miércoles, 1 de diciembre de 2010

Qué fuerte lo de Wikileaks en "El País" sobre "el caso Couso"

"Los ministros españoles están trabajando para que no prosperen las órdenes de detención internacional". Se refería a las que había dictado dos días antes el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, instructor del caso, contra los tres soldados involucrados en la muerte del cámara gallego José Couso en Bagdad el 8 de abril de 2003 tras el disparo de un tanque estadounidense.

Vuelvo sobre el tema porque lo revelado por "EL País" hoy me parece más grave aún que lo de ayer.

Implicados: El Ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar; el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; y la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Todos ellos interfiriendo con el Poder Judicial por órdenes de Estados Unidos a favor de ese país y en contra de una víctima de nacionalidad española.

Qué fuerte.

La hipocresía y el servilismo quedan totalmente al descubierto en este párrafo:

"Ministros importantes se han movido rápidamente para hacernos saber que el Ejecutivo está trabajando para resolver esta situación. Deben actuar con cuidado mientras tratan de influir en la judicatura española, ferozmente independiente. Para no agravar la situación, los líderes gubernamentales españoles deben mostrar en público su respeto por el trabajo independiente de los tribunales."

Muy fuerte.

Por no entrar en detalles del humillante correveidilismo hacia la Embajada de Estados Unidos en este tema de gente con cargos políticos tan destacados como Julio Pérez Hernández (secretario de Estado de Justicia), Cristina Latorre (directora general de Relaciones Internacionales del Ministerio de Justicia), Javier Zaragoza (fiscal jefe de la Audiencia Nacional), o Cándido Conde-Pumpido (fiscal general del Estado).

Demasiado fuerte.

Las autoridades del Poder Ejecutivo del Estado Español totalmente al servicio de Estados Unidos para entorpecer la Justicia de España, con una víctima española para mayor gravedad. Cuando leo el artículo me da la impresión de retroceder decenios y viajar miles de kilómetros, hasta aquellos regímenes latinoamericanos que eran mangoneados por el Embajador de turno de Estados Unidos. Pero no, es ahora y es España.

No hay dignidad. Ninguna.

1 comentario:

  1. Y todavía habrá seguidores suyos que se lleven las manos a la boca...de sorpresa y no de asco.

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