martes, 25 de junio de 2019

Miguel Angel Velarde sobre el desembarco de Normandía

Con bastante retraso leo una buenísima meditación de Miguel Angel Velarde en Facebook sobre el desembarco de Normandía. Aquí va.
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Ha sido el 75 aniversario del desembarco de Normandía, y ya están los resentidos habituales como pollos sin cabeza diciendo que no hay nada que celebrar (no es extraño en ellos, porque una de sus principales aficiones es el uso torticero de la Historia como excusa legitimadora de posturas políticas actuales). Según ellos todo es absurdo, porque el único que ganó la 2ª Guerra Mundial fue Stalin. El resto debieron de estar allí de picnic.

Pues no, miren. La URSS no ganó la 2ª Guerra Mundial en solitario ni se les debe un especial agradecimiento, superior al resto de los aliados (bueno, más que a Francia puede que sí), básicamente porque:

1- Ellos iniciaron la guerra. No sólo armaron a Alemania antes y después de la llegada del nazismo al poder (entre otras cosas entrenando a sus pilotos y a sus carristas y colaborando en que se saltaran las restricciones del tratado de Versalles). Es que invadieron Polonia (y las repúblicas bálticas) coordinadamente con Alemania, perpetrando la agresión que detonó el conflicto. Todo perfectamente planeado en un pacto previo.

2- Alemania empezó una guerra que no podía ganar, tanto por ausencia de materias primas como por su limitación industrial. Aun así, fió su victoria a que los aliados occidentales no lucharían hasta las últimas consecuencias (EEUU era aislacionista y GB abandonaría Europa a cambio de respetar su imperio). Decir que en Normandía ya estaban acabados es ignorar que también lo estaban cuando arrollaron a los soviéticos unos años antes.

3- Las victorias iniciales de Alemania no se debieron a que su ejército fuera una máquina imbatible, sino a los errores garrafales de sus enemigos (exceptuemos a Polonia, que se vio aplastada desde ambos lados), principalmente Francia y la URSS.

4- De hecho, lo increíble no fue la victoria final soviética, sino cómo fue posible que fuesen tan absolutamente inútiles como para dejarse aplastar en Barbarroja.

5- Sin los suministros industriales entregados masivamente por americanos y británicos (con los muy ignorados convoyes árticos, por ejemplo), el ejército rojo habría tenido que combatir con palabrotas. Recordemos que a pesar de la propaganda tan querida por los comunistas, la industria soviética era una nulidad.

6- El propio Stalin se pasó hasta junio del 44 llorándoles y exigiendo a sus aliados un “segundo frente”, como si los Balcanes, Grecia, el norte de África, Italia o el Atlántico no bastasen. De modo que Normandía no sería tan irrelevante para la URSS.

7- Las victorias soviéticas se basaron en desperdiciar absurdamente las vidas de sus propios soldados, con un desprecio absoluto por sus propios hombres. Los mandos soviéticos eran unos criminales del nivel de los nazis, con la diferencia que los alemanes al menos trataban de ahorrar vidas propias, aunque sólo fuera porque no podían sustituir a sus soldados.

8- La URSS nunca lucho por “liberar” nada. Su única intención fue sustituir el totalitarismo nazi por el soviético allí donde llegasen. Si no que se lo expliquen a quienes se alzaron en Varsovia con la promesa de que el ejército rojo les iba a ayudar. O a media Europa durante 45 años.

9- Todo ello no implica que minusvalore en lo más mínimo el sacrificio de la población soviética y de sus soldados, que se vieron bajo la bota de los mayores totalitarismos del siglo XX y que lo pagaron con mucha sangre. Aunque puestos a ello, los mismos que argumentan ese mérito olvidan el sacrificio chino, numéricamente superior, o ya puestos, el polaco, que desde 1939 no pudieron quitarse de encima a unos ocupantes criminales, primero la alianza nazi-soviética y luego los gobiernos títeres prosoviéticos.

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