miércoles, 29 de noviembre de 2006

Era demasiado pedir

Hace tiempo deseé, respecto al embarazo de Letizia, que naciera bien y que fuera niño. El segundo deseo evidentemente era totalmente político, como dije, para ver si por ahí se podía montar algún tipo de jaleo constitucional que llevara a la monarquía a irse a pique en España, que es lo que yo deseo.

Bueno, no pudo ser. Vamos, que no pudo ser lo del sexo de la criatura digo, porque lo de irse a piqué la monarquía espero que sea algún día. Será niña, y no tendremos por ahora el placer de disfrutar las contradicciones del sistema monárquico, basado en injustos privilegios ancestrales (uno de ellos del hombre sobre la mujer), con la igualdad del día de hoy (que debería a llevar a reconocer algo tan evidente como que nadie puede ser Jefe de Estado por pertenecer a determinada familia).

Era demasiado pedir que de todas las posibilidades de sexos en dos nacimientos (niño-niño, niño-niña, niña-niña, niña-niño) saliera precisamente la que podría poner (tal vez, solamente tal vez) contra las cuerdas a la monarquía española. Eran tres posibilidades contra una y la lógica ganó.

Que nazca bien, y que se críe fuerte y saludable. Y que nunca sea hermana de un rey o de una reina, sino que viva en una España republicana.

1 comentario:

  1. En cualquier caso, reconocerás que el hecho de que el heredero se haya casado con una plebeya (divorciada para más inri) es un avance. Cuanto más vulgares y más "del pueblo" sean, más gente se dará cuenta de lo absurdo del invento monárquico ("¡Ah, pero no eran de sangre azul!, ¡que es roja como la mía!, pero entonces..." etc.)

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