miércoles, 30 de enero de 2019

Un cura jesuíta escribe un artículo mostrándose a favor de la "interrupción responsable del embarazo" en determinados casos

Juan Masiá (en la foto) tiene un curriculum impresionante:

Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, Asesor de la Asociación de Médicos Católicos de Japón, Consejero de la Asociación de Bioética de Japón, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), Colaborador del Centro Social Pedro Claver, de la Compañía de Jesús en Tokyo.

Y eso le vale para escribir, por ejemplo, un artículo en Religión Digital titulado nada más y nada menos que No toda interrupción voluntaria de la gestación constituye un aborto.

Destaco esta afirmación que me parece totalmente llamativa:

Si aborto es la interrupción injusta e irresponsable de un embarazo, no toda interrupción voluntaria de la gestación constituye un aborto en el sentido moralmente negativo de este término.

Lo resume claramente en esta frase:

No es lo mismo aborto que interrupción de gestación.

A partir de ahí, y basándose en ideas personales o filosóficas (no alcanzo a distinguir la diferencia en este caso) llega a la conclusión de que, ojo a la afirmación, hay casos en que interrumpir ese proceso [de concebir y gestar, mencionado poco antes] no es solamente lícito, sino hasta obligatorio (se refiere a casos de un embarazo producto de una relación no consentida o efectuada, literalmente, bajo presión psicológica).

Increíble la diferencia que este sujeto hace entre interrupción voluntaria de la gestación y aborto, para decir que la primera está bien (e incluso podría llegar a ser obligatoria) y el segundo está mal, dependiendo de su propia opinión.

Que algo asi lo opine una persona que izquierdas es hasta normal. Pero que lo opine un clérigo católico que creo que tiene bastantes estudios en el tema me parece simplemente increíble.

Pero lo mejor de todo (más bien lo peor) es que este elemento sigue formando parte del clero católico y dando clases sobre estos temas en instituciones católicas en Japón. Hasta esto ha llegado la Iglesia Católica. Por ahora.

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