miércoles, 7 de septiembre de 2005

La ayuda al más débil

¿Quién debe ayudar al más débil? No hablo aquí de personas que no desean trabajar, sino que quieren vivir a costillas de los demás. A quienes me refiero es a aquellos que, por unas razones u otras, se ven impedidos para trabajar y ganar lo suficiente para mantenerse, por circunstancias completamente ajenas a sí mismos y contrarias a su voluntad.

Pondré tres ejemplos. Una persona que, por circunstancias de nacimiento o posteriores, tiene deficiencias físicas o psíquicas que le impiden trabajar. Una persona anciana que no tiene ningún tipo de ingresos económicos. Alguien que tiene una enfermedad crónica que le impide trabajar.

¿Es legítimo que el Estado ayude a tales personas? ¿O sería preferible que simplemente se les dejase a las consecuencias desastrosas de las circunstancias? Personalmente creo que dejar tirados a aquellos que, contra su voluntad, han sido los más desfavorecidos, los más débiles, es simplemente inhumano. Es probable que desde una determinada ortodoxia liberal yo esté equivocado. Ahora bien, y aunque el ejemplo creo que ya lo he puesto antes, el caso curioso es que en Estados Unidos, que es el país más liberal que existe, los tres casos que he anotado (entre otros muchos más) gozan de ayudas económicas públicas.

La realidad nos muestra que hay personas que, aún deseándolo y esforzándose, jamás podrán valerse por sí mismas. En esos casos verdaderamente necesitados es cuando creo que el Estado debe intervenir para ayudar al más débil.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Es una cuestión de dignidad y autoestima.

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  2. En estos asuntos jamás ha habido controversia a lo largo del espectro político. Sowell nos da las claves. Es muy fácil ponerse de acuerdo sobre quiénes son esas personas que merecen la atención de nuestros impuestos. Son fáciles de identificar.

    El problema es, prosigue Sowell, que llegados al acuerdo sobre lo evidente, la izquierda cambia de discurso y empieza a introducir elementos de igualitarismo. Con argumentos sobre la dignidad de esas personas, de que por ella no merecen la caridad del estado sino el pleno reconocimiento como personas, se proponen políticas para extender las medidas a amplias capas de la sociedad.

    Lo he oído en enseñanza, cuando "preventivamente" contra el posible argumento del perjucio que produce en tantos alumnos el modelo vigente de igualdad de resultados, dicen que no tolerarán que los colegios se vean reducidos al papel asistencial, de caridad del estado. La dignidad del alumno de familia con pocos recursos está por encima de otras consideraciones.

    El argumento tiene dos fases: la desgracia intolerable que todos estamos de acuerdo en paliar con impuestos. Luego el de la indignidad intolerable de que esas personas tengan limosna del estado.

    El discurso entra relativamente bien dado que equiparan libertad a poder económico (suficiente) con eso de las "libertades reales" y la "dignidad" se puede equiparar con facilidad a lo mismo.

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  3. Uno no sabe hasta donde puede llegar el ingenio de los que nos machacan a impuestos. Lo último es la denominada tasa, que nos han “clavado” recientemente un ayuntamiento de la Comunidad de Madrid, correspondiente al aprovechamiento especial del dominio público por la entrada de vehículos a través de la acera. Las políticas sociales son hermosamente progres y muy productivas por los votos que generan, ¿pero a costa de quién?: del contribuyente de siempre que paga y calla.

    ¿ Cual será el próximo invento confiscatorio?: ¿quizás la tasa por tener subidas las persianas?. Mejor no demos ideas.

    Por último, os informo que la tasa que nos han impuesto no sirve de nada, puesto que si un coche aparca delante de la salida del garaje no podemos llamar a la grúa. Para ello se han inventado otra tasa, mucho más cara, de franqueo de aceras con señalización mediante distintivos municipales. ¡¡¡Pero que morro echan al asunto!!!.

    Mientras que la administración pública garantice subvenciones, subsidios y todo tipo de políticas sociales, no me extraña que el ejército de necesitados y otros parásitos de la sociedad se incremente con el tiempo en los estados sociales y democráticos de derecho como el caso de España. Algún día los honrados contribuyentes, que son los únicos que producen para que subsista una sociedad empezarán a cansarse de ser los “plingados” y optarán por pasarse al bando parasitario al grito de ¡¡¡ Viva la revolución libertaria, muera el capitalismo!!! ; luego ¡¡¡ Adios sociedad !!! .

    Reflexiones de un liberal - http://nuestrapieldetoro.blogspot.com

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  4. O fomentar sistemas que cubran esas necesidades...???

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