miércoles, 5 de abril de 2017

Cinco organizaciones mafiosas: PSOE, PP, CiU, PNV, Podemos

Cuando el PSOE arrasó en 1982 pensó que España era su coto privado y la corrupción se disparó (¿alguien se acuerda, por ejemplo, de FILESA?), hasta llegar a niveles insoportables, que llevaron al PP al Gobierno. Con el PP lo único que cambió fue el dueño del coto (¿hablamos de Rosendo Naseiro, de Luis Bárcenas?). Corrupción de dichos partidos que no solamente fue a nivel nacional, sino también regional allá donde tocaron Poder (¿hay que mencionar Andalucía con el PSOE o Madrid y Valencia con el PP, por ejemplo?). Mientras tanto en Cataluña se instaló la misma corrupción (o peor, no lo sé) con los Pujol y Cia. Y a la vez en el País Vasco había unos, los de ETA, que le atizaban al árbol, y otros, los del PNV, que recogían las nueces. Y así hasta hoy, cuando han llegado los que van a cambiar todo, los alegres chicos de Podemos... que sin tocar Poder ya son corruptos, que tiene mérito (dineros extranjeros, favores personales, colocaciones familiares, becas sin dedicación).

Es España, donde los cinco principales partidos políticos del país más que partidos políticos son organizaciones mafiosas. El único que se salva (por ahora) es Ciudadanos. Aunque está jugando un triste papel, el de mirar para otro lado y apoyar al que los votantes apoyan (Andalucía, Madrid, Gobierno central, por poner ejemplos). Y luego uno lee por ahí que España es una democracia ejemplar. Sí, ya veo.

2 comentarios:

  1. Sencillamente, España NO tiene un sistema que, formalmente, podamos llamar "democracia". Para empezar los partidos políticos son ESTATALES, es decir, forman parte del Estado y se mantienen por vía directa, subvenciones, o indirectas, corrupciones varias. Consecuencia del sistema electora de listas (abiertas o cerradas, da igual) los elegidos no representan al elector, sino al que les puso en las listas (capo del partido estatal). Por supuesto, NO existe separación de poderes dado que el ejecutivo sale del legislativo, asamblea que sólo representa la cuota de poder de los partidos políticos estatales. Además, la independencia judicial brilla por su ausencia.

    Resumiendo, ni España, Italia, Alemania ni el resto de partidocracias europeas pueden ser catalogadas de democracias. Francia tiene una separación de poderes imperfecta y los electores eligen a su representante en circunscripciones uninominales pero, desde Mitterand, los partidos son soportados por el contribuyente por lo que adultera significativamente la reforma impuesta tras el golpe de Estado de De Gaulle. Reino Unido, es una monarquía parlamentaria en la que, por definición, no existe separación de poderes aunque existe representación (minorada al no elegirse por mayoría absoluta).

    En fin, España, como partidocracia, sólo tiene dos fuentes de legitimación, la que le da la corrupción y la que le otorga la población que sumisamente se adhiere a este sistema corrupto votándoles cuando toca. Seamos serios. Llamemos a las cosas por su nombre y no les otorguemos ni un ápice de legitimidad.

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    1. Bueno, sí, España tiene la legitimidad que le da el aborregamiento de los votantes, aunque ello me desagrade.

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