miércoles, 16 de diciembre de 2009

Partidocracia en España (64): El caso de Esperanza Aguirre 2003

Hoy en día Esperanza Aguirre es una de las políticas mejor valoradas y con más apoyo popular en la comunidad donde gobierna. Nada que objetar a la democraticidad de su última elección. Pero no siempre fue así. Quiero ponerla como ejemplo de las perversiones que produce el sistema partidocrático que padece España.

En el 2003, después de que Alberto Ruíz-Gallardón conquistase la Presidencia de la comunidad en dos ocasiones seguidas (1995 y 1999) de forma totalmente democrática al conquistar más del 50% de los votos, se cernían las dudas sobre la elección madrileña en general y el PP en particular, ya que Esperanza Aguirre era mucho menos conocida que su antecesor.

Llegadas las elecciones de mayo, los peores augurios se confirmaron, y el PP, con un 46,67% de votos, se quedó a las puertas de la mayoría absoluta, al obtener 55 de los 111; los otros fueron para el PSOE, con 47 (39.99% de votos) e IU, con 9 (y 7,68% de votos), que sumaban así los 56 necesarios para llegar juntos al gobierno madrileño. Si de democracia se tratara, Esperanza Aguirre y Rafael Simancas (candidato del PSOE), debieron ir a una segunda vuelta, de resultado incierto, ya que los votantes de IU podrían haber apoyado al socialista, pero también muchos votantes que se abstuvieron podrían haber apoyado a Aguirre.

En lugar de eso, la alianza entre socialistas e izquierdistas daba por ganada la Presidencia para Simancas. Pero en la votación por la Presidencia de la Cámara saltó la sorpresa, y dos diputados socialistas se abstuvieron, ganando dicho puesto la candidata del PP (no recuerdo su nombre). Esos diputados dijeron que harían lo mismo en la votación de Simancas, ya que no querían un Gobierno entre PSOE e IU. ¿Eran esas sus verdaderas motivaciones? Lo dudo. Por aquel entonces se habló de oscuros intereses de las inmobiliarias cercanas al PP, que veían peligrar su situación de privilegio de cara al más que probable cambio de gobierno, el cual beneficiaria a sus cercanos. Sea como fuere, la situación quedó bloqueada (creo recordar que Simancas presentó su candidatura a la Presidencia y perdió por 54 a favor, 55 en contra y las dos abstenciones mencionadas).

Finalmente hubo que recurrir a nuevas elecciones, en el mes de octubre, que ganó el PP por mayoría absoluta de escaños (57, con un 48,48% de los votos), seguido de PSOE (45 escaños, 39,00% de votos) e IU (8 escaños y 8,5% de votos), que sumaban entre ellos 53 escaños. Nuevamente una segunda vuelta se hubiera hecho necesaria en democracia real, entre Aguirre y Simancas, al no haber obtenido la primera la mayoría absoluta del apoyo ciudadano. Pero fue Esperanza quien ganó la Presidencia porque el sistema, finalmente, la favoreció.

¿Qué trato de decir? Que todo aquel circo político se pudo haber evitado si hubiera democracia real con una segunda vuelta si nadie consigue el 50% del apoyo ciudadano. Hubieran sido los ciudadanos los que hubiera elegido, y no dos anónimos diputados probablemente por inconfesable razones.

Cuando son los partidos los que deciden pasan estas cosas. Por eso debe ir la decisión a quienes deben tenerla, los ciudadanos.

España, partidocracia (serie)

1 comentario:

  1. Crees recordar (final del segundo parrafo) mal. En ese caso sí hubo segunda vuelta, porque Esperanza Aguirre se negó a que su gobierno dependiera de dos tránsfugas, no salió nadie elegido presidente y hubo que repetir las elecciones después del verano. En esta segunda vuelta Aguirre sacó mayoría absoluta.

    ResponderEliminar