miércoles, 29 de marzo de 2017

¿Y qué si los demócratas espiaron a "la campaña de Trump"?

Cuando uno menciona los posibles acuerdos secretos entre "la campaña de Trump" y los allegados de Putin más temprano que tarde le acaban mencionando el posible espionaje de los demócratas a esos mismos integrantes de "la campaña de Trump". Pero es que, damas y caballeros, no es lo mismo.

En primer lugar, que hubiera (si es que lo hubo) dicho espionaje no justificaría que también hubiera (si es que igualmente lo hubo) un acuerdo secreto entre la gente de Trump y los rusos, al igual que lo segundo tampoco justificaría lo primero. Son dos cosas diferentes.

En segundo lugar, si hubo ese espionaje, entonces que se aporten las pruebas del mismo, y si fue ilegal que se juzgue y condene a los que lo ordenaron.

Y en tercer lugar, en cualquier caso ese espionaje no hizo que ganara Hillary Clinton, por lo que no afecta a la política actual. Harina de otro costal hubiera sido que la candidata demócrata hubiera ganado, con lo que el escándalo hubiera sido enorme. Vamos, del mismo tamaño que el que merodea al actual Presidente por el supuesto acuerdo con los rusos. Porque ese acuerdo, de existir, sí que sería muy preocupante, ya que quien ganó la elección fue Donald Trump y no Hillary Clinton. Y, por lo tanto, estaríamos hablando de unas contrapartidas ocultas, presentes y futuras, a cambio del apoyo pasado de los rusos. Y eso, quiérase ver o no, es completamente independiente del posible espionaje de los demócratas a "la campaña de Trump".

15 comentarios:

  1. Perdone que insista sobre este tema pero es que la perseverancia de su argumentación me llevan a que me cuestione constantemente mi razonamiento al respecto. Le animo a que sometamos mutuamente nuestra lógica argumental al análisis del otro.
    Por lo que a usted respecta, más arriba dice que no importa que “que los demócratas espiaron a la campaña de Trump”. En todo caso lo subordina a la existencia, demostrada, no lo niego; de unos aviesos contactos entre el equipo de Trump y agentes rusos.
    Sentencia usted que “que hubiera (si es que lo hubo) dicho espionaje no justificaría que también hubiera (si es que igualmente lo hubo) un acuerdo secreto entre la gente de Trump y los rusos, al igual que lo segundo tampoco justificaría lo primero. Son dos cosas diferentes”.
    A mi entender, que los servicios de espionaje del Gobierno de USA, que no de los “demócratas” (eso es lo grave), pudieran espiar a ciudadanos americanos que no pretendían cometer ningún delito, ya de por sí resulta escandaloso. Desde la infamia del 11S, los gobiernos occidentales han adoptado prácticas más propias de los estados policiales existentes al otro lado del “telón de acero”. Eso es un hecho lamentable que no podemos obviar. No obstante, si dichas agencias al servicio del ejecutivo de Obama (teóricamente, al servicio del pueblo americano pero eso es un exceso retórico) tenían evidencias, antes de la elección, de que Trump estaba cometiendo alguna acción ilegal, la deberían haber hecho pública. No lo hicieron. Se pudiera pensar que la campaña estaba resultando tan favorable a Clinton que se reservaron esa “historia” para un momento más oportuno (http://www.zerohedge.com/news/2017-03-29/obama-administration-blocked-comey-revealing-russian-tampering-election)
    Otra cosa es sobre qué pretendida ilegalidad estamos hablando. Teniendo en cuenta que la Ley Logan es un anacronismo, que no se aplica a pesar de estar en vigor, (https://en.wikipedia.org/wiki/Logan_Act) y que por tanto debería ser derogada. Asumiendo que si esa ley fuese estrictamente aplicada, no habría espacio en el sobresaturado sistema carcelario estadounidense para acoger a tantos infractores, siendo McCain el primero que debiera pasar por la justicia por sus contactos con neonazis ucranianos y terroristas antisirios (http://www.voltairenet.org/article185089.html).

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    1. Si se espió a Trump o a cualquiera cercano a él, creo que se debe investigar, juzgar y condenar. Es lo que dije en el artículo y es lo que creo.

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    2. Coincido en que se investigue y se embride al "deep state" americano, depurando a los funcionarios que están minando la acción del ejecutivo intentando deslegitimarlo, de común acuerdo con los "presstitutes" al servicio del "establishment" liberal washingtoniano.

