martes, 5 de septiembre de 2017

La solución al problema catalán

Me ha gustado mucho el artículo de Juan Ramón Rallo titulado Independencia de Cataluña: Secesión.

Es poner en palabras muy inteligentes lo que yo he pensado siempre. La solución no es la actual, de un Estado Español sí porque sí, pero tampoco la creación de un Estado Catalán en el que, visto lo visto, las garantías de las libertades individuales serían muchísimo menores que las que hay dentro del Estado Español.

Me quedo con estos tres párrafos:


Así pues, por lo que protestan los nacionalistas catalanes no es por que el Estado español no admita la salida, esto es, por que no admita procesos de autoorganización política orientados a conformar comunidades consensuales suficientemente funcionales (con capacidad para resolver los problemas típicos de coordinación de la acción colectiva). Su protesta pasa por disputar la identidad del pueblo elegido para gobernar soberanamente sobre las personas. El nacionalismo español parte de premisas morales erróneas, pero el nacionalismo catalán también.

La solución a la más que cierta voluntad de secesión de un amplísimo número de catalanes no pasa por utilizar la ley positiva como rodillo para imponer la lealtad hacia España. Si de verdad nos preocupamos por las libertades de todas las personas (y no por la unidad trascendente del pueblo español), no es de recibo mantener forzosamente anexionados a quienes, con plena legitimidad moral, desean integrar un marco institucional distinto del que proporciona el Estado español. Por eso es necesario articular procedimientos que permitan canalizar, con las necesarias garantías y trámites, el derecho de separación política.

¿Qué garantías son necesarias? La garantía básica es que se respete el derecho de secesión política de cada ciudadano: es decir, los catalanes que deseen independizarse de España han de poder independizarse de España, pero los catalanes que deseen seguir formando parte de España —o que deseen separarse de Cataluña para conformar una tercera comunidad política— también han de poder hacerlo. No solo conculcan el derecho individual de separación política quienes impiden a otros separarse de su grupo actual, sino también aquellos que obligan a otros a formar parte de un nuevo grupo que no desean integrar: reclamar que el Estado español respete el derecho individual de secesión significa que debe respetar (y hacer respetar) ambas manifestaciones del mismo.



Y es que, si España impone la pertenencia a los separatistas catalanes, una Cataluña independiente impondría la pertenencia a los catalanes que no quisieran formar parte de ella (inclusive con muchas menos garantías de libertades individuales, como ya dije).

La solución, tanto para el problema catalán como para el vasco que viene en camino y otros que podrían aparecer, pasa por acordar unos trámites para salir de España con porcentajes de participación y de afirmación tasados (se podrían incluso establecer dos referéndums, uno para empezar la negociación con el Estado de la salida y otro para aprobar definitivamente las condiciones acordadas de dicha salida), así como, de no conseguirse el apoyo a la secesión, la no celebración de un nuevo referéndum hasta pasado un tiempo previamente acordado.

Evidentemente cuando se quiere, se puede. Lo que no puede ser es este tira y afloja que se está manteniendo desde la llegada de la democracia a España. Hay que tener voluntad política para solucionar el problema. Y en ese sentido no suena mal la creación de una comisión en el Congreso para abordar la cuestión territorial.

Añado que todo esto se pudo haber evitado si las cosas se hubieran hecho de otra manera, pero González, Aznar, Zapatero y Rajoy se han dedicado a dar de comer al nacionalismo separatista. Y, como dicen por estos lares, nada se consigue con llorar sobre la leche derramada en el suelo. Lo hecho, hecho está, y a lo hecho, pecho.

Esperemos que los políticos españoles sepan estar a la altura de las circunstancias y la cosa no degenere en un enfrentamiento civil que, digámoslo claramente, podría producir muertos, muertos que normalmente no ponen los políticos, que son quienens crean las divisiones, sino el pueblo llano que se deja embaucar por esas divisiones.

Repito, hay que buscarle una solución, pacífica, al problema catalán. Aunque añado que, al menos hoy por hoy, la cosa está bastante negra, con un separatismo catalán tirado doblemente al monte, de la ilegalidad contra España y de la imposición de sus ideas a los catalanes no separatistas.

Veremos que pasa de aquí al 1-O y posteriormente.

9 comentarios:

  1. Sinceramente, el artículo del Dr. Rallo me parece una entelequia absurda en la que incurre además en errores flagrantes como no comprender el concepto de Nación política.

    http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Naci%F3n_pol%EDtica

    Si lo comprendiera, sabría que exige previamente un Estado y sólo una vez este éste ha devenido en Estado-Nación, puede hablarse de ciudadano como sujeto político individual. Esto es, sin Nación política no existe ciudadanía, políticamente hablando.

    En el citado artículo habla de que la secesión es con respecto al Estado español. Realmente es una secesión nacional comandada desde la delegación regional del Estado español en Cataluña, que sería la base para el nuevo "estado catalán" que se legitimaría por estar apoyado por la "nación catalana" soberanamente secesionada de la Nación española mediante ejercicio (falsamente) "democrático" al hacerse por medio de un plebiscito.

    El Dr. Rallo, negándose a reconocer como usted que España no es formalmente una democracia (realmente, Rallo al ser un "liberal" dogmático es contrario a la democracia y su "dictadura de la mayoría"), propone, citando casos de microestados residuales, herencia del pasado feudal de Europa (Liechtenstein o Andorra), dotar a los ciudadanos (desconocemos de qué Nación) de un "derecho" para que, en una especie de "dictadura de la minoría" se disocien (secesionen) de la Nación española bajo el amparo de un Estado que acabaría siendo degradado a cabeza de una serie de feudos/taifas presuntamente "libre asociadas". En definitiva, un absurdo jurídico y una catástrofe política que acabaría dotando de más poder a un ente antidemocrático como es la Comisión europea al verse laminado uno de los Estados-Nación que integran y contrapesan el dominio franco-alemán en el seno de la Unión.

