jueves, 5 de abril de 2018

Por qué la Administración funciona (más o menos) en Estados Unidos y no funciona para nada en España

Cada vez es más evidente el colapso de la Administración en España. 29 parlamentos (17 autonómicos, las 3 Juntas Generales de las provincias del País Vasco, los 7 cabildos insulares de las Islas Canarias, Congreso y Senado -que yo sepa-), 18 gobiernos (con toda su corte de cargos paralelos y secundarios, organos consultivos y demás), más de tres millones de funcionarios públicos, subvenciones a porrillo a todo tipo de asociaciones (religiosas, culturales, artísticas, deportivas, políticas, etc.). ¿Quién mantiene todo ello? Evidentemente el ciudadano de a pie.

Pero es que, además, a nivel organizativo la cosa deja bastante que desear. El Estado recauda prácticamente todos los impuestos (IRPF, IVA, propiedades, etc.) y luego tiene que dar una parte a los comunidades autónomas y a los ayuntamientos. Excepto en el País Vasco y Navarra donde funciona al revés. En esa situación las comunidades demandan cada vez más dinero, mientras que el Gobierno central tiene que obligarlas a apretarse el cinturón, con todo lo que ello implica de tensiones entre las diferentes administraciones. Podríamos seguir, pero creo que no vale la pena. A lo que cabe añadir que, aunque no tengo datos, estoy seguro de que ese movimiento de dinero de un lado para otro tiene a su vez costes económicos que no revierten en el beneficio de nadie (al menos nadie de a pie).

Nuevamente quien acaba pagando el desaguisado es el ciudadano corriente y moliente. IRPF ascendente, IVA del 21%, 48% de impuestos a la gasolina (no, no es un error, 48%), multas a porrillo, etc., etc. La voracidad de la Administración es total para mantener todo el tinglado anteriormente mencionado.

¿Y cómo funciona la cosa en Estados Unidos? Pues bastante diferente. Por estos lares tenemos básicamente cuatro tipo de administraciones: el Gobierno Federal, los estados, los condados y las ciudades. Y cada cual se financia como quiere, sin recibir ni aportar nada a otra (salvo casos de emergencia, como huracanes, terremotos, tornados, etc., en los cuales la Administración Federal sí aporta fondos). Bueno, más bien no se financia como quiere, sino como le dejan sus habitantes, que son los que pagan directamente, pero de eso hablaré más tarde.

El Gobierno Federal se financia del equivalente en España al IRPF, que no comparte con nadie (salvo, repito, en casos de catástrofes). En la mayoría de los estados también hay que aportar esa declaración anual al Estado en cuestión (no en Florida ni en Texas, los estados donde yo he declarado, afortunadamente), ingreso que tampoco comparte con nadie; en el caso de Texas, donde resido, sus ingresos provienen de la mayor parte del equivalente al IVA español... un 8% (que me pareció caro cuando llegué de Florida, donde era algo menos del 7%). Los condados y las ciudades se nutren en sus ingresos de una parte de ese IVA (en Texas el 6% va al Estado y el 2% a la ciudad o al condado, redondeando) y del impuesto sobre las propiedades. Ese impuesto de la propiedad en muchísimo más caro en las ciudades que en las zonas bajo administración del condado, lo cual hace que mucha gente decida vivir en las afueras de las ciudades; claro, los servicios ofrecidos también son mucho menores en el condado que en la ciudad (por ejemplo, una llamada a la policía en la ciudad puede suponer una espera de dos minutos, tiempo que tal vez se multiplica por diez en el condado; por no hablar de la diferencia de asfaltado de las carreteras o del alumbrado público -este último escaso en la ciudad, inexistente en el condado-).

Otro detalle a tener en cuestión es que las ciudades no se financian a través de las multas de tráfico (tan solo mínimamente). En Estados Unidos la policía es mayormente dependiente de la ciudad (la policía) o del condado (el sheriff); existe la policía estatal, pero raramente la he visto. Y la Federal (FBI) está reservada para delitos mayores. Pues bien, regresando a las multas de tráfico, las mismas solo están reservadas para infracciones mayores, mientras que las menores se solventan con un warning escrito (en mi caso la policía me ha parado bastantes veces, pero solamente una me multaron, por una infración admnistrativa -cuando en realidad las que yo había cometido eran tres-). ¿Por qué es así? Simple, porque, hablando de la ciudad, los buenos ciudadanos no volverían a votar a un mayor (alcalde en España) que les fundiera a multas por infracciones leves, mientras que son propensos a votar a uno cuando la policía le para por esa infracción leve y le deja seguir con un simple warning.

