martes, 18 de diciembre de 2018

El extraordinario trabajo del liberalismo español en haberse destruido a sí mismo

Algún día alguien debería dar una clase en la Facultad de Ciencias Políticas intentando explicar el fenónemo de un movimiento cuyas ideas tenían una demanda no pequeña en la sociedad, a la vez que ese movimiento tenía oferta sobrada; pero finalmente dicho movimiento desapareció (o quedó reducido a una mínima parte, que para el caso es lo mismo), no por falta de demanda o de oferta, como ya hemos visto, sino porque las distintas partes de la oferta, más por dejadez que por otra cosa, nunca tuvieron interés en unirse para ofrecer a la demanda algo en condiciones.

Estoy hablando del liberalismo español. Un caso curioso dentro de la política española, posiblemente el que más. Otro detalle curioso es que la demanda de liberalismo es tanta que todos los partidos desde el centro a la extrema derecha se definen así, como liberales; eso ha producido que, ante la orfandad de esa demanda, los liberales están apoyando a un partido socialdemócrata con algunos tintes liberales (Ciudadanos), a un partido conservador en lo religioso y socialdemócrata en todo lo demás (PP) y a un partido de extrema derecha que es únicamente liberal en lo económico (Vox). Cierto es que hay un partido netamente defensor de la ortodoxia liberal más extrema, el Partido Libertario; pero sus ideas son tan irrealizables que su apoyo es mínimo (más aún desde que se posicionó a favor del secesionismo catalán violento y liberticida, poniéndose al lado de los violentos independentistas y olvidando a las víctimas constitucionalistas).

Está claro que desde hace algunos años el bipartidismo entró en crisis. Desde este blog he dicho una y mil veces que era la ocasión para que surgiera una coalición de movimientos y partidos liberales que ofreciera su alternativa liberal a los españoles. En vano. Surgió Podemos. Después Ciudadanos. Ahora Vox. Era la hora del liberalismo, pero los liberales no lo supieron ver. Prefirieron seguir en sus estúpidas luchas ideológicas internas, mirándose cada uno su propio liberal ombligo y afirmando que sin duda alguna era el verdadero ombligo liberal y, además, el más bonito.

La destrucción ha sido de tal magnitud que el referente en información liberal, Libertad Digital, ha abandonado en la práctica su identidad liberal y ha girado hacia posiciones netamente conservadoras, a la vez que otro referente, esta vez en intercambio de información entre liberales, Red Liberal, ha echado el cierre. Nadie ha luchado por el liberalismo. Mientras unos (liberales) lo mataban, otros (liberales) miraban para otro lado.

El liberalismo español estaba en crisis desde hacía mucho tiempo. Una crisis sin ninguna justificación, producto de que cada liberal quería ser más liberal que los demás. Pues bien (es un decir, claro), ya el liberalismo español no está en crisis. Ahora no existe. Se ha destruido a sí mismo.

2 comentarios:

  1. Pues ayer martes por la noche escribí unos párrafos con apuntes para desarrollar este mismo asunto. Pero como estoy completamente de acuerdo con lo expuesto, creo que mejor será enlazarlo con alguna aportación mía. efectivamente. El liberalismo, como movimiento, ha muerto en España. Creo que quedamos individuos liberales, pero nada más.

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    1. Gracias por tus palabras y por el futuro enlace. Y sí, creo que el liberalismo español ha muerto. Evidentemente hay honrosas excepciones individuales, como muy bien apuntas. Pero como movimiento se ha suicidado.

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