miércoles, 19 de enero de 2011

La gran interrogante de Túnez

Indudablemente la salida del poder del dictador tunecino Ben Ali es una muy buena noticia desde el punto de vista democrático. Pero más allá de ello se abre una gran interrogante para el país norteafricano: ¿Qué va a pasar ahora?

Leo lo siguiente:

El Gobierno de Burguiba desde la independencia hasta los años ochenta sentó las bases de un Estado laico y democrático. Un sistema educativo abierto a los principios y valores del mundo moderno, el estatus de la mujer incomparablemente superior al de los países vecinos y un nivel de vida aceptable en comparación con estos, pese a la carencia del maná del petróleo, formaron una ciudadanía consciente de sus derechos. En ello estriba la diferencia existente entre Túnez y los demás Estados árabes de la orilla sur del Mediterráneo.

Ojalá sea cierto, y los ciudadanos de dicho país se adentren por la senda de la libertad y la democracia. No sé donde he leído que Túnez es un país occidentalizado, y espero que ahora lo demuestren.

Pero personalmente no me hago muchas ilusiones. Cuando leí la noticia de la caída del dictador, automáticamente me vino a la mente el caso de su vecina Argelia, donde la democracia llevó a que los radicales islámicos ganaron unas elecciones, y ante el peligro que suponía que tomaran el poder, dichas elecciones se anularon, el partido ganador fue ilegalizado, y hasta hoy. ¿Va a seguir una senda parecida Túnez? Dicen que no, que Túnez es completamente diferente a Argelia, pero cuando leo que muchos de los presos políticos encarcelados en el país son radicales islamistas no tengo más remedio que dudarlo. Ignoro cuanta influencia pueden tener los fanáticos islamistas sobre la población en general, pero con toda probabilidad ellos van a intentar demostrar que mucha.

La actual experiencia de Túnez es sin duda apasionante, sobre todo para intentar demostrar que puede existir un país de mayoría musulmana donde reine verdaderamente la tolerancia. Espero que se convierta de una teoría a una realidad. Eso sí, no estoy para nada seguro de que mis deseos se vayan a llevar a la práctica.

En el mismo artículo se puede leer de un nuevo Túnez abierto, laico y democrático. Sería lo deseable. Otra cosa es que vaya a ocurrir. Solamente el tiempo lo dirá.

2 comentarios:

  1. Hola José,
    Supongo que te acordarás de mi. Solía escribir un blog muy enfocado hacia asuntos exteriores, especialmente a revoluciones en países árabes, que yo veía con mucho optimismo, pero que nunca llegaron a ser nada.

    Quien me iba a decir a mi que me iba a echar una novia tunecina (evidentemente la separación geográfica hizo que no pusiese durar) y que conocería a mucha gente de ahí que ahora han sido verdaderos protagonistas en una de las revueltas democráticas más esperanzadoras de los países árabes.

    A mi también me surgen dudas, pero si la gente es como la gente que yo conocí no me queda ninguna duda que están más que preparados para implementar una democracia.

    Sí, están absolutamente occidentalizados. Cuando estuve en Túnez pude viajar con ellos; y los gustos, y estilos de vida eran exactamente iguales a los mios. Es más, están muy bien formados, hablan árabe-tunecino, francés y muchos de ellos muy bien inglés. Se manejan perfectamente con internet y hacen exactamente lo mismo que el típico joven español: Facebook, messenger, descargarse canciones, películas, ver youtube (aunque censurada, les resultaba muy fácil meterse via un proxy), salir de fiesta, beber, botellón etc...

    Tienen claro cuáles son las bases de una democracia y son ferozmente contrarios a los islamistas radicales. Su relación con el islam es muy similar al de los católicos españoles con el catolicismo. Son musulmanes, pero no le dan demasiada importancia, ni tiene necesidad alguna en practicarla.

    He estado hablando con ellos durante todo este tiempo, y mientras aquí la prensa lo describía como unas pequeñas protestas por el paro, notaba en ellos una actitud totalmente diferente: iban a acabar con Ben Ali y su familia, estaban hartos de la corrupción y de la falta de libertad. Es decir, viendo esa actitud no me sorprendió tanto que consiguieran derrocar ben Ali.
    Lo que me da un poco de miedo, es el odio que les tienen a los seguidores del depuesto dictador.
    Creo que deberían intentar ser más inteligentes y evitar el enfrentamiento, haciendo concesiones. pero qué les voy a contar yo, su revuelta a sido ejemplar hasta el momento.

    Esa gente es magnífica y se merecen todo lo mejor.
    Un saludo

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  2. Quien sabe que pasara en Tunez ahora.

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