. He añadido tu post a mi blog. El asunto me parece muy interesante para remover aunque solo sea una sola conciencia.

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    1. Muchas gracias, Mike, por tu comentario anterior y por hacerte eco de mi texto en un tu blog. Te he contestado (al comentario aquí y también a dicho texto) en este escrito en este blog:

      Carta abiera a Mike sobre catolicismo, conservadurismo, tradicionalismo, ultraderechismo, algo de centrismo y... liberalismo

      Un abrazo.

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  3. Esta entrada es una ruindad y un claro ejemplo de la falacia del hombre de paja. Me invento un “conservadurismo español” soezmente machista y a continuación lo vapuleo cómodamente. Te ha faltado aludir al aliento a cazalla. ¿De dónde sacas que los conservadores españoles defienden que la mujer debe resistirse con uñas y dientes a una violación para ser creída? No nos lo dices, pero supongo que te refieres insidiosamente a las críticas a la ideología de género y a lemas como “Yo sí te creo”. Ahora bien, un liberal, tal como tú te consideras, defiende la presunción de inocencia de todo acusado, lo cual es otra forma de decir que la carga de la prueba recae en quien acusa. Lamentablemente, en ocasiones puede ser difícil demostrar una agresión sexual. Pero esto no significa que la única prueba posible sean lesiones físicas de la víctima, ni mucho menos que sea eso lo que se le exige. Si fuera así, muchos violadores reincidentes no habrían siquiera entrado en prisión. Y si algo caracteriza a los conservadores españoles, en especial a los que simpatizamos con Vox (un partido por el que no dejas de mostrar tu radical animadversión), es el vehemente deseo de que violadores en serie y asesinos se pudran en la cárcel.

    En cuanto a los toros y la Iglesia, sencillamente me parece un desvarío que pongas estos temas al nivel de algo execrable como es la violación sexual. Pero aunque no estoy para nada en contra de la tauromaquia, tampoco soy un aficionado, así que paso de este debate y sólo diré algo sobre lo que tú llamas “privilegios” de la Iglesia. Si ésta se financiase exclusivamente mediante aportaciones directas de los fieles, el Estado de una forma u otra debería asumir su obra social, en caso de que tales aportaciones fueran insuficientes, y esta vez sin dar opción al contribuyente de marcar la casilla en la declaración de la renta. ¡Gran triunfo del liberalismo! En todo caso, aunque la Iglesia pudiera financiarse sin la intermediación de la agencia tributaria, a mí lo que me preocupa no son los dineros destinados a caridad, a los colegios católicos, al mantenimiento del patrimonio histórico-artístico nacional ni a la manutención del clero, sino el dinero de mis impuestos que va a parar a los abortos, a los lobbies feminista y LGTB o a organizaciones palestinas. Los liberal-conservadores españoles y católicos somos así de raros.

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    1. Vuelves, como siempre, a hacer juicios de intenciones y adjetivar. Parece que es lo que te gusta. Pero yo prefiero ir a los argumentos y no a las descalificaciones.

      Evidentemente lo que hice fue un resumen muy rápido en tres conceptos significativos. Pero bueno, los explicaré un poco.

      Uno. "defender las corridas de toros." Significa la tradición. Y los conservadores españoles (perdón, uf, los "liberal-conservadores") la defienden a pies juntillas. La tradición es buena porque sí. Desde los Reyes Católicos y Colón (incluyendo todas las barbaridades cometidas en la Conquista de América) hasta hoy. También, por supuesto, la Inquisición (dicen que un mal necesario por no sé qué). Y el franquismo (que, dicen esos "liberal-conservadores", hizo muchas cosas buenas). Pues a mí la tradición me importa un pimiento, la Conquista de América me parece muy mejorable, la Inqusición totalmente condenable y el franquismo despreciable (son solo ejemplos, para no alargar). Defiendo las libertades individuales aquí y ahora.

