martes, 24 de octubre de 2006

¿Soy "progre"?

Hace poco escribí un texto basado en un artículo que leí en "El Mundo" titulado La lista negra de la contaminación en la Tierra que mereció que en comentario se me calificara indirectamente como "progre". No es que el calificativo me moleste, porque en mi larga andadura como políticamente independiente me han dicho de todo. Pero sí me llamó la atención que la base del calificativo era que al comentarista le parecía que mi escrito iba en la línea de "quejarse sin proponer solución". Y que solo le faltaría que yo terminara el artículo con algo así como "hay que hacer algo, hay que regular".

Ciertamente el artículo no era nada elaborado, y fue solamente una meditación rápida después de leer el artículo. Por eso, para intentar corregir ese error, quiero ahora repasar brevemente las ciudades contaminadas con sus causas, así como hacerme alguna pregunta fuera de toda ideología, desde una lógica sencilla.

1. El dudoso honor de alzarse con el primer lugar de esta 'lista negra' se lo lleva Linfen, una ciudad de unos 200.000 habitantes situada en el corazón minero de China. La concentración de monóxido de carbono, cenizas, dióxido de sulfuro, arsénico o plomo es tal que vivir allí es como "una penitencia" para cualquier ser humano, según los responsables del Instituto encargados de realizar el estudio.

Digo yo que, independientemente de ser un tirano gobierno comunista (acertadísimo el comentario de Navarro, dicho sea de paso), el gobierno chino debería hacer algo para impedir que esos gases venenosos producto de la actividad minera sean respirados por los pobladores.

2. Dzerzhinsk, en Rusia, alojó durante la Guerra Fría el principal complejo de fabricación de armas químicas de la antigua Unión Soviética. Allí se desarrolló el gas sarín, y el mostaza, y los productos químicos resultantes o sobrantes fueron durante años depositados en un acuífero que sirve para proporcionar agua 'potable' a la ciudad. La esperanza media de vida, a día de hoy, es de 42 años para los hombres y 47 para las mujeres.

Indudablemente la culpa fue del comunista gobierno soviético. Pero alguien debería hacer algo para evitar el envenenamiento de los habitantes.

3. "Norilsk es otra historia de terror", señala Fuller. Esta ciudad industrial fue fundada en 1935 como un campo de trabajo en Siberia. "Cobre, plomo cadmio, selenio, dióxido de sulfuro...No había, ni hay, ningún tipo de control sobre contaminantes. Es un sitio horrible", señaló.

No se dan muchos detalles sobre el presente, por lo que no puedo opinar.

4. El caso de Chernóbil es, quizá, el más conocido de los 10 nombres de la lista. Tras la explosión en 1986 de uno de los reactores de la planta nuclear, una población de unos cinco millones de personas quedó expuesta a los efectos de la radiactividad. Veinte años después, en la zona sigue habiendo concentraciones elevadas de uranio, plutonio, yodo, cesio 137 y otros metales pesados.

Aquel reactor adolecía de un defecto, y es que tenía la posibilidad de que todos los controles quedaran al mismo tiempo en manos de operarios, sin mecanismos de salvaguarda. Alguien debió evitar eso, estableciendo que el reactor no pudiera quedar bajo el incumplimiento de la más básicas normas de seguridad.

5. En Mailuu-Suu, en la ex república rusa de Kirziguistán, sus 23.000 residentes sufren los efectos de vivir cerca de una de las escasas minas de uranio del planeta. Después de años de sacar de las minas material suficiente para fabricar buena parte de las armas nucleares de la ex URSS, a día de hoy quedan 1.96 millones de metros cúbicos de material radiactivo de deshecho que pone en riesgo todo el valle de Ferghana, uno de los más fértiles del Asia central.

Por supuesto, la culpa fue del miserable gobierno comunista soviético. Pero alguna regulación debería haber en el presente para evitar que ese material radiactivo acabe dañando a los habitantes.

6. En Rudnaya Pristan, en Rusia, sus habitantes sufren altísimas concentraciones de plomo procedentes de varias minas.

Creo lógico prohibir esas concentraciones de plomo, para no dañar la salud de los habitantes.

7. Fuera de la URSS la peor situación se vive en Haina, en la paradisiaca República Dominicana. Alejados de la vista de los turistas, los 85.000 residentes de esta región, la mayoría de ellos paupérrimos, viven junto a una gigantesca fundición de plomo y una planta de reciclaje de baterías que emiten toneladas de contaminantes a los acuíferos y el suelo.

