jueves, 23 de marzo de 2017

Una vez tras otra

Hace unos días fue el intento de un musulmán en el aeropuerto de París, afortunadamente frustrado, donde el único muerto fue él. Ayer otro lo intentó y lo consiguió en Londres, con un saldo de cuatro víctimas mortales inocentes y cuarenta heridos antes de que lo abatieran.

Hasta aquí los fríos hechos. ¿Y las valoraciones? Pues a gusto del consumidor. Que si la pobreza, que si la marginación, que si la vida en las grandes ciudades (como ha dicho el alcalde de Londres, musulmán por más señas), que si la islamofobia y un largo etcétera.

Yo con cansancio solo tengo una: el fanatismo musulmán llevado al extremo en una sociedad buenista que no quiere ver la realidad. Y es que en el caso de Gran Bretaña hablamos de un país que les permite a esta gente vivir en muchos casos en una auténtica sociedad paralela, con sus propias leyes, donde las libertades occidentales son inexistentes. ¿Y el resultado? Pues ahí esta. Un fulano de esa religión que quería asesinar a todos los que pudiera, y que consiguió hacerlo con cuatro.

17 comentarios:

  1. ¿Tendrá que ver la poca gente de la "religión de la Paz" que hay en Japón con el hecho de que allí no haya habituales atentados islamistas?

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    1. A propósito de este comentario, enlazo este apunte bastante descriptivo del expeditivo proceder japonés:

      http://www.independent.co.uk/news/world/asia/muslims-japan-government-surveillance-top-court-green-lit-islamaphobia-a7109761.html

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    2. Hacen lo correcto, si un estado no puede garantizar la vida de su gente, no tiene legitimidad para nada más. Hoy mismo otro intento de atropello masivo en Amberes.

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    3. El problema es que Occidente en general y Europa en particular se niega a reconocer una verdad de Perogrullo, que entrar en un país que no es el de uno (y seguir en él una vez que se ha entrado) no es un derecho, en un privilegio.

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    4. Para ser un opositor ferviente a Trump, eres un firme defensor de la elemental y básica premisa que justifica sus decretos de veto temporal de inmigración. Bush Jr. por ejemplo era más partidario de invadir países que no había atacado ni eran una amenaza para USA y legalizar a los inmigrantes ilegales. ¿Quién será más representativo de los valores del GOP? ¿Quizá quien defienda las virtudes del "american system"? Me refiero por si se ignora el concepto, que ese es plan de economía política tomó las ideas de Hamilton, y tras ser defendidas por el partido Whig, se convirtieron en el emblema del partido republicano de Lincoln. Adelanto que como no soy americano, ni quiero serlo, no me adhiero a dicho programa pero lo que no hay duda es que ese programa lo defiende Trump (https://larouchepac.com/20170323/president-trump-wants-revive-american-system-economy).

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  2. La locura homicida indiscriminada nos aterra a todos dado que nos recuerda que la maldad existe y anida en el alma humana. Esta vez el ataque ha sucedido en esa “meca del multiculturalismo” que es Londres. (https://actualidad.rt.com/sociedad/view/101540-inmigrantes-londres-musulman) Más concretamente, en las inmediaciones de la sede del poder oligárquico británico. Lejos de ser una cuestión nominalista, catalogar como democrático a una monarquía parlamentaria de gabinete, en la que no existe la separación de poderes, me parece un exceso retórico propio de esa ideología “progre” que se ha apropiado del concepto “democracia” hasta vaciarlo de contenido. Resalto así que, sin entrar a valorar la “aristocrática” cámara de los Lores, al menos sí que existe en Reino Unido representación política del elector, santo y seña del parlamentarismo liberal, aspecto que brilla por su ausencia en partitocracias continentales como la española.
    No seré yo quien temple los ánimos apelando a la “flema inglesa” (http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/22/actualidad/1490212388_526353.html). Más bien, rehuyendo de la superficialidad de las apariencias, las víctimas de la masacre se merecen un respetuoso análisis. Por desgracia, una acción homicida de esta naturaleza es difícilmente predecible y menos aún prevenible. Lo saben bien en Israel, Estado que desde su creación ha hecho de la seguridad su principal preocupación colectiva, entendible porque de ello ha dependido su propia existencia; donde sucesos parecidos se han convertido en algo no inhabitual (http://www.rtve.es/noticias/20170109/israel-castiga-familia-del-terrorista-jerusalen-vincula-estado-islamico/1470080.shtml). No entremos todavía en disquisiciones propagandísticas, como las de los medios “progres” españoles que (http://www.outono.net/elentir/2017/03/22/para-lasexta-si-te-cuelgas-del-bus-de-ho-es-un-atropello-lo-de-londres-no-lo-tiene-tan-claro/) minusvaloran lo ocurrido. Enfrentemos con cierta perspectiva el asunto sin recurrir a las coordenadas del pensamiento “políticamente correcto” que, a modo de religión atea, se propaga desde instancias gubernamentales en el Occidente descristianizado. (http://www.vozpopuli.com/opinion/Islam-votantes-tontos_0_1010300425.html)

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    1. El problema es que, casualmente, los terroristas son siempre de la misma religión.

