jueves, 4 de febrero de 2016

La cobarde estupidez de Rajoy de no presentarse a la investidura

No lo comenté en su día casi por aburrimiento, pero lo pensé, y los hechos me están dando la razón. Rajoy debió presentarse al duro trago de la investidura para perderla. Pero haciendo una generosa oferta a Ciudadanos y al PSOE para formar un frente constitucionalista hubiera dejado clara su posición y, es más, hubiera puesto en muy mal lugar tanto a los naranjas como a los socialistas por rechazarla. En ese caso hubiera estado cargado de razón para negarse a pactar con ellos en la investidura de Sánchez, con el argumento de que ellos le rechazaron, siendo él el lider del partido más votado.

Como aquello no sucedió, y prefirió acobardarse, ahora estamos como estamos. Pedro Sánchez tiene todo el protagonismo, y parece que en principio va a intentar un acuerdo con Ciudadanos, con la esperanza de que este partido convenza al PP de una humillante abstención que le permitiera sacar la investidura adelante. Y si el PP no se abstiene (que es lo que todo apunta que sucederá) y él pacta con Podemos siempre podrá decir que fue por culpa de la cerrazón del PP (argumebnto éste que ya se está deslizando entre alguna prensa). Es más, si hay nuevas elecciones también todos (especialmente Ciudadanos y PSOE) dirán que fueron por culpa del PP, que no facilitó un gobierno moderado con su abstención.

Rajoy será acusado de ser el perro del hortelano, y me temo que con razón. Como líder del partido más votado debió presentarse a la investidura con un programa moderado y aceptable para Ciudadanos y PSOE, aún teniendo el rechazo por ambos como cierto, para cuando hubieran llegado estas circunstancias haber estado cargado de razón en su negativa a pactar.

Y todo ello con el beneficio añadido de que el plazo de dos meses para convocar nuevas elecciones hubiera ido corriendo a contar desde la primera votación. Por lo que no es aceptable que ahora, no habiendo querido presentarse él, opte por meter prisas a Sánchez.

Se mire como se mire la cobarde decisión de Rajoy de no presenrarse a la investidura fue, además, estúpida.

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