He visto un par de artículos en Red Liberal en los que se hace una defensa casi incondicional (tal vez sin el casi) de la Iglesia Católica. Quiero intentar exponer brevemente por qué no estoy de acuerdo con ello.
En Archipiélago Duda se afirma esto: "La libertad es un concepto central del catolicismo". Pues va a ser que no. Ni en el pasado ni en el presente. En el pasado remoto se persiguieron y mataron a multitud de personas desde la Iglesia Católica solamente por sus ideas (por ejemplo, la Inquisición). En el pasado reciente tenemos dictaduras asesinas de derechas apoyadas descararadamente por el catolicismo (Franco, Videla, Pinochet). Pero es que aún hoy en día en determinadas áreas de América Latina desde el catolicismo se sigue persiguiento a personas por sus ideas religiosas diferentes (en el sur de México, por ejemplo). Y es que cuando la Iglesia Católica ha aceptado la libertad ha sido por la fuerza, porque no le quedaba más remedio. Y a regañadientes. Aún hóy en día.
En Contado Estrellas se defiende la sumisión biblica de la esposa al esposo, en la que aquella respeta la autoridad de éste en función de que él se sacrifique por ella. En teoria nada que oponer.
[Actualización: Bueno, parece que entendí mal al escritor del mencionado blog. Lo que él defiende no es lo que yo pensaba, sino esto: "El amor excluye todo género de sumisión, en virtud de la cual la mujer se convertiría en sierva o esclava del marido." Pido perdón por el malentendido. A partir de aquí no cambio ni una coma de lo que sigue en mi artículo.]
Pero en la práctica la Iglesia Católica ha defendido en el pasado y lo sigue hacienda en el presente una sumisión casi incondicional de la esposa al esposo. No hace mucho cuando una mujer llegaba al confesionario a hablar de maltrato físico de su marido, los consejos del cura eran que tenía que aguantar, que tenía que sacrificarse, que era el padre de sus hijos, y cosas por el estilo. Nada de aconsejarla separarse y denunciar los hechos. Y eso es lo que sigue pasando hoy en día en muchísimos lugares de, por ejemplo, América Latina.
Por no hablar de los casos de escándalos sexuales con menores dentro de la Iglesia Católica, donde el escándalo mayor no fueron en sí los hechos, sino la protección que los miserables tuvieron por parte de sus superiorses eclesiásticos, que al enterarse de los hechos se limitaron a mudarlos a otra parte, donde pudieron seguir haciendo sus barbaridades sexuales.
Podría escribir más sobre el tema, pero creo que el asunto está claro. Que ahora la Iglesia Católica quiera ser algo así como la eterna defensora de los derechos me causaría gracia a no ser por la gravedad de dicha falsa afirmación. La realidad es que ha cambiado donde los tiempos y las circunstancias la ha obligado. Y donde esa obligación no ha llegado, la Iglesia Católica sigue siendo la misma de antes, la misma de siempre.