jueves, 14 de febrero de 2008

La violencia en la política española

El intento de agresión a María San Gil (en el que sí hubo efectivamente un escolta y dos policías agredidos violentamente), con ser importante, no es más que un síntoma de la degradación a la que está llegando la política española. Ya comenzó la historia con el acoso a las sedes del PP en las jornadas previas a las pasadas elecciones generales. En las elecciones catalanas y las municipales y autonómicas tuvimos más de los mismo, ataques y más ataques contra todo lo que no fuera nacionalismo o izquierdismo. Ahora la cosa sigue.

España está transitando un camino sumamente peligroso. Otros países del tercer mundo han caminado por él y el final ha sido un auténtico desastre. Ese acoso y derribo contra el disidente que esta llevando la alianza nacionalista-izquierdista puede que a corto plazo le pueda dar rendimientos. Pero a largo plazo puede traer una fractura social de consecuencias imprevisibles.

No se puede hablar, como se hace desde ámbitos dirigentes, de que el PP "crispa" y cosas semejantes, haciendo con tales declaraciones al PP (y a todos los no nacionalistas por extensión) culpables al menos en parte de ser agredidos. En democracia toda idea pacífica debe poder ser defendida, y cada partido puede votar en los parlamentos y defender en la calle lo que le de la gana. Son los electores (o deberían serlo, pero esa es otra historia) los que finalmente dan y quitan razones con su voto pacífico en las urnas.

Todo lo que sea intentar acallar mediante violencia las voces con las que no se está de acuerdo, o justificar de algún modo esas acciones, es entrar en una espiral muy peligrosa en la que ya España tiene experiencia. Recordemos que los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla. Que no sea ese el caso de España.

3 comentarios:

  1. El PP está siguiendo la doctrina cristianista de poner la otra mejilla, pero me consta que no somos pocos los que aun identificándonos con este partido, estamos hartos de sus lloriqueos, de su victimismo y de su falta de reacción. La fuerza percibida es la fuerza concedida y el PP no ejerce disuasión. Si te atacan violentamente tienes que defenderte violentamente.

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  2. Pues me temo que no hemos aprendido nada. Además si tenemos en cuenta que llevamos 3 décadas negando el conocimiento de nuestro pasado a nuestros jóvenes, creo que estamos condenados a repetir...

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  3. NO quisiera echar la culpa a nadie de las agresiones de cuatro payasos maleducados faltos de cachetes en su casa, pero es cierto que alguien las propicia. Si el BNG, socio del Psoe en el parlamento gallego no ha condenado el holocausto nazi, ¿cómo vamos a esperar que condene el intento de agresión a María San Gil?, además, para echar más leña al fuego, el presidente de juventudes socialistas, el toledano Sergio Gutiérrez, otro que está falto, primero condenó el lamentable suceso y después para rematar llegó a decir una cosa como que se lo tenía merecido por la política de crispación del PP. Y yo le diría a este crío una cosita: la política de crispación la estás haciendo tú con esas meteduras de pata, si vas a condenar un hecho condénalo, pero no lo alimentes.

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