lunes, 16 de enero de 2006

España debería aprender de Chile

Ejemplar el sistema chileno de elección directa del Presidente por los votantes en doble vuelta. Nada que ver, por supuesto, con el sistema español de "partidocracia", donde, de no conseguirse mayoría absoluta, todo queda supeditado, como sabemos, a oscuros pactos y evidentes chantajes.

En la primera vuelta Bachelet obtuvo el 45.85% de los votos, seguida de Piñera con el 25.48, con quien se las tuvo que ver en la segunda vuelta. Quedaron fuera de juego el derechista Lavín (23.25%) y el izquierdista Hirsch (5.37%). De no haber existido doble vuelta probablemente Bachelet hubiera quedado en manos del partido extremista de Hirsch.

Pero no, en Chile hay segunda vuelta. La victoria de la socialista era previsible, ya que la suma de los dos partidos de izquierda daba 51.22%, frente a un 48.73% de los dos partidos de derecha. Pero lo importante es que no decidían los partidos, sino los ciudadanos, de forma totalmente directa. Y esos ciudadanos han decidido dar la victoria a Bachelet por más margen aún del previsible, ya que al final ha obtenido el 53,49% de los votos, frente al 46,5% de su rival.

Se podrán decir muchas cosas de Bachelet, unas positivas y otras negativas, y solamente el tiempo dará y quitará razones. Pero en este texto quiero elogiar el fantástico sistema de elección presidencial de Chile. ¡Ojalá España aprendiera de Chile para tener uno igual, en vez del desastroso sistema de elección del Presidente por "partidocracia"!

6 comentarios:

  1. Es un problema de estructura. Chile es una República Presidencialista y España es una Monarquía Parlamentaria.

    Estoy de acuerdo contigo. Nuestro sistema prima a las minorias. Al igual que las primaría una República Parlamentaria al estilo de Alemania, Israel e Italia.

    Soy partidario de las Repúblicas presidencialistas como EEUU, Francia, México y Chile.

    Es un sistema en el que se vota a la persona y no al partido.

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  2. Aunque sería el primer ejemplo mundial, ninguna razón teórica ni práctica impide el establecimiento de un sistema en donde el jefe de estado sea el rey y, a pesar de ello, sean los ciudadanos quienes elijan directamente al presidente del gobierno.

    Sería un sistema presidencialista con jefatura de estado separada.

    Pero este cambio constitucional no sería suficiente para evitar el chantaje nacionalista. Sería también imprescindible dar la potestad presupuestaria al ejecutivo y cerrar constitucionalmente el proceso autonómico mediante la supresión del artículo 150 de la Constitución

    Un saludo.

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  3. Este sistema de segunda vuelta lo diseño la dictadura, para evitar que la elección recayese en l cámara de diputados, como ocurría en el sistema antiguo hasta 1973. Recordarán qu Allende fue elegido por los votos de la DC, el PS y el PC en el congreso. No había segunda vuelta.
    En Chile el Presidente tiene tanto poder como un monarca absoluto del siglo XVIII. El Presidente designa a 3000 funcionarios, más que el Presidente de los EE.UU..
    El ejecutivo tiene más peso que elpoder legislativo.

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  4. Es curioso el "casi "silencio que se observa por estos lares sobre las elecciones chilenas.
    Si hubiera ganado Piñera (amiguete del asesino Pinochet), creo que los brindis hubieran estado en la mayoría de los artículos , pero la callada delata al personal.
    A mi tampoco me gusta el sistema electoral de España,ya que hace que un partido como iu, con muchísimos más votos que los nacionalistas se quede casi en el extraparlamentarismo.LO de negociar, me parece bien , el pp también lo hizo en su primera legislatura, y fué más positiva que la segunda con mayoría absoluta.También creo que si aquí hubiera segundas vueltas entre los dos más votados,la derecha lo tendría más crudo, pues habría menos dispersión del voto de la izquierda.La derecha lo más inteligente que ha hecho para sus intereses,es estar unida incluyendo a los más extremistas.Eso la favorece con el sistema D´ont.

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  5. No es nada extraño que la elección de Bachelet porvoque pocos comentarios en Red Liberal: no provoca entusiasmo, pero tampoco grandes inquietudes. Supongo que con la victoria de Piñera hubiese pasado lo mismo. Bachelet, desde luego, no despierta ningún entusiasmo por no ser liberal. Ahora bien, tampoco hay ningún recelo especial: la Concertación (que incluye a la Democracia Cristiana que, recordemos, apoyó el golpe de Pinochet, y al Partido Socialista) está lejos de la demagogia izquierdista de los Chávez, Morales,... Frei, Alwyn y Lagos no han tocado demasiado las bases de la próspera economía chilena, no practican, en general, el antiamericanismo (firman sin problemas, por ejemplo, un acuerdo de libre comercio) y, por tanto, no se han ganado la animadversión de los USA, tampoco juegan la baza del anticlericalismo,...

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