miércoles, 14 de enero de 2009

Más miedo que vergüenza en el PP

En el PP hay más miedo que verguenza hacia UPyD. Y es que me quedé del otro lado cuando leí el comentario que Luis I. Gómez dejó en este blog al respecto de mi escrito sobre su extraordinario texto poniéndose al lado de Israel. Sorpresa mía que aumentó cuando leí las palabras que Luis escribió sobre este mismo asunto en su propio blog.

Me importan un pimiento tanto el PP como UPyD desde un punto de vista personal, fuera de las simpatías que el segundo partido me despierta por su claridad (aunque de sus ideas me separa un mundo) y el rechazo al primero por su ambigüedad (aunque es posible que sus ideas estén más cercanas a las mías). Pero, aún sabiendo que la política es cochina, no deja de sorprenderme hasta qué punto.

Y es que al parecer algunas gentes del PP están usando el texto de Luis de forma mentirosa y maquiavélica. Mentirosa porque no es la opinión ni de Rosa Díez ni de UPyD, sino de Luis, y punto. Y maquiavélica porque conocedores ellos del antiisraelismo militante que predomina en la población española, optan por achacar el escrito de marras a Rosa y UPyD para intentar restarle votos; votos, y aquí esta el maquiavelismo, que en ningún caso irían a su saco, sino que de ir a algún lado irían al PSOE, que son los antiisraelíes más cercanos a UPyD.

O sea, que si mi argumento es correcto, prefieren ver a UPyD hundida, aunque sea a costa de que esos votos vayan al PSOE. ¿Tan desesperados están al ver que la claridad de ideas en UPyD y en Rosa Díez les está robando espacio electoral y un chorro de votos? Bueno, parece que sí, cuando optan por maniobras tan miserables como la actual, que dicho sea de paso, no es la única que han hecho contra este UPyD. Lo dicho, más miedo que vergüenza. O mejor, mucho miedo y ninguna vergüenza.

1 comentario:

  1. No deja de parecerme paradójico que un partido al que en circunstancias normales nunca tomarías en consideración acabe atrayendo tu atención únicamente por defender (entre todos sus puntos) unos pocos que, a fin de cuentas, deberían ser defendidos por todos los partidos políticos nacionales.

    Qué triste es esto de estar huérfano de referente político.

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