Mucho se ha escrito, se escribe y se seguirá escribiendo sobre el cambio climático, el calentamiento global y la intervención humana, así que, brevemente, daré mi opinión sobre estas cuestiones a continuación.
El cambio climático es una certeza total, porque vivimos en un planeta donde el clima cambia constantemente. Por eso, aunque tenemos unos cambios estacionales definidos, no siempre llueve en las mismas fechas, no todos los años hace ni el mismo calor ni el mismo frío, no podemos predecir ni el número de huracanes ni su trayectoria y un largo etcétera de cambios continuos a los que, consciente o inconscientemente, con más o menos sacrificio, nos tenemos que adaptar casi cada día.
Pero nos dicen muchos científicos que ese cambio climático de manera constante se inclina por un calentamiento global generalizado, más acusado en unas zonas y menos en otras. Me cuesta creer que hay una conspiración mundial de poderes ocultos para hacernos creer tal cosa. Así que debo concluir que sí, probablemente estamos viviendo una época de ascenso de las temperaturas, como las que ha vivido el planeta en el pasado.
Lo que sí tengo totalmente claro es que el ser humano no tiene nada que ver en esto del calentamiento global. No somos tan importantes. Nuestra influencia sobre el planeta se podría dar, si acaso, si se produjera una guerra nuclear total. Y aun así estoy convencido de que el globo terráqueo se recuperaría del daño en un tiempo relativamente corto. Pensar, por lo tanto, que nuestro uso del coche, del avión, de la calefacción, del carbón, etc., tiene un impacto sobre la Tierra me parece de una estupidez enorme. O de una gran maldad, aplicada por políticos de extrema izquierda que quieren imponer su ideología a la mayor cantidad de gente posible.
Y lo anterior, evidentemente, me lleva a negar rotundamente ese catastrofismo de vamos a morir todos. Ya han marcado fechas en el pasado y, una tras otra, no se han cumplido. Como se seguirán incumpliendo en el futuro las que, inasequibles al desaliento, siguen poniendo en el presente.
Ello no quita para que, de una forma racional, enfrentemos el mayor problema con el que nos enfrentamos debido a nuestro desarrollo. La contaminación a todos los niveles. Pero no por el planeta, sino por los seres humanos mismos. Se deben tomar medidas para que esa contaminación sea la mínima posible. Pero sin utilizarla para empobrecer a las poblaciones. Y dejando que sean las personas, informadas, en libertad y democracia, las que toman las medidas que ellas mismas, como colectividad, decidan.
Basta de amedrentar a la gente, cuando no aterrorizarlos. Ni el fin del ser humano ni de la Tierra se acerca. No somos tan importantes como para influenciar nuestro planeta. Un planeta en cambio constante que todo apunta que se dirige hacia un cierto calentamiento que ni de lejos traerá consecuencias catastróficas. Lo único que deberá hacer el ser humano es adaptarse a esa subida de temperaturas. Como se ha adaptado a cada cambio climático a lo largo de toda la historia de la humanidad. Mientras tanto lo único que podemos y debemos hacer es tratar de contaminar lo menos posible, para no dañar nuestra salud con esa contaminación.


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