domingo, 20 de septiembre de 2015

Entre la sumisión femenina y el feminismo lésbico

A eso hemos llegado, a que hoy por hoy las mujeres se encuentren casi en la situación de tener que elegir entre dos alternativas francamente lamentables ambas.

La supuesta liberación femenina incluyó en el paquete las películas pornográficas, tan ampliamente defendidas por el progrerío de la época. Aquellas películas triple x que se veían en la pantalla gigante son casi juegos de niños comparadas con las aberraciones que se anuncian en internet. Aberraciones que son la "educación sexual" de nuestros jóvenes muchachos de hoy en día. No abundaré mucho más en el tema. Ya escribí de ello no hace mucho.

Pues llegados a este punto en el que los "machos" buscan una "hembra" a la que dominar y en la que llevar a la práctica sus más aberrantes fantasías, lo cual es extremista y condenable moralmente sin duda, ha surgido, como no podía ser de otro modo, una reacción igual de extremista y condenable moralmente que la anterior, que es luchar contra ello a través de animar a las mujeres (cada vez más jóvenes) a buscar una pareja de su mismo sexo que las respete como personas en vez de al "macho alfa" que las domine y las utilice. Y, dentro de la esquizofrenia de la sociedad en la que vivimos, quiero decir que esa opción, aunque me parece del todo equivocada (y condenable moralmente), casi la puedo entender hasta cierto punto como reacción a las perversiones de dominación-macho-a-hembra que se están viendo. Es la teoría del péndulo, que va de un extremo al otro, y que es lo que estamos viendo en tantos y tantos temas en nuestra sociedad presente.

Pero no les hablemos a nuestras muchachas (ni a nuestros muchachos, pero este texto es sobre ellas) de moral, de matrimonio, de familia, de principios cristianos, de bases neotestamentarias, de relación personal con Jesús. Porque las más amables se reirán para sus adentros y las menos tal vez nos escupan en la cara. Salvo raras y honrosas excepciones, preferirán elegir entre ser el objeto sexual de un "macho alfa" o convertirse en feministas lesbianas (en muchos casos lo primero seguido de lo segundo).

Y así seguiremos, sin control, sin freno, sin moral. De mal en peor. Como pudimos leer en el artículo de Daniel Rodríguez Herrera, que fue en el que me inspiró este texto.

2 comentarios:

  1. Esquizofrenia, lo que hay en el progrerío. Luchando contra el cristianismo, y el patriarcado, en nombre de la libertad sexual y liberación femenina, y por el otro un plegado casi servil al Islamismo, infinitamente más misógino que cualquier otra ideología o religión.

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    1. Siempre la izquierda se ha movido en la esquizofrenia política (unos más y otros menos). Pornografía (ante sí, ahora no), feminismo (aquí sí, allá no), derechos de los homosexuales (lo mismo, aquí sí, allá no), derecho a la vida (aborto sí, pena de muerte no), etc. Saludos y gracias por participar.

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