miércoles, 19 de octubre de 2005

Miserable injusticia en la Cumbre Iberoamericana

Escuché en una ocasión algo así como que ser justo con un lado e injusto con el otro no es justo a medias, sino doblemente injusto. Eso se podría aplicar perfectamente a los líderes reunidos en la Cumbre Iberoamericana, que, en uno de sus llamados Comunicados Especiales han aprobado lo siguiente:


SOBRE EL BLOQUEO ECONOMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO DE ESTADOS UNIDOS A CUBA Y LA LEY HELMS-BURTON

Solicita al Gobierno de Estados Unidos que, con carácter inmediato, detenga la aplicación de las medidas adoptadas en los dos últimos años con el objetivo de fortalecer y profundizar el impacto de su política de bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba.

Reitera el más enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas como la Helms-Burton y exhorta al gobierno de EEUU que ponga fin a su aplicación.

Pide a EEUU que cumpla las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene sobre Cuba.



Por mi parte totalmente de acuerdo (salvo la palabreja en cuestión). Estoy completamente en contra del embargo (que no bloqueo, porque Cuba negocia libremente con, por ejemplo, Canadá, Iberoamérica y la Unión Europea) de Estados Unidos sobre Cuba, porque impide, entre otras cosas, que los ciudadanos de Estados Unidos inviertan y viajen libremente a Cuba si así lo desean. Por no hablar, por ejemplo, del agravio comparativo que supone al compararlo con las fluidas relaciones económicas y políticas con países regidos por brutales dictaduras políticas (China por ejemplo) o religiosas (Arabia Saudí, también por ejemplo). Que detrás de ese embargo a Cuba y esas otras relaciones comerciales fluidas con otros países igualmente brutales están intereses políticos estratégicos es más que evidente. Todo ello me parece no solo rechazable, sino además totalmente repugnante.

Pero lo de la Cumbre Iberoamericana es igualmente repugnante. Porque mencionar lo de Estados Unidos y no emitir ni una sola palabra de condena contra la brutal dictadura cubana lo único que me merece es eso, repugnancia.

Máxime cuando en la Declaración de Salamanca podemos leer estas hermosas palabras:

1. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Iberoamericana de Naciones ratificamos la totalidad del acervo iberoamericano integrado por los valores, principios y acuerdos que hemos aprobado en las anteriores Cumbres. Estos se sustentan en la plena vigencia y el compromiso con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en nuestra adhesión al Derecho Internacional, la profundización de la democracia, el desarrollo, la promoción y protección universal de los derechos humanos, el fortalecimiento del multilateralismo y de las relaciones de cooperación entre todos los pueblos y naciones, y el rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al Derecho Internacional.

Genial, por ejemplo, eso de profundizar en la democracia y la protección de los derechos humanos. ¿Y qué democracia y qué derechos humanos hay en Cuba? Ni la una ni los otros. Pero ante ello se guarda un escandaloso silencio, que hace cómplices en esos desmanes a todos los que firmaron el documento.

Aunque el pueblo iberoamericano goza de todos mis respetos y cariño, siento un especial rechazo (salvo pocas excepciones) hacia la clase política iberoamericana, dominada en general por la corrupción y el desprecio a sus propios ciudadanos, a los que consideran inferiores a ellos.

El silencio para condenar al brutal régimen cubano profundiza en ese rechazo que tengo hacia esos políticos iberoamericanos, en el que incluyo, por supuesto, al actual Gobierno de España.

¡Qué hermosos pueblos para tan miserables e injustos gobernantes!

1 comentario:

  1. Fidel tocando las castañuelas, haciéndose la víctima. Qué cruz tienen los cubanos con Castro y con los idiotas que son muy valientes ante USA y muy cobardes con los dictadores.

    ¡Rodríguez, díme con quién andas y te diré quién eres!

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