      Dos. "estar a favor de que la Iglesia Católica tenga privilegios que no tiene ninguna otra religión." No se trata de la casilla de la renta (dicho sea de paso, la aportación del Estado a la Iglesia Católica es muy superior a lo marcado en la casilla). El Estado no está para mantener los rituales privados de un grupo, por mayoritario que sea. Que se los mantengan ellos. Tampoco para mantener lobbys y asociaciones (homosexuales, heterosexuales, teatro, cine, etc.). Está para dar seguridad a la población y, tal vez, proveer educación, sanidad y comunicaciones (carreteras, puertos, aeropuertos). Lo demás es malgasto. Dices: "a mí lo que me preocupa no son los dineros destinados a caridad, a los colegios católicos, al mantenimiento del patrimonio histórico-artístico nacional ni a la manutención del clero". Por supuesto, eres un "liberal-conservador". No te preocupa que el Estado financie lo que tú crees, sino lo que tú no crees. Pues a mí me preocupa que financie cualquier tipo de creencia o práctica, desde la católica a la homosexual.

      Tres. "pretender que para que una mujer sea creída en caso de que denuncie una violación previamente se haya jugado la vida enfrentándose con todas sus fuerzas a los violadores." Mira, cuando lo de "La Manada" leí a no sé cuantos "liberal-conservadores" poniéndose explícitamente del lado de "El Prenda" y sus compinches. Es solo un ejemplo cercano. Yo también defiendo que los violadores sean condenados a 20 o 30 años. Pero ese no es el punto. Lo que los "liberal-conservadores" hacen, en la práctica, es criminalizar a la mujer violada, escrutando, por ejemplo, su pasado y sus circunstancias, aunque no tenga nada que ver con la violación en sí. Lo de "La Manada" (que fue la gota que colmó mi vaso) resultó vomitivo, con "liberal-conservadores" escribiendo a favor de estos sujetos y criminalizando a la chica por todas partes. Con otros muchos "liberal-conservadores" (creo que la totalidad) callando. Pues mira, con gente así, yo ni a la esquina.

      Y sí, no me gusta Vox. Como no me gusta Podemos. Los extremistas, tanto de derecha como de izquierda, me asquean (políticamente, que personalmente cada persona tiene su dignidad, crea lo que crea). Más si, por ejemplo, son financiados por grupos asesinos (ya ves, Irán a Podemos y los terroristas iraníes a Vox; al final, como dice el dicho, los extremos se tocan). Añado, de paso, que tampoco ayuda si están conectados con grupos sectarios extremistas secretos destructivos, como es el caso de Vox con El Yunque (aunque creo que para tí eso es pecata minuta, sobre todo si quien lo demuestra no coincide con tus ideas). Soy liberal y los extremos y los fanatismos me repelen, tanto los extremistas conservadores (por más que se disfracen de "liberal-consevadores") como los extremistas "progresistas" (por más que disfracen de progreso sus imposiciones).

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  4. Relacionar opiniones en redes sociales sobre los degenerados de «la manada» con el pensamiento liberal-conservador ya es bastante tramposo. Pero unirlo en el mismo comentario con los topicazos de la Leyenda Negra y del antifranquismo es una gesta a la altura de cualquier Willy Toledo o Gabriel Rufián. Felicidades, por mi parte ya no pienso decir nada más. Adiós.

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    1. Sobre los que defendían a "los degenerados de «la manada»" (estoy completamente de acuerdo con el adjetivo) no me estaba refiriendo a redes sociales, sino a artículos escritos en digitales y blogs por "liberal-conservadores", algunos de los escritores incluso referentes de ese mundo "liberal-conservador".

      Y luego, muy en tu línea, vuelves a descalificarme (esta vez no te andas por las ramas, ¿eh?) al compararme con Willy Toledo o Gabriel Rufián. Siempre es mucho más fácil hacer eso que entrar en argumentos, sin duda.

      Te deseo lo mejor (y no es ironía). Un saludo.

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