sábado, 3 de junio de 2006

¿Médicos jugando a diosecillos?

Hace algo más de un año escribí sobre el asunto de las sospechas muertes en el Hospital Severo Ochoa, de Leganés (Madrid). Y digo "sospechosas" porque hasta este Luis Montes y su equipo, conocidos la pandilla dentro del hospital como "Sendero Luminoso", merecen el beneficio de la duda hasta que la justicia se manifieste.

Porque la sospecha, al menos en lo que a mí respecta, cada vez es menor y la seguridad es mayor, ya que un informe del Colegio de Médicos confirma 34 sedaciones contraindicadas en el Severo Ochoa. Y eso tomando en cuenta que personalmente no confío para nada cuando unos médicos opinan sobre otros médicos, porque si alguna profesión es realmente monolítica y corporativa, esa es la de los médicos.

De todos modos esa noticia apunta cada vez más a la realidad de unos fulanos dentro de la profesión médica que, en función de la muy especial posición que tienen respecto a otras personas, se toman las atribuciones de poder decidir cuando una vida no merece seguir su curso.

No estaría de más un juicio y una sentencia que, si se demuestran los terribles hechos, dejara claro que los médicos no son una élite especial, y que no pueden jugar al juego de la vida y la muerte con otras personas, sino simplemente ejercer su profesión, que es hacer todo lo posible para salvar vidas.

Aunque lo que de verdad me aterra no es solamente lo leído, sino lo que puede haber debajo de ello, en una España donde la mayoría de los universitarios terminan sus carreras llenos de conocimientos y vacíos de valores. ¿En manos de quién estamos cuando entramos en un hospital por causa de una enfermedad grave? ¿Acaso no será en manos de unos médicos que jugarán con nuestra vida y nuestra muerte a ser diosecillos?

6 comentarios:

  1. http://www.elpais.es/articulo/sociedad/informe/Colegio/Medicos/concluye/pueden/atribuir/muertes/sedacion/elpporsoc/20060602elpepusoc_3/Tes/

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  2. Del asunto de Leganés he comentado cosa en mi blog médico

    http://drgandolfi.wordpress.com

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  3. Dos puntualizaciones:

    1. Como médico, "juego" a ser médico.

    2. Me gustaría me señalara dónde conseguir esos "valores".

    Siento discrepar ampliamente de su apreciación y espero que sólo sea fruto del desconocimiento, en cuyo caso, tampoco el desconocimiento debe ser óbice para asumir los comentarios que oferta de forma gratuita.

    Dr. Steiner.

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  4. Si tiene un rato libre y es menester, quizás le interese saber cómo conseguimos los "valores".

    Le invito a que conozca, aunque someramente, cuál es la vida de un médico en su ejercicio diario.

    Sírvase de esta entrada:

    www.drsteiner.wordpress.com

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  5. El tema de la sanidad en la conciencia contemporánea tiene uno de sus más duros problemas con las expectativas que ha creado, diciendo que los “seguros” y “seguridades” responden de todo lo que el hombre pudiere padecer, fuere cual fuere la enfermedad padecida.

    Al hombre y posible enfermo no se le ha dicho que hay enfermedades de muerte, que esta es inherente a la vida y que al final es siempre vencedora por sí e invencible por nosotros.

    Esto desencadena unas exigencias absolutas en los “asegurados” porque han pagado para evitarse todos los sobresaltos que tanto un accidente como una enfermedad les pudieren provocar.

    Genera una enorme AGRESIVIDAD en los hospitales, en los que se espera encontrar respuesta para todo y, sobre todo una inmensa SOLEDAD ante la muerte, que secretamente estaba desplazada por la conciencia del progreso inevitable y con la posibilidad de “asegurar” todo...

    Luego, cuando llega la última situación, casi nadie es capaz de decir al que muere una palabra por él considerada verdadera para decirla, y que sea verdaderamente consoladora para quien agoniza o muere.

    Al final, la muerte termina siendo vivida y padecida como una agresión inmerecida y ,sobre todo , como la mentira absoluta de una sociedad y una cultura que, en el fondo, nos había hecho pensar que los límites estaban ahí, pero sólo de momento, porque íbamos a superarlos inmediatamente.

    Se nos dijo que la enfermedad, y en el fondo tb la muerte, eran superables y de pronto nos asaltan violentas e insuperabl

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  6. Jaime Gil de Biedma deploró que a él nadie le dijera que en la vida existe el fracaso, que la muerte es un elemento esencial y que uno tiene que tenerla en el horizonte para que el fracaso no sea la palabra última y decisiva.

    Lo propio de la juventud precisamente es el rechazo del límite que la vida va imponiendo, la voluntad de ignorar la muerte como forma suprema de fracaso, la afirmación incondicional de sí mismo y su pretensión de implantar absolutamente su voluntad.

    Se entiende que la juventud piense así cuando se orienta sólo o sobre todo a la luz de la biología, que en ella tiene su ritmo creciente, respecto al cual piensa que es incesante e inagotable. Pero, ¿qué hacen las generaciones maduras? ¿Y las instituciones responsables?

    ¿O no las hay?

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