lunes, 15 de mayo de 2017

"La Iglesia nunca hizo nada por pararlo"

Un cura (entre otros) con antecedentes violando a niños sordos ayudado por una monja. Otra historia maldita, otra maldita historia. Los hechos son terribles, ponen los pelos de punta. Lo peor es el sistema con el trabajó la Iglesia Católica durante años:

"Corradi llegó a La Plata, cerca de Buenos Aires, en 1986. Venía de Verona, donde había abusado presuntamente de otros niños sordos. Una grabación con cámara oculta a uno de los curas del Provolo de Verona hecha por unos periodistas italianos muestra el sistema: cuando había denuncias, el cura tenía que elegir: “a casa o a América”. Todos optaban por lo segundo. En 2009, el caso de los abusos en Verona estalló públicamente. Hubo un juicio. Fue un gran escándalo. El nombre de Corradi apareció como uno de los peores abusadores. Pero ni en el Provolo de La Plata, donde había estado, ni en el de Mendoza, que dirigía, hicieron nada."

Ha sido el sistema, repito, de trabajo de la Iglesia Católica. Mover de lugar a los violadores de niños y punto. Tapar el asunto. Pervertidos hay en todas partes, pero lo que no tiene ningún tipo de justificación es simplemente mandarlos a otro lugar en vez de colaborar con la Justicia para meterlos en la cárcel, porque es evidente que en ese otro sitio van a seguir adelante con sus perversiones. Y eso es simplemente lo que hizo la Iglesia Católica, colaborando así con las violaciones de niños.

Aquí, en este mismo blog, debatí con un sujeto sobre el tema hace mucho tiempo. Se negó a reconocer lo evidente (que la Iglesia Católica ocultaba una y otra vez a los pervertidos violadores de niños, colaborando de este modo con ellos) y en vez de eso me acusó a mí de ser injusto. Ese es el problema. Hasta el día de hoy muchos católicos cercanos al núcleo de la Iglesia consideran que el error es denunciar la total pasividad de la Iglesia Católica ante los casos de violaciones de niños. Siento ganas de vomitar.

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