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  2. Otra cosa es que lo que consideremos “delictivo” es cualquier contacto con rusos. La federación Rusa no es un régimen democrático. En puridad, España, Alemania o Italia tampoco lo son; son partitocracias pero eso es otro tema. Tampoco es un régimen abiertamente hostil a USA. Cuba sí lo es y Obama aprovechó hasta los últimos días en la presidencia para hacerle regalos a la tiranía castrista (http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article126185539.html). No veo ningún “presstitute” instando al Congreso a investigar a Obama por los servicios prestados a esa dictadura comunista.

    Se entiende que no es la naturaleza no-democrática del interlocutor lo que desautoriza las conversaciones. Seguro que ha habido reuniones con agentes de la República Popular China y tampoco se ha puesto el grito en el cielo (http://www.scmp.com/news/china/diplomacy-defence/article/2061138/china-has-smooth-communications-trumps-team-and-open). China, la segunda potencia militar y económica del planeta, presumible amenaza a la hegemonía del Imperio americano, y el dimitido Flynn se reunió sin problemas con funcionarios chinos.

    Y entonces, si no es su carácter anti-americano ni la naturaleza “dictatorial” lo que impide al equipo de Trump reunirse con agentes de Putin, qué puede ser. Putin guerrea en muchos frentes. Tiene que hacer frente a la complicada gestión de los asuntos internos de su país, lastrados por la herencia soviética y las sanciones económicas impuestas por Obama y sus vasallos europeos (que son los que sufren las consecuencias de no poder comerciar con Rusia dado que el comercio bilateral USA-Rusia es reducido). También tiene que lidiar con los incendios desatados en los límites de sus dominios, muy particularmente con ese régimen surgido de un golpe de estado instalado en Kiev. Su beligerante gobierno, que se sirve de tropas neonazis para atacar sus regiones separatistas (http://www.miseshispano.org/2017/03/los-senores-de-la-guerra-de-kiev/) guarda una curiosa relación con esta historia. Y es que el informe que vincula el “hackeado” de los servidores del Comité nacional Demócrata con piratas informáticos rusos no fue realizado por el FBI, sino por una agencia de ciberseguridad privada perteneciente a Google (proClinton) cuyos trabajos al servicio de los golpistas ucranianos han sido desacreditados https://libertyblitzkrieg.com/2017/03/28/crowdstike-revises-and-retracts-parts-of-explosive-russian-hacking-report/. Sus conclusiones, en aquella ocasión al servicio de los golpistas apoyados por Nuland (neocon proClinon), acusaban a Rusia. Nuevamente, en el caso del pirateo del Comité Nacional Demócrata (de cuyos estudios se deduce el favoritismo proClinton de la cúpula del partido en detrimento de Sanders), señalaron a Rusia con su dedo acusador, quizá obviando la posibilidad de que se tratara de un “trabajo interno” de desafectos proSanders (http://heavy.com/news/2016/07/seth-rich-dnc-voter-election-fraud-democratic-national-committee-wikileaks-murdered-shot-conspiracy-washington-clinton-data-analyst-emails/)

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    1. No se trata de las conversaciones con los rusos en sí, sino de cuales fueron los temas de esas conversaciones. Si el tema era, por ejemplo, que los rusos airearan trapos sucios de Hillary Clinton para que Trump ganara las elecciones a cambio de favores cuando Trump ganara, entonces me parecería una barbaridad que debería ser juzgada y condenada, y si Trump lo sabía debería dimitir o ser cesado por el Congreso.

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    2. Dejando de lado deportes y mujeres, supongo que hablarían de Crimea, necesidad de restablecer relaciones diplomáticas, levantamiento de sanciones económicas, colaboración para estabilizar el conflicto sirio liquidando a los elementos terroristas permitiendo que Assad permanezca en el cargo, etc.

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    3. Insisto en que se mantiene el apriorismo de que Rusia pudo influir de de alguna manera. Se acepta, cuando no hay nada serio ni oficial que lo confirme, que fue Rusia quien pirateo los servidores del Comité Nacional Demócrata. Y ello a pesar de que lo más plausible y probable sea que dicha filtración viniera de alguien de dentro desafecto por el descarado favoritismo hacia Clinton en claro detrimento de Sanders.

