miércoles, 8 de febrero de 2017

Pues sí, las multitudes al poder

He leído en los últimos tiempos desde ópticas liberales la crítica de la democracia directa (perdón por no traer enlaces, en parte porque no tengo ganas de buscarlos y en parte porque no quiero entrar en una polémíca
"cuerpo a cuerpo").

Creo recordar que se basaban en contradecir postulados de Pablo Iglesias por Podemos y de Pedro Sánchez por el PSOE. Dichos líderes políticos son, por supuesto, muy criticables desde posiciones liberales, pero no por apelar a la democracia directa, sino por otras cuestiones.

La democracia directa (basada, eso sí, en unas normas absolutamente claras) por medio de la vía del referéndum es lo más democrático que existe. ¿Que eso podría llevar a que la gente votara cosas completamente irrealizables? Pues que aprendan a votar, como en Suiza o Estados Unidos, por ejemplo. Porque entonces estaríamos hablando de la estupidez colectiva de una sociedad. Pero ello no invalida el sistema. Los ciudadanos tienen todo el derecho a decidir por sí mismos lo que quieren sobre cualquier tema. Cuando no son borregos, por supuesto.

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