Todo lo anterior produce unas acusadísimas diferencias entre los servicios ofrecidos de estado a estado, incluso de ciudad a ciudad en el mismo estado. Si un ciudadano quiere tener mejores servicios, tendrá que tomar la decisión de hacer las maletas y mudarse a otro estado o ciudad... y estar dispuesto, claro, a pagar más impuestos... por eso no conozco a nadie que lo haya hecho... pero sí lo contrario (lo que ya mencioné que mucha gente prefiere vivir en el condado a la ciudad, por los altos impuestos a la propiedad de la ciudad y los bajísimos del condado).

La solidaridad no existe, y cada cual hace lo que puede con lo que ingresa, sin más historias. Y si quiere hacer más cosas tendrá que subir esos impuestos, para lo cual el candidato tendrá que aportar claramente las razones en la elección en cuestión, razones que de no ser aceptadas por los votantes producirá que se quedará en eso, candidato, y la elección la ganará su rival; y claro, ningún governante se atreve a subir los impuestos una vez está en el puesto si no tiene el apoyo popular por ello, porque de no tenerlo sabe perfectamente que sus días en la poltrona están contados.

Y en lo anterior está el quid de la cuestión. Mientras en España se pasa de puntillas en cada elección sobre el tema de los impuestos y los demás temas se convierten en importantes, en Estados Unidos en cada elección los impuestos son el centro de la cuestión y las otras cuestiones son secundarias. Sabido es que el estadounidense vota con la billetera y el español con la ideología. Y ese es el gran acierto de los ciudadanos de Estados Unidos y el gran error de los de España.

Regresando al tema de la gasolina, mientras que, como ya he mencionado, en España del precio total el 48% son impuestos, en Texas pagamos en esos impuestos 20 centavos por galón (cuatro litros) al estado y otros 25 centavos al Gobierno Federal. Con lo cual en Estados Unidos pagamos 11 centavos en impuestos por litro, mientras que en España, con un precio de 1.24 euros por litro... 59 céntimos son de impuestos... casi seis veces más que en Estados Unidos.

Otro tema es la cantidad de gobiernos en Estados Unidos. Solamente por poner un ejemplo, España tiene los mencionados 29 parlamentos y 17 gobiernos, siendo un país relativamente pobre en comparación con otros de la Unión Europea y a Estados Unidos, y con una cantidad de habitantes similar a la de California, que tiene un gobierno, dos parlamentos y una parte de cincuenta (por decirlo así) de las dos cámaras federales y el Gobierno Federal. Creo que la diferencia es abismal.

Sobre los funcionarios públicos, tomando nuevamente por ejemplo a California, nos encontramos con que tiene algo menos de novecientos mil, o sea, tres veces menos de los que hay en España (los consabidos tres millones).

Podríamos ver más datos, pero creo que los anteriores son suficientes para comprobar que la relación económica de las distintas Administraciones en España es un auténtico desastre en comparación con Estados Unidos, además de que las mismas son una auténtica carga ya casi insorportable para el contribuyente. Creo que se hace totalmente necesaria una reforma de la financión de esas administraciones, para que cada cual decida cuanto y como quiere recaudar, así como en qué desea gastarlo, y que sea responsable por ello antes los votantes. De esta forma el contribuyente sabría cuanto es el coste directo de su bolsillo de los gobiernos locales, autonómicos y central, así como los servicios que recibe de dichos gobiernos a cambio. Tal vez así empezarían a asumir que el coste del llamado Estado Autonómico es casi inasumible, y por lo menos en algunas autonomías el personal empezaría a pensar que sería preferible que desaparecieran. Eso como primer paso. Porque también de esa forma podría aparecer algún partido liberal (o más o menos) que defendiera reducir la Administración central a cambio de reducir también los impuestos. Y si lo anterior no sucediera, al menos cada nivel administrativo sería responsable de sus ingresos y sus gastos, sin más historias, que no sería poco.

4 comentarios:

  1. Mi frase favorita de las pelis de ciencia ficción es la de «soy del gobierno y estoy aquí para ayudarle».

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  2. Si los impuestos de gasolina son 0,59€ de 1,24€ lo correcto porcentaje será: 1,24-0,59=0,5776 asi que 0,59/0,5776=103%. El mismo con el IVA: 1,21-0,21=100 asi que 0,21/1,00=21%
    LO CONTRARIO ES TIPICO CAMUFLAGE SOCIALISTA.

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    1. Todo es juego de palabras. Aunque tu cálculo no es exacto, 1,24-0,59 = 0,65, la idea sí es exacta.

      Si el impuesto supone un 50% del precio, si la gasolina costase 1€ y el impuesto fuera 0,50, en realidad significa que se aplica un impuesto del 100% sobre el precio inicial del producto.

      Parecido a como esconden los impuestos al trabajo con cotizaciones "a cargo de la empresa" y "a cargo del trabajador", como si todo no saliese de lo mismo.

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