martes, 7 de diciembre de 2010

La ocasión del PP en el asunto de los controladores, invirtiendo para el futuro

Este tema de la declaración del estado de alarma por parte del gobierno socialista es la gran ocasión para cuando el PP llegue al Gobierno. Lo único que tienen que hacer es apoyarlo.

He leído que por qué no se hizo lo mismo cuando la huelga salvaje del Metro de Madrid. Y a eso añado yo también la huelga de RENFE, que siempre convierte en un caos la forma de viajar de los ciudadanos que dependen de los trenes de cercanías, como es el caso de las grandes ciudadades cercanas a Madrid. Pues bien, tienen toda la razón. La ley debe ser igual para todos, y si importante es viajar en avión en un puente de descanso, igual de importante es viajar en metro o tren para ir al trabajo.

Es decir, que a partir de ahora hay base suficiente para cuando un colectivo de transporte público (el que sea) haga un huelga salvaje, tomando como rehenes a los ciudadanos que deben usar ese transporte, el Gobierno de turno (también el que sea) tome medidas tan drásticas como las presentes. Sobre todo encaminadas a que no puedan ejercer el chantaje, y a que finalmente los chantajistas acaben en la calle.

Se sabe que el Partido Popular quiere llegar al Gobierno. Se supone que puede hacerlo, vista la cuesta abajo sin frenos que ha conseguido el Gobierno en las encuestas. El tema que nos ocupa podrá hacer que recupere algún punto porcentual, pero la dura realidad se impondrá de nuevo, y le volverá a pasar factura por los desastres pasados, presentes y futuros.

El PP (independientemente de que critique la oportunidad en la fecha concreta del decreto ley sobre determinadas condiciones labolares de los controladores, que es totalmente criticable) debería aprovechar la ocasión para apoyar incondicionalmente las medidas tomadas por el Gobierno. Sería una inversión de cara al futuro, para poder hacer con justicia lo mismo cuando esté en el Gobierno, y así no permitir que jamás un pequeño colectivo de transporte (sea el que fuere) pueda chantajear a un Gobierno, que es lo mismo que chantajear a la nación entera.

6 comentarios:

  1. Los únicos rehenes que hay aquí en este asunto son unos ciudadanos cuya profesión es la de controlador, que no tienen quien le represente o los que lo hacen les llevan a tal situación que han de arriesgar sus carreras y su trabajo para defender su derecho a la negociación y a la representación, y ahora mismo están obligados por el ejercito, prácticamente a punta de pistola, a hacer un trabajo para el que por unos motivos u otros, nadie más puede hacer y para el que no existen suficientes recursos debido a la ineptitud de representantes laborales y políticos.

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  2. La declaración de estado de alarma fue al menos discutible por no decir ilegal, pues no concurren ni desabastecimiento de productos esenciales ni tampoco catástrofes o calamidades (terremotos, epidemias,etc.) como exige la ley.
    Además, se violó la Constitución pues no se puede militarizar personal civil mas que en estado de sitio, no de alarma.

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  3. ¿De verdad piensas que si lo apoyan ellos harán lo mismo?.
    Sacarán a las tropas...como siempre.

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  4. Ya comienzan a insultar, primer indicio de que no tienen razón.
    Saludos

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  5. El sometimiento de los controladores a la jurisdicción militar es plenamente inconstitucional, puesto que el artículo 117.5 de la Constitución limita la "militarización jurisdiccional" de los civiles a los casos de proclamación del estado de sitio. Estado de sitio que no se ha proclamado en España.

    No sólo lo pienso yo; lo dicen los catedráticos D. Pedro Cruz Villalón y Enrique Alvarez Conde, catedrático de derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos I.

    La ilegal aplicación del estado de alarma, que califica de "gravísima", y la totalmente inconstitucional militarización de los controladores.

    Hoy, La Gaceta dedica su portada a cuestionar la legalidad de la medida adoptada por el Gobierno y recoge la opinión de distintos juristas al respecto. Entre ellos están el catedrático de Derecho Procesal Manuel Lozano, quien declara que había que haber decretado el estado de sitio para poder militarizar a los controladores y que lo ha hecho el Gobierno es "una aberración", y el profesor de derecho constitucional de la UNED Carlos Vidal, que advierte que "cuando la Ley habla de calamidad, se refiere a catástrofe natural, no a otra cosa", por lo que el estado de alarma no podía haberse decretado.

    El Mundo, por su parte, incluye un extenso y documentado artículo del Catedrático de derecho Penal de la UCM, Enrique Gimbernat, quien incide en lo mismo: en la radical inconstitucionalidad de la militarización de los controladores, puesto que no se ha decretado el estado de sitio. Recuerda Gimbernat que, además de que el artículo 117.5 de la Constitución es muy claro al respecto, existe jurisprudencia del Tribunal Constitucional: concretamente una sentencia del año 1982.

    Estamos por tanto ante una clamorosa "patada en la puerta" a la Constitución efectuada el sábado por el Gobierno. Porque nos encontramos ante un golpe institucional sin precedentes en nuestra democracia: la ilegal suspensión de derechos constitucionales por parte de un Gobierno.

    Es gravísimo dejar a la discrecionalidad del Gobierno, a través de decretos, determinar cuáles son los servicios esenciales y cuándo esos servicios se han paralizado de manera grave.

    Por mucho que sea el mal que hayan hecho los controladores, por muy odiado que sea el colectivo, por mucha censura que merezcan sus acciones... lo que han hecho los controladores es infinitamente menos grave que ese atentado contra las libertades y contra la legalidad que el Gobierno ha perpetrado.

    Si se tolera esta aberración, la seguridad jurídica queda sustituida por la arbitrariedad gubernamental.

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  6. Independientemente de que las medidas tomadas contra los controladores sean las más acertadas o no, o incluso del pequeño detalle de que puedan ser total o parcialmente ilegales (pelillos a la mar; este es un Gobierno especialista en torcer las leyes a su antojo), si el PP tuviese dos dedos de frente debería apoyar al Gobierno, pero exigiendo que en el futuro esta misma contundencia se aplique a cualquier otro desafío semejante, como el de los conductores de Metro o los maquinistas de RENFE.

    Este impecable razonamiento tiene solo dos fallos

    1) La cúpula del PP no tiene dos dedos de frente.

    2) Los precedentes no tienen ningún valor para el PSOE, que como en 1984 de Orwell, se pasa el tiempo reescribiendo la Historia a su gusto.

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