martes, 21 de marzo de 2017

El FBI pone las cosas feas para Trump por partida doble

El director del FBI ha testificado ante el Comité de Inteligencia del Senado. Por un lado ha dicho que no hay ninguna evidencia de que Trump fuera espiado telefónicamente por orden de Obama. Y también ha afirmado que el FBI está investigando si "gente de la campaña de Trump" se relacionó con el gobierno ruso durante la campaña electoral y "si hubo una coordinación".

Lo de que Obama no espió los teléfonos de Trump podría pasar al olvido en algunos días (si el propio Trump lo deja pasar y no aprovecha estúpidamente cada ocasión para traer el tema a colación). Pero lo otro es muy fuerte. Corney ha dicho que la investigación está en curso y que no puede adelantar cuando estarán listos los resultados. Lo que implica, evidentemente, que habrá resultados y que serán públicos. Y si dichos resultados son positivos podrían significar lo que nadie en la prensa nombra pero que en la calle está en todas partes: el Impeachment de Trump.

10 comentarios:

  1. Me disculpo por adelantado si resulto demasiado vehemente en mi exposición. Aunque soy consciente que al vivir en USA, el estruendo abrumador de los “presstitutes” puede resultar desconcertante (http://www.paulcraigroberts.org/2017/03/20/mainstream-media-total-collapse-paul-craig-roberts/), cualquiera que haya seguido el asunto sin anteojeras ideológicas podrá apreciar que el legítimo Presidente Trump está siendo objeto de una conspiración instada desde el “Deep state” inserto en el gobierno federal (http://www.paulcraigroberts.org/2017/03/20/conspiracy-president-trump/).

    No se puede seguir con la solemne majadería de que las revelaciones sobre los tejemanejes entre Comité Nacional Demócrata y el equipo de Killary Clinton, tuvieron más relevancia que la de evidenciar la parcialidad de los medios (que llegaron a facilitarle a Clinton hasta las preguntas antes del debate) que tanto se esmeraron en tapar durante la campaña estas vergonzantes actuaciones (http://www.voltairenet.org/article193389.html) sirviéndose de los exabruptos que Trump obscenamente proporcionaba.

    Es seguro más probable que subordinados desafectos o hasta agentes de ese propio “Deep state” conocedores de la naturaleza peligrosa de la deriva antirrusa de Clinton y sus “neocon”, esto es, la guerra termonuclear, pudieron filtrar dicha información. De todas formas, reputados demócratas en el pasado llegaron a pedir a Moscú, cuando era la capital de la URSS que interfiriera en las elecciones en detrimento del republicano Reagan (http://thefederalist.com/2015/03/10/ted-kennedy-secretly-asked-the-soviets-to-intervene-in-the-1984-elections/) y se retiraron con honores de la vida política décadas más tarde.

    Por otra parte, no se puede negar la ingeniosa ocurrencia del mandatario americano al señalar que tanto él como Merkel tienen en común haber sido espiados (https://actualidad.rt.com/actualidad/233737-fracaso-reunion-trump-merkel). La red de espionaje global de las potencias anglosajonas (https://en.wikipedia.org/wiki/ECHELON) es grandiosa y, por lo tanto, aterradora. No sé si la supuesta vigilancia de la que fue objeto Trump es una bomba de humo en su lucha contra el “deep state” pero no deja de parecer verosímil (http://www.voltairenet.org/article195671.html). A esto añádase la oportuna noticia del presunto hackeo por parte de espías rusos de cuentas de Yahoo (http://es.euronews.com/2017/03/15/eeuu-acusa-a-dos-espias-rusos-de-haber-pirateado-cuentas-de-yahoo). No se puede dejar de señalar que uno de los acusados está preso en Rusia por traición al considerársele agente doble de la CIA y tampoco que esos mismos servidores de correo electrónico fueron masivamente espiados por los agencias de espionaje americanas (http://es.euronews.com/2016/10/04/yahoo-espio-a-sus-clientes-a-peticion-del-fbi-y-la-nsa).

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    1. En todo ello hay un problema de dos palabras: Vladimir Putin. Un ser siniestro y calculador. ¿Hubo algún acuerdo entre "la campaña de Trump" y "los rusos"? Es una pregunta para la que me gustaría obtener una respuesta clara. Por eso apoyo las investigaciones del FBI.