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  3. Nuevamente llegamos a Rusia por la vía del cuestionado papel que tuvieron en la campaña electoral para, pretendidamente favorecer a Trump. Por un lado, las relevaciones tuvieron escasa relevancia mediática y sólo confirmaron lo que era obvio, o sea, el total apoyo del “establishment” demócrata y mediático a Clinton. Por otra, tan siquiera es probable que agentes del Kremlin fueran responsables de dicha filtración. Se cae así la presunta “ayuda rusa” a Trump. Ergo, sin haber recibido nada, el equipo de Trump estaría negociando con los rusos, que como ya he apuntado tienen demasiados frentes abiertos. En este sentido, Putin es el primer interesado en tener buenas relaciones con USA. Trump quizá incluso estaría dispuesto a cosas tan oportunas como reconocer que Crimea fue, es y será parte de la “madre Rusia” (http://www.strategic-culture.org/news/2017/03/28/so-who-annexed-crimea-peninsular-then.html) o incluso poner fin a esa “guerra económica” iniciada por Obama, Merkel y los otros estados-títeres europeos contra Rusia. Reflexionemos unos segundos. Es acaso esto algo malo. Es traicionar al pueblo americano querer restablecer los puentes entre dos potencias nucleares que encima son vecinas y hasta comparten enemigos (http://www.voltairenet.org/article195783.html)
    Y ello nos lleva nuevamente al espionaje de “los demócratas” (entiéndase lo que es realmente, agencias del gobierno de USA al servicio de los intereses de Clinton y la camarilla “neocon”) al equipo de Trump. El respetado jurista que acusó a los servicios secretos británicos (conectados con los americanos vía red Echelon) se ha ratificado en sus acusaciones: http://www.zerohedge.com/news/2017-03-29/judge-napolitano-returns-fox-news-stands-claim-brits-spied-trump. Incluso, cargos del gobierno Obama lo han implícitamente reconocido http://www.zerohedge.com/news/2017-03-29/smoking-gun-obama-defense-deputy-slips-live-tv-reveals-spying-trump-team-and-leaking. Y claro que ese espionaje “no hizo que ganara Hillary Clinton”. De hecho, no se ha hecho público hasta ahora. Coincido en que si se hubiera difundido en plena campaña que el equipo del candidato Trump era espiado por el gobierno Obama a fin de encontrar algo con lo que desacreditarlo el escándalo sería sideral, pero que lo haga ahora lo resta importancia a este asunto, con claras responsabilidades políticas incluso penales que tendrían que depurarse.

    Recapitulando, por su implicación penal, en relación a los “emails” de Clinton, tema opacado durante la campaña por la apabullante mayoría mediática que protegía las aspiraciones de la candidata del “establishment”, lo realmente importante no es lo que decían los que se hicieron públicos. Lo relevante es que sus comunicaciones, al ser cargo público del gobierno federal eran consideradas documentación oficial por lo que estaban sujetas a leyes de transparencia y, lógicamente, no se podían alterar ni destruir. El hecho de que tuviera una cuenta de correo “privada” para despachar asuntos “oficiales”, que escapaba a las salvaguardas legales es constitutivo de ilícito penal y lo verdaderamente interesante sería saber, no lo que salió a la luz (http://www.zerohedge.com/news/2017-03-29/judicial-watch-releases-new-huma-abedin-emails-including-hillary-funeral-plans), sino todo lo que pudiera haber sido borrado. A saber cuántas corruptelas quedarán sin castigo.(http://www.voltairenet.org/article192237.html)

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    1. Lo del email de Hillary Clinton es cosa pasada, sobre todo después de que perdiera las elecciones. Lo que importan son los trapos sucios de quien las ganó.

      ¿Trump (o sea, su gente) en conversaciones con los rusos sin recibir nada a cambio, con los riesgos que dichas conversaciones conllevaban?

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    2. Es una barbaridad lo que afirma. Un delito no puede prescribir por una simple derrota electoral o retirada de la vida política.

      Que afirme semejante obscenidad legal se podría explicar por la pésima costumbre española de consentir y "olvidar" (o sea, perdonar) la corrupción política según sea el resultado de unas elecciones pero usted mismo debe admitir que es una tesis absurda

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    3. Desde luego, mucho más absurda que admitir la posibilidad de que el equipo del presidente elegible o electo intente tantear a diplomáticos de muchos países para ordenar sus prioridades en su agenda política.

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    4. Porque, como ya dije, obviando la ley Logan, acaso es delito hablar, sobre lo que sea, con los rusos.

