jueves, 27 de diciembre de 2018

La extravagante vida del obispo Alois Schwartz con su amante

Copio literalmente:

Mientras, en Austria, se ha sabido que el obispo Alois Schwartz [en la foto], que Francisco promocionó de la diócesis de Gurk-Klagenfurt a la de Sankt Pölten, se ha venido dando una vida muy poco acorde con la ‘Iglesia de los Pobres’ que desea Su Santidad con fondos de dudoso origen, junto a su presunta amante, Andrea Erzinger, a la que tenía en nómina como directora de un centro de formación con un sueldo anual de 91.000 euros.

Las acusaciones de conducta impropia con, al menos, dos mujeres, se remontan al menos diez años atrás, denuncias que se renovaron tras su nombramiento como obispo de Sankt Pölten, e incluían su extravagantes modo de vida y sus tejemanejes financieros, lo que acabó forzando al capítulo de la catedral de Gurk a encargar un informe, publicado el 18 de diciembre pese a la prohibición de la Congregación de los Obispos.

Y mientras esto sucede en la lejana iglesia perseguida y pobre, en una de las amadas periferias del Santo Padre, en la riquísima Austria, uno de los hombres de confianza de Su Santidad, el cardenal Christoph Schönborn, Arzobispo de Viena, el mismo que ha convertido una de las catedrales más emblemáticas de la Cristiandad en improvisada discoteca en recientes ocasiones, es acusado de haber conocido la situación de Schwartz y de haberle protegido.

Durante la presentación del informe, el vicario general de Schwarz, el padre Engelbert Guggenberger, tras afirmar que el obispo era totalmente dependiente de los caprichos de su amante, acusó al nuncio en Viena y a Schönborn, presidente de la Conferencia Episcopal Austríaca, de estar en conocimiento de los problemas, pero que no hicieron nada.


Fin de la cita. Así están las cosas. Por eso no puedo estás más de acuerdo con esta conclusión del mismo artículo:

Hace unos días reprochábamos a Su Santidad que su magnífico discurso navideño a los cardenales de la Curia cuadrase tan mal con tantas de sus decisiones, declaraciones y actitudes, especialmente en lo relativo a la crisis de abusos clericales, pero también en este otro contraste nos sorprende la escasa coherencia.

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