viernes, 16 de septiembre de 2005

Reflexiones sobre Katrina

El huracán Katrina llegó al sur de Estados Unidos, y dejó devastación y muerte en tres estados sureños, y muy particularmente en la parte de New Orleans que está por debajo del nivel del mar. Hasta ahora no he escrito sobre el tema primero porque como norma general ante una catástrofe natural me gusta ver como se van desarrollando los acontecimientos y segundo porque he ido poniendo otros asuntos por delante de mayor actualidad (al menos para mí, que soy quien escribo). Pero creo que ya es hora de hacer algunas reflexiones sobre el tema.

1. Ante un ataque de la naturaleza muchas veces el ser humano poco o nada puede hacer, porque por más poderosos que nos consideremos, la naturaleza es mucho más poderosa que nosotros.

2. Que el ser humano haya decidido instalarse masivamente en zonas donde de tiempo en tiempo sufren los embates de la naturaleza (huracanes, terremotos, tornados, etc.) tiene sus riesgos, o más bien altos costes, y eso hay que asumirlo.

3. Lo anterior no quita para que, asumidos los riesgos, los responsables gubernamentales tomen todas las medidas para que, en caso de desastre natural, haya una respuesta eficaz para atender a las víctimas.

4. Como leí en algún sitio, la riqueza salva vidas. Lo de Katrina en el sur de Estados Unidos ha sido terrible, pero ¿qué hubiera sucedido si hubiera golpeado en un área pobre de América Central? No hubiera sido terrible, sino que los adjetivos se hubieran agotado para definirlo. Por contra en Estados Unidos, en las zonas afectadas, muchísimas personas pudieron abandonar el área y ponerse a salvo.

5. Se necesita un gobierno fuerte que antes del huracán pueda tomar a tiempo las medidas de evacuación, y después del huracán pueda ayudar a los que han sido víctimas de él. ¿Podemos imaginar que hubiera ocurrido antes y después del huracán sin gobierno de ningún tipo? Si lo sucedido ha sido malo, aquello hubiera sido muchísimo peor.

6. En lo que respecta al huracán Katrina probablemente la orden de evacuación de New Orleans debió darse antes, y también utilizar autobuses para evacuar personas en grupo (lo cual no se hizo), y ello hay que cargárselo a las autoridades de la ciudad y del estado.

7. Los muertos, tal vez miles, asumieron ese riesgo al desobedecer la orden de evacuación. Hay que recordar que en New Orleans existía la idea desde hace muchos años de que, a pesar de las advertencias de las autoridades, nada iba a pasar, y que, como en otras ocasiones, al final el huracán se desviaría y ninguna tragedia ocurriría. Por lo tanto, los que se quedaron en sus casas sumieron el riesgo, el cual al final por desgracia les costó a muchos sus vidas. Pudieron evacuar o trasladarse al estadio. No lo hicieron, y en consecuencia la culpa fue de ellos.

8. Probablemente se pudo evitar mucho del desorden posterior al huracán, particularmente los saqueos. Las autoridades locales son las responsables.

9. La intervención posterior, sobre todo en la atención a los refugiados en el estadio, fue lamentable, ya que se dejaron a de 10.000 personas (en principio) a 30.000 (al final) sin comida, agua, medicinas, electricidad, baños, etc. ¡por cuatro días! Una barbaridad. Sea quien sea el culpable de ese desastre, debe perder su cargo. En ese sentido es gratificante que el director del FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias) haya dimitido. Pero si hubiera otros responsables a otros niveles, igualmente deben perder su puesto.

10. En el presente debemos recordar que Estados Unidos es un país federal, donde las autoridades locales y estatales tienen la máxima responsabilidad en casos de desastres, y el Gobierno Federal no puede intervenir hasta que su ayuda es solicitada. En ese sentido creo que los primeros culpables de la falta de intervención adecuada son los responsables locales y estatales. También hay que saber en qué momento las autoridades locales y estatales solicitaron la ayuda del Gobierno Federal.

11. Evidentemente hay que aprender de los errores, y Estados Unidos debe tener un plan para hacer frente a emergencias de este tipo, que incluso dejen a discreción del Gobierno Federal cuando intervenir, quitándole algunas facultades a los estados.

12. Como también he podido leer en alguna parte, Katrina estuvo avisando por unos tres días. ¿Qué hubiera ocurrido de haber sido un ataque con armas de destrucción masivas? Evidentemente algo espantoso. Hay que aprender y estar mejor preparados.

Las anteriores son las reflexiones que se me ocurren, y que intentan estar despolitizadas. En cualquier caso, hay que cesar a los responsables de los errores, y mejorar las estructuras locales, estatales y federales para un caso así en el futuro.

Y, dicho sea de paso, recomiendo leer algunos artículos sobre el tema en el blog Viva Bush (en inglés) para poder conocer desde Estados Unidos un punto de vista muy diferente al que intentan transmitir la mayoría de los medios de comunicación españoles.

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