      Al fin y al cabo, a menos que estuvieran siendo espiados, solo los interlocutores pueden saber el tema de conversación, luego, a menos que fueran espiados sólo sabremos lo que ellos reconozcan.

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  4. Resumiendo, para Clinton y su equipo, tras deshacerse de Sanders, su elección como presidenta era cosa segura. Cuando se filtraron y publicaron los correos electrónicos (espionaje menor a la facción demócrata Clintoniana), éstos y sus “presstitutes” intentaron ocultarlos tras la máxima difusión de las bravuconadas de Trump. No fue hasta que pasó esa noche electoral en la que Clinton no tuvo ni el valor de reconocer su derrota, cuando se retomó el asunto de esa filtración acusando a Rusia basándose en un informe de una agencia de ciberseguridad perteneciente a Google (proClinton) y vinculada a las actividades de la OBSOLETA OTAN en defensa del régimen golpista de Kiev.
    Al hilo de esta pretendida injerencia rusa en la campaña electoral, que apenas tendría relevancia al ser abrumadora la superioridad mediática pro-Clinton, comenzó a propagarse la teoría de que esa implicación de Rusia fue acordada con el equipo de Trump (quien, en plena campaña, pidió públicamente que cualquiera, incluida Rusia, que pudiera difundir los dichos “emails” los hiciera: http://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/283138/trump-pide-rusia-hackear-correo-electronico-clinton).

    Si esos correos se habían publicado, piensan los “conspiranoicos” pro-establishment (ya derrotada Clinton), es porque Rusia y sólo Rusia pudo haberlos pirateado y sólo lo hizo porque Trump les había prometido algún tipo de contraprestación. A estas alturas de la película, Trump ya era presidente electo y, por lo tanto, dotado de toda legitimidad para llevar a cabo su política dentro de los límites de la Constitución.
    Desde entonces, se han filtrado múltiples encuentros de figuras muy cercanas a Trump con agentes rusos, públicos o privados. Sin duda, habrá tenido lugar muchos encuentros con europeos, japoneses, chinos, coreanos, etc. No obstante, cada encuentro con rusos ha sido difundido por los “presstitutes” como demostración del contubernio antedicho. Como es poco probable, dado el carácter secreto, si así se quiere, de dichas reuniones que los interlocutores hayan filtrado que esas conversaciones estaban sucediéndose, ha tenido que ser un tercero, servicios de espionaje, los que dieran a conocer estos hechos. Dado que la publicación de los mismos ya tuvo lugar cuando Trump era o presidente electo o Presidente en pleno derecho, dicho espionaje, presuntamente perpetrado por las propias agencias americanas o sus contrapartes británicas (integradas todas en la red Echelon), estarían torpedeando la acción gubernamental de un ejecutivo legítimo, esto es, cometiendo actos muy próximos a la tipificación de traición que sibilinamente insinúan que comete Trump por el simple hecho de buscar la distensión y coexistencia pacífica con Rusia.

    Siguiendo esta exposición de hechos, en buena lógica, debemos concluir que lo que en verdad se está cuestionando es que Trump prefiera la paz con Rusia en lugar de incrementar la tensión belicista que Obama, Clinton y tantos “neocon” están empeñados en mantener.

    Guerra o paz con Rusia. Para mí, la elección es obvia. Sólo una opción es buena. Para otros, por desgracia, la cosa no es tan evidente.

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    1. Habrá que ver, repito, los temas de las conversaciones de la gente de Trump con los rusos.

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    2. Y finalmente, asumiendo que fueron los rusos los que nos dieron a conocer que el Comité Demócrata era fieramente proClinton, cosa improbable y casi imposible de demostrar; porque no asumir que lo hicieron "motu proprio".

      Al fin y al cabo, Clinton era anti-rusa, su más que probable secretaria de estado, más furibundamente anti-rusa. Había ayudado a los Hermanos Musulmanes a tomar el poder en Túnez, Egipto y destruir Libia y Siria, organización reconocida como terrorista por Moscú. Había instigado el golpe de estado en Kiev ayudando a grupos neonazis que derrocaron al gobierno legítimamente electo.

      Creo que es obvio que Clinton y su equipo era hostil a la Rusia de Putin. Trump estaba abierto a la negociación y, no había atacado a Rusia ni a su Presidente. No es para nada descabellado que Putin lo hiciera por pura y simple venganza. Pero ya digo que ni está demostrada su implicación ni es probable que se demuestre tal extremo

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