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    2. Que yo sepa, los terroristas del IRA o la ETA eran católicos (o ateos católicos si se quiere). Y como apunto más abajo, los que les hacen la propaganda y quizá diseñen su estrategia son servicios de inteligencia occidentales (anglicanos, metodistas, judíos...)

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  3. Tras el fracaso de la reunificación de las Iglesias cristianas (http://ec.aciprensa.com/wiki/Concilio_de_Florencia) y las “guerras de religión” que desangraron a los pueblos europeos a raíz de la dialéctica reforma-contrarreforma, la adscripción religiosa se convirtió en un signo ideológico más. En la propia Inglaterra, el anti-catolicismo es un sentimiento grupal que pervive en eso que algunos llaman “inconsciente colectivo” del nacionalismo británico (ejemplo filmográfico: https://www.youtube.com/watch?v=IzXSM-H9s2Y). Así pues, desvincular gratuitamente una religión de su uso político es un error. Una religión es una expresión pública de una fe mediante la celebración colectiva de una serie de ritos. Desde tiempo inmemorial, el carácter cohesionador de la religión ha sido usado para legitimar el poder temporal, no importa que sea en la Roma de los césares, la Inglaterra anglicana o la casa de Saud y su secta wahabita.

    Por avatares históricos que no entro a considerar, la influencia de las religiones cristianas en la Europa occidental es más bien limitada y siempre acomodaticia al sistema de poder instituido. Desde la perspectiva de los siglos, vemos que el fundamentalismo cristiano ha pasado de ser la norma a una rareza en nuestras sociedades en las que la religión es una opción de “consumo privado” más, eligiendo cada uno lo que más se adapta a sus gustos y necesidades. Otras religiones no han pasado por ese proceso depurativo, bien mirado de deterioro de sus principios y fundamentos. Quizá las diferentes confesiones islámicas son un ejemplo de ello. Hoy en día, el musulmán practicante cumple los preceptos de Mahoma con un rigor similar al que habría caracterizado a un fiel de reino nazarí de Granada. Ese fervor religioso dota de un sentido de “comunidad” a los musulmanes con el que no pueden soñar los europeos por muy “demócratas y cosmopolitas” que se crean. Esa noción de “umma” ha sido explotada por los movimientos políticos islámicos como la Hermandad Musulmana, considerada organización terrorista por Rusia, Egipto, Siria y, más recientemente incluso por algunos países del Consejo de Cooperación del Golfo (https://en.wikipedia.org/wiki/Muslim_Brotherhood)

    Coincidimos así en que el Islam, como cualquier religión revelada ecuménica, está ligada a una expansión universal que rara vez puede ser pacífica (https://www.youtube.com/watch?v=5AkAGc5nOXw interesante testimonio). Sólo reduciéndose a nexo del creyente con el trascendental “más allá”, renunciando así a su poder e influencia terrenal, la religión islámica podría integrarse plenamente en eso que categorizamos como Occidente. Puede parecer un objetivo inalcanzable pero hay noticias que indican que van por el buen camino (http://www.voltairenet.org/article195482.html)

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    1. No creo que los musulmanes se puedan integrar en Occidente de igual a igual. No creen en la libertad individual, ni tan siquiera los "moderados" (es un decir).

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    2. La Iglesia católica hasta el siglo XX era refractaria al "liberalismo" y cualquier otro signo de modernidad. Se puede afirmar que tras el concilio Vaticano II y renunciar a la apologética, renunciaba también a su carácter ecuménico y, por lo tanto, se amoldaba a lo que había, limitándose a ser guía espiritual de los feligreses que "ya son suyos" en su tránsito a la otra vida. Como éstos son de edad avanzada durarán lo que duren o decidan cambiar de estrategia. LLegado este supuesto, volverá a enfrentarse a los estados occidentales, es decir, hará "política" criticando la legitimidad de estos para impartir doctrinas morales. Quizá si nunca hubiera renunciado a ello, la correción política (bastante ligada al protestantismo a mi entender) no hubiera llegado a ser tan hegemónica.

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    3. Por otra parte, el concepto de libertad individual siempre me ha parecido demasiado abstracto y absurdo si no se define en un contexto. Estamos condicionados desde nuestro nacimiento, por nuestra propia biología y la propensión a enfermar, por el entorno familiar que nos cría cuando estamos indefensos, por el contexto cultural y social, del que tomamos la lengua y conceptos morales, del sistema económico, que nos ofrece bienes y servicios a cambio del trabajo que podamos ofrecer a cambio, de la estructura política, que impone un sistema de incentivos, muchas veces perversos, basados en premios y castigos para orientar la acción humana siguiendo un plan prefijado.

