martes, 24 de enero de 2012

¿De dictaduras socialistas moderadas a democracias religiosas fanáticas?


¿Es la llamada "primavera árabe" realmente un "invierno árabe"? Es la pregunta que me vengo haciendo desde hace tiempo. Y más desde lo que ha pasado en Egipto.

Muchos recibieron con optimismo (yo fui bastante escéptico, lo reconozco) las caídas de las dictaduras en países como Túnez, Egipto y Libia. Dichas dictaduras, todas ellas de izquierdas, mantenían a sus países en un cierto laicismo que permitía también una aceptable libertad religiosa (para lo que hay en otros países musulmanes) e igualmente una aceptable libertad de costumbres (también en comparación con otros países de la misma religión).

La imposición de un Gobierno de espaldas a la ciudadanía es simplemente injustificable. La democracia es la única forma válida de Gobierno. Pero ello no impide, por supuesto, el análisis comparativo con lo que viene después.

Y en ese después nos encontramos con que la democracia es dichos países está girando hacia una imposición de la mayoría sobre la minoría de sus ideas y costumbres (religiosas, de vestir, de la posición de la mujer, etc.). Es decir, de una religiosidad fanática, porque de eso, fanatismo y no otra cosa es de lo que cabe calificar a cualquier comportamiento religioso que busca la imposición a los demás.

Las anteriores dictaduras laicas de izquierdas eran inaceptables, ya que violaban el concepto de democracia; pero las actuales democracias de corte religioso fanático son igualmente inaceptables, porque violan el concepto de libertad. ¿Qué es peor, ir contra la democracia o ir contra la libertad? ¿Que un Gobierno imponga una cierta libertad de costumbres o que la mayoría imponga sus ideas? La respuesta es sin duda difícil. No se puede mantener un régimen a sangre y fuego, como está sucediendo, por ejemplo, actualmente en Siria. Pero tampoco se puede obligar o prohibir a la minoría determinadas prácticas que no interfieren con la mayoría, solamente por el hecho de que esa mayoría las considere inconvenientes desde un punto de vista moral.

En conclusión, mi optimismo hacia esa "primavera árabe" es nulo. No justifico las dictaduras anteriores y creo que esta apertura democrática era completamente necesaria. Pero los regímenes entrantes no van a ser precisamente respetuosos con las libertades individuales, lo cual me parece totalmente condenable.

2 comentarios:

  1. Desde que empezó "la primavera arabe" supe que detrás estaban los salafistas y los fundamentalistas. Es condenable porque es una farsa, y al igual que la iraní, los ataques sangrientos a minorías religiosas y laicas se sucederán una tras otra.
    Ya empezó con los cristianos coptos, quemando iglesias y asesinando en plenas elecciones (que se supone que tendrían que ser mas comedidos).
    Es condenable porque es una monumental mentira, incluyendo esas elecciones que nadie se molestó en auditoriar

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