miércoles, 23 de abril de 2008

El futuro del PP

Hay partidos testimoniales y partidos con vocación de gobierno. Entre los primeros, por ejemplo, uno de los casos más claros sino el que más sería el de Izquierda Unida, a dichos partidos en principio les basta con mantener determinadas posiciones ideológicas e intentar influenciar en el Gobierno desde fuera; es el caso también de los partidos nacionalistas en lo que se refiere a la política estatal. Dichos partidos consideran un auténtico éxito el subir en votos y escaños con respecto a las anteriores elecciones generales, aunque dicha subida evidentemente jamás les haga gobernar.

Pero hay otros partidos que aspiran a llegar a formar Gobierno, como es el caso que nos ocupa, es decir, el del PP. El éxito o fracaso de dichos partidos no se mide evidentemente en función de subidas o bajadas de votos y escaños, sino en la realidad de si gobiernan o no; se podrán hacer todas las matizaciones que se quieran, pero esa es la idea central, el eje del análisis, y todo lo demás son adornos.

Desde el anterior punto de vista no cabría sino decir que el PP fracasó en las últimas elecciones generales, porque no consiguió la meta perseguida, que es alcanzar el Gobierno. Y, siguiendo la misma línea, es evidente que en las próximas elecciones generales, a celebrarse si no media adelanto en el 2012, el PP solo tiene una posibilidad de éxito, que es llegar con el candidato que presente a La Moncloa, y todo lo que no sea eso será un clamoroso fracaso.

Ahora bien, todo apunta a que el PP le ha podido arrebatar al PSOE alrededor de medio millón de votos, que serían básicamente los mismos que han perdido los partidos nacionalistas e IU. Es decir, habría habido un trasvase de votos de los partidos extremistas al PSOE, y del PSOE al PP. Si eso es así, para que el PP gane las próximas elecciones tendrá que seguir arrebatando votos al PSOE de personas a las que los populares no han conseguido convencer en las últimas elecciones. Para ello la línea que parece seguir Rajoy es la de acercarse a posturas llamadas centristas, que harían que, manteniendo básicamente los electores actuales, le votaran en las próximas elecciones votantes moderados que han votado al PSOE pero que quedarán descontentos con el radical gobierno de Zapatero de los próximos años. Y lo anterior teniendo en cuenta que, de uno u otro modo, el PP corre el serio riesgo de que esos votantes moderados del PSOE acaben votando a UPyD.

El anterior parece ser el análisis electoral de Rajoy, tomando medidas en forma de cambios para no perder las próximas elecciones. No pretendo decir si ese análisis y esas medidas es certero o equivocado porque, sinceramente, no lo sé. Y es que cabe la posibilidad que ese centrismo del PP acabe por desanimar a muchos votantes del PP que, sumados de todos modos a muchos del PSOE, apoyen a UPyD en las próximas elecciones, perdiendo PP y PSOE votos y escaños que irían al partido de Rosa Díez.

Por eso tal vez podría suceder que la candidatura a la Presidencia del Gobierno por parte del PP de Esperanza Aguirre y su mensaje fuera preferible, en la dirección de que tener una persona nueva y con verdaderas ganas de victoria, defendiendo ideas con auténtica convicción, fuera un auténtico revulsivo y calara en el electorado.

Sinceramente, no sé lo que es mejor para el PP. Y es que tampoco sé lo que se cocina en el interior del partido, porque ni soy militante ni simpatizante, sino únicamente un observador exterior. Pero me da la impresión de que sí sé lo que no es lo mejor. No creo que el clima de división que se ve en al actual PP sea lo mejor. Como dije hace poco, España no es Estados Unidos, y los españoles suelen pasar factura a estas cosas, que suelen ver como divisiones. Ya le pasó a AP cuando la división entre aliancistas, democristianos y liberales. Ya le pasó al PSOE cuando lo de Almunia y Borrell. Y le hubiera pasado al PSOE con lo de Zapatero y Bono si no hubiera sido por el 11-M.

El PP está entrando en una dinámica interna muy peligrosa, que a menos que la cambie le va a llevar a perder con casi total seguridad las próximas elecciones generales. Ese es el triste futuro que le espera a dicho partido si no cambia la división interna ya.

3 comentarios:

  1. Una cosa es ser centrista y otra cosa es ser blando. Cuando te rompen los mitines (ole par la libertad de expresion), te minten sobre la nagociacion con ETA no una sino mil veces, te insultan a diario, agreden a tus militantes, no eres capaz de alzar la voz sobre las mil cosas raras que hay en la invetigacion con ETA, sobre la subordinacion de la justicia, sobre las multas a quien rotula en castellano (pero con que derecho se mete el gobierno en mi tienda. Si rotulo en castellano o en hindi eso es cosa mia y de los clientes que gano o pierdo) y no dices nada que es lo que Rajoy ha estado haciendo en la legislatura pasada no es centrismo sino falta de coj..ismo.

    ResponderEliminar
  2. Hombre, no es por nada, pero yo creo que cuando un partido empieza a creer que para ganar elecciones se tiene que acercar a la ideología de su adversario, lo que está haciendo es sacrificar sus principios y dejar en la estacada a los que votan precisamente basándose en ellos.
    A Rajoy le está pasando algo que ya me suena haberlo visto en las filas del PSOE actual: valiente y desafiante contra tus aliados internos, y cobarde y servicial con quien quiere tu derrota por aplastamiento.
    Así que creo que presentar la situación del PP como una mera cuestión estratégica, aún a costa de renunciar a sus ideales, pues es casi como dar la razón al enemigo, como sucumbir.

    ResponderEliminar
  3. Tarde o temprano la estructura monolítica del PP de Aznar presentaría fracturas, aunque un escenario de renuncias y un PSOE sin adversario organizado a la vista es inquietante.

    Como escríbi hace dos días en mi blog, con este escenario ZP está disfrutando como un crío. España no.

    ResponderEliminar