domingo, 27 de enero de 2008

La ambición de Esperanza Aguirre

Mucho se ha escrito sobre la ambición de Gallardón, y con razón, porque ambicioso lo es, y mucho. Pero quien no se queda atrás es Esperanza Aguirre. La diferencia entre los dos es que mientras el alcalde ha mostrado siempre a las claras que desea con todas sus fuerzas ser el sustituto de Rajoy al frente del PP, la presidenta ha sido mucho más inteligente, y no lo dejó saber hasta hace muy poco tiempo.

Si lo que se escribió en Freelance Corner es cierto (y tiene toda la pinta de serlo), Aguirre ha hecho de perro del hortelano para mantener vivas sus ambiciones sucesorias y presidenciales. No ha comido porque no puede ser diputada y presidenta a la vez, y no ha dejado comer a un Gallardón que ya tenía su puesto prácticamente asegurado en el Congreso.

¿Y todo ello con qué objetivo? Es evidente que uno solo, no dejar que Gallardón fuera el virtual sucesor de Rajoy en caso de que el PP perdiera las elecciones, al ser el único líder popular en el Congreso. Y ello con el agravante de que, y es mi opinión, Gallardón no restaba ni un solo voto al PP (todos los simpatizantes populares van a votar PP, con Gallardón o sin él), pero podía sumar los de muchos votantes socialistas descontentos, que sin Gallardón es posible que se queden en casa.

Vuelvo a lo mismo que dije cuando escribí sobre el tema, si Rajoy llega a La Moncloa, todos felices y contentos. ¿Pero y si no lo consigue? ¿Qué le queda al PP? ¿Una decisión entre candidatos fuera del Congreso, como Mayor Oreja, Gallardón, Aguirre y (el mejor de todos) Rato? Me temo que sí.

Lo que pasa es que lo leído en Freelance Corner cambia algo mi conclusión del anterior escrito. No habría sido Rajoy quien, por imprudencia, se ha jugado el PP a todo o nada. Habría sido Aguirre quien, por ambición desmedida, ha hecho uno de los mayores chantajes políticos de los últimos tiempos, prefiriendo que si el PP pierde las elecciones se precipite en el vació durante cuatro años más a que lo lidere su rival personal, Gallardón.

Personalmente creo que ese chantaje le pasaría una factura muy fuerte de perder Rajoy. Probablemente no sería Gallardón el sustituto, pero supongo que tampoco Aguirre. Sería un tercer candidato, probablemente (y sé que pongo aquí mis preferencias) Rodrigo Rato. Pero, ¿para cuando en La Moncloa? ¿para el 2016? Esperemos que Rajoy llegue en estas elecciones, que si no, como bien se apuntaba en Freelance Corner, mucho me temo que vuelven los difíciles tiempos de Hernández Mancha y, añado yo, una larga travesía por el desierto para el PP.

5 comentarios:

  1. Desde mi punto de vista la ambición es algo innato a un político. La virtud sin embargo está en saber esperar al momento adecuado y no hacer el ridículo en público como ha hecho Ruiz-Gallardón.

    Saludos

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  2. Y desde el mío, me parece que Pollardón es un peligro para el PP en el caso de salirse con la suya. Pollardón es el Zapatero del PP que necesita Zapatero. Y tu sin enterarte, rincón de la libertacilla.

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  3. Lamento contradecirte, pero si Gallardón hubiera ido en las listas el PP hubiera perdido al menos un voto: el mío.

    Y con respecto al mito de que Gallardón hubiera sumado el voto de socialistas descontentos, me temo que es solo eso: un mito. ¿Algún socialista hubiera votado a Rajoy y a Zaplana solo porque Gallardón también iba en la lista?

    No lo hicieron en las municipales, en las que Gallardón obtuvo menos votos que Esperanza Aguirre en la ciudad de Madrid, y eso que le podían votar a él solito, sin estar rodeado de fachas del PP ¿y lo iban a hacer ahora?

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  4. Yo creo que la presencia o no de Gallardón no va a hacer diferencia en los votos. Los votantes del PSOE votan a este partido aunque se hunda España por su culpa. En cuanto a lo demás estoy de acuerdo contigo en que Rato sería el mejor presidente de España; pero no sé por qué me parece que no está por la labor. Yo creo que Aguirre está más interesada en ese puesto, y yo estaría contento de verla en él.

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  5. Para alejandro de llano:

    Es falso lo que dices, eso de que "los votantes del PSOE votan a ese partido aunque se hunda España".

    De hecho, no tienes más que comprobar con los votos de las elecciones de 1996, 2000 y del 2004, que el PP apenas oscila en votos y el PSOE varía en más de 3.000.000 de votos dependiendo de la situación.

    2004:

    Votos PSOE: 11.026.163
    Votos PP: 9.763.144

    2000:

    Votos PSOE: 7.918.752
    Votos PP: 10.321.178

    1996:

    Votos PSOE: 9.425.678
    Votos PP: 9.716.006

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