      Es frente a este poder, siempre arbitrio, contra el que podemos blandir nuestra libertad, pero ante todo es libertad debe ser COLECTIVA, es decir, la libertad fruto de constituir un sistema político, la república constitucional, que después, estando sometida al Derecho (natural) y a los equilibrios de poder tales como que los electores puedan elegir a su representante (sujeto a mandato imperativo y revocable si lo incumple) en circunscripciones uninominales pequeñas por mayoría abosluta, que el ejecutivo sea elegido (también por mayoría absoluta) de forma independiente al legislativo, que los partidos políticos se financien en base a las contribuciones de sus afiliados.

      Parecen cosas elementales y sólo cuando estén instauradas podríamos decir que vivimos formalmente en "democracia" que realmente, en una auténtica república constitucional como sí es USA, es un equilibrio entre una monarquía(ejecutiva), demarquía(legislativa) y oligarquía (judicial)

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    4. Aunque es obvio, es preciso decir que este criterio nos permite negar la condición de "democracias" a España, Alemania, Italia, Reino Unido...

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  4. Pero dejémonos de disquisiciones filosóficas dado que de lo que se trata es de terrorismo. Y la moderna concepción que de él tenemos es que se trata de la lucha que un grupo organizado “privado” realiza contra objetivos civiles y militares al margen de las convencionales “reglas de la guerra” con la pretensión de quebrar a una autoridad legítima. Por ejemplo, ETA mataba para derrotar al Estado español. Del mismo modo, al mismo tiempo que los medios nos estremecían con las imágenes de la criminal misión suicida de Londres, grupos más organizados atacaban posiciones gubernamentales en Siria (http://www.reuters.com/article/us-mideast-crisis-syria-idUSKBN16T13P). Aparentemente ninguna relación. Sin embargo, como los propios “rebeldes moderados” han reconocido (http://www.globalresearch.ca/americans-are-on-our-side-al-nusra-commander-says-us-arming-jihadists-via-3rd-countries/5580725), las potencias occidentales estaban de su lado. El mismo criminal asesino puede transformarse en “rebelde” o “luchador por la libertad” si mata en el lugar correcto. Semejante portento se debe al profesionalizado uso de la propaganda de guerra (http://www.voltairenet.org/article191983.html), especialidad que los servicios de inteligencia al servicio de Su Majestad han perfeccionado hasta convertirlo en “arte” (http://www.voltairenet.org/article193043.html)


    Con estos hechos sobre la mesa, no es de extrañar que uno de los autores musulmanes más leídos, sea capaz de situar el centro del mal en Londres. (http://katehon.com/es/article/el-centro-del-mal-en-el-mundo-el-estado-en-la-sombra-britanico). En Occidente vivimos presos de nuestra ilusión de vivir en “libertad y democracia”. No queremos ver que la prosperidad alcanzada en Occidente es también herencia del durísimo esfuerzo (trabajo duro y preferencia del ahorro frente al consumo) de las generaciones que nos precedieron. Pensamos que se puede permitir que los poderes públicos que sostenemos con nuestros impuestos apoyen en el extranjero acciones que serían catalogadas de criminales en su propio territorio. Que ignoremos esos hechos o inclusive los tachemos de imposibles es una carta blanca para que, en caso de necesidad, usen esas armas contra sus ciudadanos. En definitiva, el precio de nuestra libertad es la constante vigilancia a quienes concedemos el privilegiado monopolio de la violencia.

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    1. Es que Occidente vive en una burbuja... hasta que la misma explote (y no hay doble sentido).

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    2. Por desgracia, el "liberalismo pomposo" que vive de insuflar vida a la burbuja del "libre comercio" internacional (inexistente porque está aún más regulado que el sistema financiero con el que está interconectado), la libertad migratoria (que realmente debiera ser mínima si estuviera vigente un comercio de bienes realmente libre) y auspiciando reformas para hacer "eficiente" el disfuncional estado social y democrático de mercado impuesto a las naciones europeas tras ser liberadas del nazismo y ser ocupadas por ese imperio angloamericano con el que, afortunadamente, quiere acabar Trump.

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  5. Ese "liberalismo pomposo" es tan culpable de la situación actual como el consenso entre socialdemocracia y democraciacristiana de posguerra. Y dado que la socialdemocracia está extinguiéndose más rápido aún que la corrupta democraciacristiana, el liberalismo, sea o no "pomposo" será visto como responsable último de los males que nos aquejas. Por eso, los liberales debieran abandonar cuitas biologico-economicistas (gestación subrogada y otros de la misma índole) y centrarse en criticar el régimen de partidos que ha llevado a las prósperas naciones europeas a su estado actual. Y que mejor forma que lo obvio, negando SIEMPRE y en primer lugar que en España y el resto de Europa exista eso que llaman "democracia".

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