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  2. Mucho es lo que está en juego. Estamos ante una lucha de poder en el seno del Imperio realmente existente. Si los malos ganan, el mundo puede deslizarse por una espiral desquiciada que puede acabar en el “armagedon”. Si Trump afianza su poder y embrida al “Deep state”, puede ponerse fin al escenario de “guerra permanente” iniciado tras el 11S.
    No seamos crédulos, una lucha trascendental se está librando ante nuestros ojos. El dominio ejercido por los servicios de espionaje e inteligencia en la anterior administración era equivalente al presente en las de Bush Sr. y Jr. Y no es de extrañar dado que, después del primero de los presidentes Bush, Obama es la figura presidencial más relacionada con la Agencia (http://www.voltairenet.org/article166882.html). Y es que en esta lucha existen muchos frentes secundarios siendo algunos particularmente relevantes como la reestructuración de la OBSOLETA OTAN y sus “ejércitos secretos”, entre los que podemos encuadrar a esos mercenarios que estaban jugando a la guerra en Libia o Siria (http://www.globalresearch.ca/americans-are-on-our-side-al-nusra-commander-says-us-arming-jihadists-via-3rd-countries/5580725). Mantengamos la esperanza en que Trump logre imponerse y concluya la “guerra contra el terror” (http://www.voltairenet.org/article195670.html). Solo si esa victoria se consuma descubriremos que el rigorismo islámico tiene tanto peligro para nuestro modo de vida como el fundamentalismo católico o los sectores más ortodoxos dentro del judaísmo (profundamente antisionistas, por cierto). Una cosa es que los actores que desde la sombra espoleaban el “choque de civilizaciones” (el “Deep state” del imperio angloamericano y sus lacayos wahabitas) buscaran desencadenar una “guerra entre religiones” y otra cosa es que, al margen de sus maniobras existiera algo más que una profunda incomprensión mutua.

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    1. Personalmente creo que Mike Pence sería infinitamente mejor Presidente de Estados Unidos de lo que lo pueda ser Donald Trump.

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  3. Supongo que el prototípico votante demócrata sureño, víctima inconsciente de un paradigmático prejuicio racista, también hubiera preferido a Biden en lugar de Obama. Aquí no se trata de “opiniones”, tolerables casi siempre e incluso a veces plenamente respetables, se trata de discutir hechos.

    Insisto en que la propaganda vertida por los “presstitutes” mañana, tarde y noche, será apabullante en USA. Pero yo vuelvo a recalcar que Putin, un político que ha sabido emerger de la “siniestra” agencia de espionaje soviética y lograr imponer su autoridad en la ruinosa y corrupta Rusia postcomunista, calculando bien sus fuerzas para embridar a sus oligarcas, defenestrando a los más hostiles; es un pieza que está fuera del tablero. No entraré en la política interna de Rusia. Pero, sin pretender hacer comparaciones, en España también se ha defenestrado a grandes (y corruptos) empresarios hostiles a los partidos dominantes (Mario Conde), se liquidaron las grandes empresas estatales desindustrializando España a mayor gloria de Alemania, el consenso entre traidores (https://www.youtube.com/watch?v=_7vNxQTEluc) dio lugar a la corrupta monarquía de partidos, que nos impuso ese reparto de territorio y prebendas que son las “autonomías”; y el espionaje “ilegal” afecta desde políticos de bajo escalafón hasta el jefe de estado, designado sucesor por el dictador Franco a título de Rey. Y ello sin mencionar el verdaderamente siniestro encubrimiento del 11M. Como diría Trump, no vayamos a creer que el resto somos tan inocentes.

    La teoría de la conspiración a la que recurrió esa pésima perdedora que es Killary Clinton, que ni tuvo el valor de reconocer su derrota la noche electoral y tuvo que ser su segundón Podesta quien reconociera lo obvio, se enmarca en una estrategia claramente definida para desacreditar (http://www.voltairenet.org/article195454.html) al Presidente Trump y obstaculizar su acción ejecutiva.

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    1. Pues a mí Putin me parece un sujeto de lo más siniestro, que no hay por donde agarrarlo.

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  4. Como dicta la lógica y los más elementales principios del Derecho, uno no debe probar su inocencia sino demostrar otros que uno es culpable. Esto es, Trump es “inocente” de todo contubernio con Moscú hasta que se demuestre lo contrario. Y seamos sensatos, si hubiera habido algún tipo de mensaje cruzado entre el equipo de Trump y el Kremlin estaría orientado a asegurar que pretendían restablecer ciertos puentes de cooperación o al menos reconocer la necesidad de la “coexistencia pacífica”. No olvidemos que tras las “revoluciones de color” (https://mundo.sputniknews.com/infografia/20141202163398315/) en repúblicas exsoviéticas, relativamente incruentas, vinieron las revueltas de la “primavera árabe”(con la Hermandad Musulmana actuando bajo la cobertura de las potencias occidentales) con la sangría de Libia y, especialmente, Siria. Luego vino el golpe de estado en Kiev, donde los intereses occidentales se sirvieron de fuerzas de choque NEONAZIS, para sustituir un gobierno corrupto por otro, pero más favorable a sus planes. Tras la quiebra institucional, vino la autodeterminación de Crimea para retornar a la “madre Rusia” y luego, las citadas fuerzas de choque neonazis fueron liberadas contra otras provincias rusófonas desencadenando la guerra civil que se mantiene hasta hoy. También, un no esclarecido derribo de un avión civil, sirvió de excusa para desencadenar la “guerra económica” a Rusia.

