martes, 5 de julio de 2016

¿Qué es la libertad?


Hace mucho (pero mucho, mucho, mucho) tiempo leí un texto en Desde el exilio donde Luis Gómez pedía que definiéramos qué es el liberalismo. En mi lugar prefiero definir la libertad, porque el liberalismo debe ser la defensa de dicha libertad.

Libertad es el derecho a tomar las decisiones que se deseen siempre y cuando esas decisiones no dañen a otros.

Por eso el Estado debe velar porque las decisiones de los más fuertes no dañen a los más débiles, como por ejemplo, que las decisiones de los ricos no dañen a los pobres, que las decisiones de los sanos no dañen a los enfermos, que las decisiones de los hombres no dañen a las mujeres, que las decisiones de los adultos no dañen a los niños, que las decisiones de los ya desarrollados no dañen a los que aún no han nacido, que las decicisones de los jóvenes no dañen a los ancianos, que las decisiones de los inteligentes no dañen a los torpes, que las decisiones de los capacitados no dañen a los incapacitados, que las decisiones de los delincuentes no dañen a los honrados, que las decisiones de los libres no dañen a los presos, que las decisiones que los estudiosos no dañen a los ignorantes, que las decisiones de la mayoría no dañen a la minoría, que las decisiones de los gobernantes no dañen a los gobernados, y así sucesivamente.

La libertad del más fuerte no hace falta que sea defendida, porque ya se encarga él mismo de defenderla, y en muchos casos de imponerla. Por eso la libertad que hay que defender es la libertad del más débil, para que esa libertad no sea cercenada por medio de los abusos del más poderoso.

Sencillo. ¿O no?

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