Utilizando las palabras del comentarista que me criticaba, efectivamente creo que habría que hacer algo, y regular la fundición para que no afecte a la salud de esos 85.000 habitantes.

8. Similar a lo que ocurre en La Oroya, en Perú, donde desde 1922 miles de personas viven expuestas a las emisiones tóxicas de una gigantesca planta de fundición de polímeros, y la lluvia ácida sigue acabando con buena parte de la vegetación.

Creo que es evidente que habría que conseguir que ese planta no dañe la salud de las personas cercanas.

9. La primera es Kabwe, en Zambia, situada en pleno cinturón minero del país. Aquí las emisiones procedentes de las explotaciones de cobre han incrementado por cinco los niveles de plomo en sangre en los niños, y las muertes se cuentan por docenas.

Lo mismo, pero más claro aún, ya que habría que controlar la situación para evitar ese daño presente y de por vida a los niños.

10. En Ranipet, en la India, la contaminación del suelo y el agua es de tal calibre que los niños sufren tremendas úlceras y la esperanza de vida de los adultos apenas roza los 40 años.

Creo que es totalmente claro que es una situación que habría que evitar.

Hasta aquí las diez ciudades. Son solamente un ejemplo, duro, de como las decisiones de unas personas con muy alta capacidad económica afectan a otras personas con muy baja capacidad económica, al verter los primeros materiales dañinos para la salud en aire, tierra y agua, que producen esos efectos en los segundos, al respirar, comer y beber.

¿Acaso es mucho pedir que existan regulaciones (sí, regulaciones) que impidan esa terrible injusticia? Para mí no. Creo en la justicia, y estoy convencido de que el desarrollo económico debe basarse en esa justicia, y no es la injusticia de que ese desarrollo económico sea a costa de la salud o la vida de los que menos tienen.

Y sí, afirmo que hay que hacer algo para que en determinadas zonas del planeta no se padezcan altísimos índices de contaminación que dañan terriblemente la salud de sus habitantes. ¿Es eso ser "progre"? No lo sé. Yo creo que es solamente intentar ser justo.

5 comentarios:

  1. El que dijo que eras "progre" por ese motivo, seguramente ni se dignó a meditar un segundo en lo que escribiste. La primera preocupación de un liberal debe ser el respeto por los derechos individuales, y el primer derecho a respetar es el derecho a la vida, que como vemos en ese artículo, se viola descaradamente en esos sitios.
    No se debe caer en la "mojigatería" de los progres, pero sí velar porque no se violen derechos elementales de los seres humanos.
    Las víctimas de estados totalitarios, no lo son sólo políticamente.
    No hay que confundir el extremismo y el "fundamentalismo" ecologista de los progres con la natural procupación por el bienestar y la libertad de nuestros semejantes.
    "Amarás a tu prójimo como a tí mismo"
    Todo mi apoyo, Jose, y Dios te siga bendiciendo.

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  2. Regular todo lo que propones no contribuiria en absoluto a solucionar el problema. Pueden existir dos situaciones; que la contaminación sea heredada y simplemente regularlo no sirva para nada (por mucho que regulemos las emisiones de Chernobyl estas no se van a adaptar a la regulación) ó que la contaminación se este producción ahora, si así fuera sería mucho más efectivo un sistema judicial decente que responsabilize al contaminante de los prejucios causados.

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  3. Pensadores como Juan Pablo II (no creo que sea sospechoso de 'progre') y hablaban del 'ecologismo' como un valor a salvaguardar y como parte de la virtud (hoy dirían valor) de la Justicia y la obligación de salvaguardar la vida de los demás, y de entregar a los demás un mundo habitable.

    Liberalismo no es sinónimo de 'selva' y la utilidad del Estado como regulador de excesos, garantía de la propiedad, etc. no se niega. En casi todos los ejemplos que citas (por no decir todos) se hace referencia a estados totalitarios (normalmente comunistas) de toda índole. En los estados liberales (pongamos EEUU) esos comportamientos terminan en un tribunal de Justicia y con los huesos del empresario desalmado en la cárcel y la más que posible ruina de la empresa-asesina. Es la libertad la que invita a que haya límites, a que haya Derecho que restablezca la justicia.

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  4. No hagas caso, eres un democristiano o un socialconservador, para muestra un botón
    http://elrincondelalibertad.blogspot.com/2005/07/agua-solamente-para-ricos.html

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