    PD. Creo que fui más claro y directo en comentarios en Twitter a raíz de una contestación al ya mencionado artículo prosecesionista:

    https://twitter.com/NoriegaAtanasio/status/904351561316487168/photo/1

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    1. Lo que se busca es una salida al tema. No una "dictadura de la minoría", sino un acuerdo político, más o menos al estilo de Canadá, para que pueda haber una legislación estatal que, en virtud de mayorías reforzadas en uno o dos reférendums, permita la secesión.

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    2. Se trataría en todo caso de una salida absurda, irracional y que empeoraría enormemente la situación.

      Y sí se trata de la "dictadura" de la minoría más absoluta que existe, el individuo. De hecho señala que: "la garantía básica es que se respete el derecho de secesión política de cada ciudadano". Realmente, ese extremo es un aspecto que él mismo reconoce implícitamente como absurdo aunque sea desde el punto de vista económico, al juzgar que sería "demasiado costosa".

      Cabría preguntarse de qué Nación es ese ciudadano pero más pertinente sería preguntarse cómo se puede sostener que una comunidad política es homologable a una asociación voluntaria, en la que sus miembros pueden libremente asociarse, desasociarse y reasociarse entre ellos según les plazca. ¿Cabría entonces la secesión provincial, comarcal, municipal, por barrios? ¿Supongo que contemplaría que podrían asociarse y secesionarse territorios no colindantes?
      Si esto suena absurdo es porque lo es. Demuestra la poca seriedad con la que se analiza un tema capital y como, de forma ignorante e irresponsable se legitima el discurso secesionista.

      Por cierto, siempre me ha hecho gracia el asunto canadiense, país (no sé si cabría de categorizarlo como nación) que mantiene en la jefatura de su Estado a la monarca británica. Además, no estoy seguro de lo correcto del uso del término nación en relación al Canadá dado que en la citada "Clarity Act" (https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Claridad_(Canad%C3%A1)) hacen referencia explícita a las "primeras naciones" (https://en.wikipedia.org/wiki/First_Nations) para designar a las tribus aborígenes que todavía perviven en el Canadá.

      Aquí el concepto de nación sí sería al que hace referencia el Dr. Rallo: "Una extensión de la tribu superadora de sus restrictivos lazos de parentesco". Se ve que mantiene la acepción propia del siglo XVIII, cuando los patriotas americanos no se habían levantado contra la tiranía del parlamentarismo inglés y en la metrópoli todavía se ejecutaban públicamente a sodomitas (cosa que en España ya no se hacía desde el siglo anterior)

      En resumen, una entelequia absurda que legitima el discurso secesionista. Por cierto, se trata del debate que motivó la guerra más cruenta que ha sufrido USA.

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  2. Todos os estáis equivocados. El problema es sencillo: lo que quiere llegar al poder es el NACIONALSOCIALISMO y eso NO, bajo ningún concepto NO PUEDE SUCEDER!
    http://etrusk.blogspot.com.es/2014/09/el-liberalismo-y-la-independencia.html
    http://etrusk.blogspot.com.es/2014/05/la-independencia-el-caso-de-crimea.html
    http://etrusk.blogspot.com.es/2013/08/la-constitucion-radical-del-siglo-xxi.html

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    1. No hablo de nacionalsocialismo, sino de ciudadanos.

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    2. ¿Ciudadanos de qué Nación?

      Respecto a la mención del nacionalsocialismo, creo que al abusar del término, corremos el riesgo de trivializar el horror que representó el nazismo y minusvalorar la amenaza que representan los neonazis. Tenemos ejemplos preocupantes en Ucrania, donde fueron usados por la OBSOLETA OTAN como fuerza de choque en su golpe de Estado contra un gobierno pro-ruso, o en Hungría y en Grecia,
      donde Jobbik y Amanecer dorado son la tercera fuerza política de sus respectivas partidocracias.

      No obstante, es obvio que algunos sediciosos catalanistas tienen el "mal" dentro y a veces escenifican en lo que querrían convertirse.

      Véase este gráfico ejemplo:

      http://www.elrevolucionario.org/rev.php?articulo1578

      PD. El texto es más recomendable si cabe.

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  3. Apropiada y juiciosa réplica al artículo del Dr. Rallo firmado por el Prof. Centeno (Seguro que bien asesorado por el maestro jurista García-Trevijano):

    https://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2017-09-04/ignorancia-irresponsabilidad-secesion-unidad-espana_1437399/

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    1. El artículo que usted menciona no hay por donde cogerlo. Para empezar es maleducado hasta la saciedad. Además de que en muchos puntos crea un "muñeco de paja", con cosas que Rallo no ha dicho. Si eso es lo que tiene que ofrecer García-Trevijano, poco es.

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    2. Sinceramente, ante tanta absurda entelequia, jurídicamente inaplicable y políticamente dañina, para ser del Prof. Centeno, me parece muy comedido.

      Si lee cuidadosamente el texto, rebate punto por punto las falacias argumentales que emplea Rallo. Dígame algún aspecto que pueda juzgarse como erróneo.

      Comparado con el expuesto por Rallo, que pareciera hecho para un celestial paraíso armónico, el de Centeno analiza el mundo real. Con toda su crudeza y trágica realidad.

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