viernes, 19 de octubre de 2018

El camino es la libertad de producción y consumo que marca Canadá, por más que nos disguste

Yo no bebo alcohol ni fumo. Pero allá cada cual si quiere destruir su cerebro
y su salud con dichas drogas legales. Y sí, resalto las dos palabras, porque son eso, drogas y legales.


¿Dónde vamos a poner la línea? ¿Y por qué? Evidentemente la respuesta es clara. Sea donde sea (marihuana, cocaína, heroína, etc.) será por razones personales que intentamos imponer a los demás para cuidar nosotros de su salud. Pues no. Como en el caso del alcohol y la nicotina, allá cada cual si quiere destruir su cerebro y su salud con cualquier droga.

Además de que legalizar las drogas acabaría con las mafias del narcotráfico y con todo el crimen organizado (de todos los tipos) que llevan aparejado. Y, de paso, sería otra fuente de ingresos para el Estado.

El camino sobre el tema de las drogas lo ha marcado Canadá. Simplemente la libertad. Por más que nos disguste lo que hagan otros con su vida, es su derecho destruirla como les apetezca.

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