miércoles, 29 de abril de 2020

La diferencia entre súbditos sumisos (y entrometidos y chivatos) y ciudadanos libres (y respetuosos y responsables)



Resulta que con la pequeñísima concesión que ha hecho el Gobierno del actual estado de represión que vive actualmente España se ha montado la marimorena (hasta la misma Victoria Prego muestra su descuerdo con el comportamiento del personal). Todo simbolizado en la peligrosísima foto sobre estas líneas, sacada de un tuit en el que, literalmente, se puede leer la siguienta incalificable barbaridad:

"Esta foto, a parte (sic) de representar a unos #subnormales y a sus hijos, representa la crisis social y humana que vivimos. Mucho más peligrosa que la sanitaria, por cierto."

Lo malo no es que el tal HerMoti escriba eso, porque fanáticos represores los hay en todas partes. Lo malo es que me temo que su filosofía es seguida por muchos millones de compatriotras.

Como estará el patio a nivel de juzgar el comportamiento de los demás que hasta en el digital liberal Vozpópuli me veo obligado a leer con dolor las loas a la represión con un subtítulo digno de un digital totalitario (si esto del paseo de los niños es lo que va a suceder cada vez que el Gobierno abre la mano, mal vamos todos).

Llegado a este punto tendríamosmos que concluir que, si el tuit de marras y la filosofía que hay detrás tuvieran la razón, todo el mundo sabe mejor como cuidar de los hijos de los demás que sus propios padres, algo que, por puro sentido común, es imposible.

En realidad la conclusión es bastante más fácil, pero a la vez bastante más tenebrosa. En España hay una parte muy importante de la población que no tiene el menor entendimiento de lo que es la libertad individual. Súbditos sumisos al poder (no hablo aquí de a la monarquía) y de sus leyes (incluidas las represoras, como pasa ahora), que también se convierten en chivatos de aquellos de entre sus iguales que deciden ejercer, aunque solo sea un poco, su libertad individual.

La alternativa a lo anterior es ser un ciudadano libre, que toma sus decisiones responsablemente, asumiendo las consecuencias de las mismas. Y que deja que los demás hagan lo mismo, aunque él no comparta las decisiones que tomen.

En ese sentido me llamó poderosamente la atención un artículo que leí hace ya bastante tiempo en un digital español, en el que la periodista que lo escribía se quejaba amargamente de que las personas no guardaban las medidas de seguridad, ya que yendo ella a un supermercado, protegida tras una mascarilla, se encontró con que dos trabajadoras estaban hablando entre ellas sin respetar la distancia social de seguridad y sin el uso de mascarillas. Lo interesanta también es que la periodista se atrevió a decirles a las trabajadoras que lo que estaban haciendo incumplía las normas de seguridad e inclusó se sorprendió cuando una de ellas le respondió "ya lo sabemos" en tono de incomodidad.

Y todo lo anterior (como incluso Victoria Prego deja entrever en su texto) como si fuera lo más normal decirle a la demás gente como tiene que vivir su vida, incluso en la distancia a la que deben estar de otras personas. Hasta el punto de que en los casos de las violaciones de la norma de sacar a los niños a la calle la policía, en funciones de agentes represores, anunció que tras el primer día de advertencias se pasaría desde el segundo día a las multas (por, repito, no respetar la distancia social de seguridad). A mí eso me lleva incluso a escandalizarme, visto el grado de intromisión al que no solamente el Gobierno ha llegado, sino mucha gente (me temo que la mayoría) con sus semejantes, aceptando y defendiendo de buen grado brutales medidas que violan las más elementales libertades individuales.

Por contra tengo que recurrir a la experiencia más cercana que tengo, que es la mía. Aquí, en Texas, el Gobierno recomienda una separación social de seis pies (básicamente dos metros) y eliminar todo contacto físico en los saludos. ¿Lo respeta todo el mundo? Evidentemente no. Empezando por quien esto escribe. Y nadie me ha afeado mi conducta. Porque entendemos todos que cada cual sabe como debe comportarse y con quien. Y porque a a ese nivel lo que el Gobierno hace son recomendiaciones y no imposiciones.

Se podría argumentar que hay determinadas personas que con su comportamiento ponen en riesgo la salud de los demás. Pero es que eso no es así. A nadie le obligan a salir de su casa. Incluso, entendiendo que alguien está obligado a salir a comprar comida, puede hacerlo embutido en un traje de casi astronauta y desinfectar a su regreso todas las mercancias adquiridas. Bajo esas circunstancias el riesgo de contagio es cercano al 0%.

Pero no todos somos así. Y algunos estamos dispuestos a asumir determinados riesgos, siempre controlados, para no pagar el precio, que consideramos superior, de dañar nuestra relación con determinadas personas que opinan lo mismo. Y nadie tiene el derecho a decirnos como debemos comportarnos.

Es la diferencia entre ser ciudadanos libres (y respetuosos y responsables) y ser súbditos sumisos (y entrometidos y chivatos)

1 comentario:

  1. Mi comentario será de forma anónima porque no poseo cuenta en google,es increíble lo que nos está tocando vivir y que toda la población exceptos algúnos muy pocos aceptemos las normas de un estado militar encubierto que no tienen ningúna lógica ni razón de ser,dicho ésto reconozco que el pueblo Vasco Español al que tanto quiero y en el cual me incluyo ya que llevo 20 años habitandolo y que me ha ofrecido tantas vivencias,me ha producido una total desepción y desesperanza a tal punto de coger mis 4 cosas y marcharme hacia otro país,es lamentable cómo la mayoría de los ciudadanos acatan las ordenes sin siquiera plantearse la más mínima duda de un gobierno tan contradictorio que no para de decir una mentira tras otra permanentemente,señores;el prolema ha sido la educación que han recibido y que se ha encargado de adoctrinar a todos para eso para ser subditos y sumisos al poder del estado y ni siquiera plantearse una mínima duda ni mucho menos informarse de manera independiente para poder contrarestar la información oficial encargada de atormentar a toda la población,es muy triste ver al personal con sus bocas tapadas,las cabezas bajas y guardando esa distancia que les dará la seguridad que les ofrecen las medidas del gobierno,patético créer que a los gobernantes les importan las personas cuando sabemos el tejido nauseabundo que se cuece allí arriba y mucho menos ni siquiera léer sibre las libertades individuales que estoy seguro que más del 60% de la población no tiene la mínima idea de su significado.

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