    Creo haber esbozado los acontecimientos de forma fidedigna. Cualquiera aceptará que se trata de un escenario en el que las hostilidades se han vuelto crecientemente amenazantes para la Federación Rusa. Sin embargo, la locura lleva aparejada una insidiosa insistencia y nuevamente los “neocon”, que con Killary Clinton hubieran llevado al mundo al “armagedon”, se niegan a abandonar su estrategia (http://www.strategic-culture.org/news/2017/03/19/kagans-back-wars-follow.html). Esta pinza entre las hordas “progres” de USA, financiadas por Soros y cia, y los insufribles neoconservadores, legitimadores de los sectores más belicistas del complejo militar-industrial; está inmovilizando a la administración Trump. Es un intento de subversión institucional en toda regla. Por supuesto que hay senadores y congresistas demócratas razonables que conocen de primera mano las falsedades vertidas a diario por el aparato propagandístico del “establisment” (https://www.theguardian.com/us-news/2017/jan/26/tulsi-gabbard-bashar-al-assad-syria-democrats). Ello me hace albergar la esperanza de que la cordura se impondrá, los riesgos de una conflagración bélica innecesaria se disiparan y USA podrá reanimar su economía liberándola de las asfixiantes regulaciones de décadas de consenso “republicrat” a la par que negocia (de eso Trump sí que sabe) un nuevo trato global entre las diferentes potencias para corregir los desequilibrios asociados a una “globalización”, que ha sido hasta ahora la excusa para que el “establisment” imperial angloamericano impusieran su hegemonía al resto del mundo. Es solo un buen deseo pero sería glorioso que se llevase a la práctica. La otra posibilidad es sangre y muerte. No se olvide.

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    1. Nadie le niega a Trump y su gente la presunción (judicial) de inocencia. Pero otra cosa son las informaciones que van apareciendo. Y si esas informaciones se transforman en hechos delictivos tendrá que responder ante la Justicia estadounidense.

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  5. No sé si todos los que ya hablan sin ningún rubor de "impeachment" son de la misma opinión. De todas maneras, tampoco veo que pudiera tener de malo la difusión de los mensajes del Comité Nacional Demócrata y el equipo de Killary Clinton. Básicamente, exponían claramente un autentico contubernio entre la dirección del partido, el equipo de la candidata y los medios afines (la CASI TOTALIDAD de los medios de comunicación de masas de USA) para apartar primero a Sanders de la nominacion demócrata, derrotar a la candidatura de Trump y deslegitirmarla por todos los medios tras su elección. (http://www.paulcraigroberts.org/2017/03/22/fbis-conspiracy-theory-trumpputin-collusion-no-clothes-paul-craig-roberts/).

    Que en la única democracia formal que existe se lleve minando sistemáticamente la legitimidad del presidente desde antes de su elección no puede ser bueno para su régimen de libertades.

    Creo que está mayormente obcecado y, como pudo leerse en sus comentarios acerca de las probabilidades electorales de Trump, no puede asumir que haya triunfado la candidatura de Trump-Pence. Por favor, reflexione durante unos minutos y una persona inteligente como usted llegará a conclusiones parecidas a las mías.

    Lo digo desde el más absoluto respeto a sus opiniones porque, como ya he dicho en otra ocasión, sus escritos sobre otros temas me sugieren que es una persona cultivada con criterios firmes en múltiples ámbitos.

    Por cierto, qué fue de los más evidentes presuntos delitos de la citada Clinton (http://www.voltairenet.org/article192237.html). Por desgracia el funcionamiento del sistema penal estadounidense no es especialmente fiable (http://www.paulcraigroberts.org/2017/01/30/justice-system-criminal-paul-craig-roberts/)

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    1. Sobre Hillary Clinton, decir que, hoy por hoy, es únicamente la candidata del Partido Demócrata que pedió las elecciones. O sea, el pasado.

      Y no, no creo que estoy obcecado con Trump (si lo estuviera tampoco me daría cuenta, por eso digo "creo"), simplemente me parece un sujeto despreciable, opuesto a todo lo que significan los principios del Partido Republicano (y los míos, dicho sea de paso), que quería llegar a ser Presidente a cualquier precio, y que era, con mucho, el peor candidato del Partido Republicano, aunque tal vez algo mejor que Hillary Clinton.

      Me alegraría mucho que lo sacaran de la Presidencia y que en su lugar la ocupara un hombre que hasta ahora me parece enormemente respetable, Mike Pence.

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