lunes, 4 de febrero de 2019

Demasiadas guerras blogueriles personales

Este texto lo escribí a finales de diciembre con la idea de publicarlo a principios de enero, una vez dada la nueva mano de pintura en el blog, pero lo he ido dejando y unos días por otros la casa sin barrer. Pero, como el dice un dicho, más vale tarde que nunca y, como dice otro, nunca es tarde si la dicha es buena. Así que aquí está, tal cual lo escribí entonces, con un mes de retraso.

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Que si esto, que si aquello, que si lo otro, que si lo de más allá (por no entrar en detalles). Demasiadas guerras blogueriles en las que creo que me he implicado personalmente más de la cuenta.

Que no estoy diciendo que no debía pelearlas. Pero es que a veces, teniendo uno la razón en el fondo, la pierde por como se comporta en la forma. Y tampoco estoy diciendo que me equivoqué en la forma. O puede que sí. No lo sé. Pero, como decía aquel, yo me entiendo. Aunque, claro, de lo que se trata es de que nos entiendan los demás. O tal vez no. Porque a veces es suficiente con que se entienda uno, tarea difícil en algunos casos. Como el mío.

Pero, volviendo al asunto de las guerras personales, algo que me ha hecho pensar mucho en el tema fue un tuit de Fernando López Luengos. Fernando es de esas pocas personas que se conocen en internet y uno siente que se está perdiendo algo realmente importante en la vida por no conocerle personalmente. A través de lo poco que le conozco he podido ver que tiene profundas convicciones y que vive conforme a ellas. Al precio que sea. Por eso sus palabras me hicieron pensar. Mucho.

Y estaba yo en pleno proceso de reflexión cuando me enteré de que un misionero había dado su vida en el intento de predicar el Evangelio de Jesús a los salvajes que habitan la isla de Sentinel del Norte. Sabía que su idea le podía costar su vida (que fue lo que efectivamente sucedió), pero dio su vida por algo que creía.

Y para ponerle la guinda al pastel llegó una conversación privada por chat que mantuve con mi amigo Mike (a quien poco a poco voy conociendo cada vez más, y que me impresiona, entre otras cosas, por su sinceridad) el pasado mes, de la que, aunque no puedo destacar nada en concreto, sí me hizo pensar posteriormente, por el tono general (intercambiamos algunas experiencias personales y familiares de inmenso valor), en las cosas verdaderamente importantes de esta vida.

A lo que hay que añadir que el envoltorio de todo fue leer un texto de César Vidal con algunas sugerencias para el recién comenzado 2019 que me recordó (una vez más) qué es realmente lo importante.

Y esos cuatro hechos, tan diferentes y tan distantes (el tuit de Fernando, la entrega de Chau, la conversación con Mike y las sugerencias de César Vidal), son los que en última instancia me han hecho tomar la decisión de que basta de pelear guerras personales a través del blog (lo que incluye, claro está, las redes sociales). Y con ello no estoy diciendo que me voy a ir. Todavía. Al menos por este año que empieza. Pero, aunque quiero seguir escribiendo un texto diario, probablemente me implique personalmente menos en el blog. Mucho menos.

Porque, además, la realidad es que las cosas no se cambian escribiendo en internet. Menos aún cuando ni soy periodista ni vivo de esto. Las cosas se cambian a pie de calle. Haciendo lo que uno sabe realmente hacer. Y haciéndolo bien.

Así que eso pretendo hacer. Separarme un poco del blog y acercarme a la calle. Para cambiar las cosas. Aunque solo sea un poco. Que si lo consigo habrá valido la pena. Mucho.

Y mientras tanto por aquí nos seguiremos viendo. Tal vez menos. Tal vez con menos profundidad. Pero aquí.

1 comentario:

  1. A veces la etapas de la vida vienen marcadas por acontecimientos cuyas consecuencias no alcanzamos a valorar hasta un tiempo después. Es importante conocer nuestras prioridades, si éstas merecen realmente la pena.

    En mi caso, El Republicano Digital estuvo casi 5 años sin apenas publicaciones nuevas porque dediqué mi tiempo asignado a escribir en dos blogs de política local que eran herramientas destinadas a luchar contra una red de corrupción a la que logramos tumbar en parte.

    Ahora, en mi caso, decidí retomar las publicaciones en ERD porque no quería dejar morir esa criatura que me dió tantas satisfacciones en su momento. Sigo teniendo la meta de alzar mi voz para tratar de proteger la Libertad, o al menos sumarme a esas voces que presentan batalla a toda la sucia y denigrante ideología que pretenden imponernos.

    Sé que mis esfuerzos no son trascendentes para casi nadie. ERD tiene muchas visitas pero no es un medio digital importante. Ahora bien, no quiero que mi conciencia pueda decirme algún dia "sabes que eso no estaba bien y tu silencio fue cómplice"

    Espero que vaya bien esta nueva etapa y que El Rincón de la Libertad siga en pié.

    Un cordial saludo!!!

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