jueves, 6 de junio de 2013

De "Archipiélago Duda", su catolicismo y mi vida

Carlos:

Nada sé de ti, salvo que eres católico y lo poco que he leído en tu blog, todo lo cual me ha gustado, desde mi discrepancia religiosa contigo.

Bueno, todo no. Del texto Defender lo defendible odié casi cada palabra que leí. Y odié esas palabras porque casi cada una de ellas era un puñal que se clavaba en mi corazón.

Del aborto nada tengo que decir, porque siempre he defendido, como tú, el respeto a la vida del ser humano desde el momento mismo de la concepción.

Del divorcio te diré que aún cuando mi matrimonio iba bien (supongo) siempre defendi el derecho al mismo en base a la libertad de las personas. Pero tus palabras se me clavaron en el corazón:
Sin duda existen personas que consideran el matrimonio como una especie de cárcel, pero no parece que haya nada intrínsecamente horrible en contemplar esos matrimonios de ancianos, rodeados de hijos y nietos, que se han mantenido unidos durante toda su vida, superando con éxito las crisis por las que pasa cualquier pareja. Si alguien opina que el actual panorama de familias desperdigadas, con los niños cambiando de domicilio constantemente, es un modelo mejor, debería hacérselo mirar.
Siempre quise llegar a mantenerme unido con la madre de mis hijos durante toda la vida, y ver juntos casarse a nuestros hijos y ver también juntos a nuestro nietos. No hay nada malo en ello. Tienes razón. Punto.

¿Y qué puedo decir a lo que escribes de "niños cambiando de domicilio constantemente"? Es lo que están viviendo mi hijo y mi hija constantemente. Y no, no es un modelo mejor que el matrimonio para toda la vida. Punto.

Dices también casi al final de tu texto:
que en definitiva nazcan niños que llenen los parques infantiles y las escuelas con su griterío y su alegría
Y supongo que, consciente o inconscientemente, te refieres a la doctrina católica que prohibe el uso de métodos acticonceptivos no naturales, métodos anticonceptivos que yo siempre he defendido, en base a la libertad individual, siempre que no sean abortivos.

Pero, ¿qué puedo decirte? ¿Acaso no se hubiera salvado mi matrimonio si en lugar de haber tenido dos hijos hubieramos tenido cuatro, cinco, seis, y en lugar de dedicar nuestro tiempo a otras cosas lo hubieramos dedicado a criar esos hijos? Tal vez sí. No lo sé. Nunca lo sabré.

Y para terminar quiero asegurarte que tu texto es realmente bueno (aunque, como te dije, odié casi todas sus palabras). Y que sigo estando en desacuerdo contigo en el asunto del divorcio y de los métodos anticonceptivos no abortivos. Aunque tal vez tú tengas la razón.

Un abrazo.

2 comentarios:

  1. José, siento si he podido parecer ofensivo o poco delicado con las personas divorciadas. Mi intención ni remotamente es juzgar a nadie, sino criticar una ideología que ridiculiza las concepciones tradicionales de la familia. Tampoco pretendo que se derogue el divorcio, simplemente señalo que no es el "avance" que se vendió en su día.

    No sabes nada de mí... Aunque me eduqué en el catolicismo (mis padres eran creyentes no practicantes), durante la mayor parte de mi vida he sido agnóstico. He vuelto al catolicismo recientemente y eso quizá me hace ser más "radical" que muchos católicos de toda la vida. Pero respeto profundamente a los no creyentes. ¡Cómo no iba a hacerlo, si he sido uno de ellos hace cuatro días!

    ResponderEliminar
  2. Nada que sentir, Carlos. Tu texto es sencillamente extraordinario. Punto.

    Tan solo quise escribir un texto mío desde el corazón, cosa que hago muy poco, en vez de desde el cerebro, lo que hago casi siempre. Y es que tu texto me despertó sentimientos, cosa que pocos textos hacen, y no quise desaprovechar la ocasión. Sentimental que es uno.

    Cada cual tiene sus creencias y sus vivencias. Yo soy evangélico practicante, con una fe personal en Jesús, Quien me está ayudando a pasar las dificultades (Jesús, no mi fe, detalle de importancia).

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar