miércoles, 8 de junio de 2011

La quiebra del sistema judicial español

Vigilia pretium libertatis se escandaliza (gracias por la información) de lo que en realidad solamente es un síntoma (de los casi infinitos que existen) de la enfermedad que viene de muy largo de que en España no existe un sistema judicial que haga que el daño a los ajeno conlleve castigo.

La cosa data del franquismo. En aquellos tiempos, no sé si por falta de recursos o por exceso de autoritarismo o por las dos cosas a la vez, el sistema judicial estaba dedicado exclusivamente a castigar los delitos mayores (crímenes, heridos graves, asaltos a mano armada, violaciones y cosas gordas por el estilo). Los pequeños delitos (robos menores, heridos sin consecuencias permanentes, broncas de bar, borrachos que alteraban el orden público y asuntos semejantes) eran castigados por la guardia civil. Cuando alguien se saltaba las normas, pero no demasiado, era detenido por los integrantes de dicho cuerpo y trasladado al cuartel del pueblo, donde el susodicho era sometido a una sesión de escarmiento por los guardias libres de servicio (y libres también de cualquier control judicial) que con pantalón verde y camiseta (eso de escarmentar era un trabajo duro y requería desprenderse de ciertas prendas superiores para estar más suelto) se dedicaban a aporrear sin demasiada misericordia (la justa para no matarle ni dejarle secuelas permanentes) al desgraciado en cuestión, para posteriormente ponerle en libertad,, al que normalmente no le quedaban ganas de ser sometido a otra sesión de escarmiento. Lo mismo que sucedía en las grandes ciudades con la policía armada y sus comisarías.

Así eran las cosas. Terrible y condenable, pero práctico y efectivo. Y, claro, había que cambiar eso, porque no puede ser que unos fulanos, por muy fuerzas del orden público que sean, estén por encima de la ley. Y se cambió. Desde entonces la guardia civil y la policía ya no tocaban a los pequeños delincuentes, sino que los entregaban al juez, el cual casi automáticamente los ponía en libertad, situación que se da hasta el día de hoy.

En España el delito simplemente no se castiga o se castiga muy poco. Hace años hablé con un funcionario de prisiones que me decía que ante la masificación a la que están sometidas las cárceles, a los jueces no les quedaba más remedio que meter en las mismas solamente a los culpables de delitos graves, dejando a los de delitos leves en libertad. Eso me lo confirmó un policía nacional, que me dijo que estaba harto de detener vez tras vez a los mismos delincuentes por los mismos pequeños delitos. "Entran en los juzgados por una puerta y salen ese mismo día por otra" afirmaba. Es lo que yo llamo simplemente la quiebra del sistema judicial, el cual debe castigar el daño a lo ajeno, lo que evidentemente no hace (los ejemplos, por desgracia, sobran, con incluso asesinos, homicidas y violadores que son puestos en libertad tras cortos tiempos en prisión).

¿Se puede cambiar eso? Sí, por supuesto. Pero para ello haría falta que la ciudadanía tomara cartas en el asunto, aprobando un nuevo código penal con un fuerte endurecimiento de las penas, incluyendo la cadena perpetua para crímenes especialmente graves.

Pero no hay esperanza (o la misma es muy escasa). Los políticos que padece España no creen que el daño a lo ajeno debe lisa y simplemente ser castigado, sino que piensan que aquellos que han delinquido deben ser reeducados y puestos en libertad. Unos lo creen mucho (la derecha) y otros aún más (la izquierda). Por eso en cuanto hay un crimen gordo y la ciudadanía reclama más dureza en las penas dicen que hay que esperar y que no se pueden tomar decisiones bajo la influencia de hechos puntuales. Esperar a que se olvide el crimen y todo quede en nada, como siempre.

Y de los delitos pequeños ni hablemos. El policía en dichos casos se ha convertido en una especie de trabajador social, que aconseja a ofendido y ofensor, sabiendo que detener da mucho trabajo y ninguna efectividad.

La realidad simplemente es que el sistema judicial español está totalmente quebrado, y así va a seguir hasta que los ciudadanos tomen conciencia de ello y decidan cambiarlo, tomando para ello las decisiones oportunas, por dífíciles y costosas que sean.

5 comentarios:

  1. Navegando por internet he descubierto por casualidad este blog, y como yo me considero un liberal-conservador de inspiración cristiana pues me ha llamado la atención la presentación del mismo.
    Siempre que pueda me meteré por aquí y diré mi humilde opinión porque me parece muy interesante.
    Quiero recomendar tambien un foro de debate de derechas que se llama foroygualda, su enlace es www.foroygualda.foroactivo.com que tambien tiene su interés.
    Enhorabuena y gracias, José

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  2. Opinando sobre tu entrada, José, te diré que yo opino que la justicia española vive en el siglo XIX en medios materiales, con un retraso en la tramitación de los asuntos donde no es que en muchos juzgados esten saturados de asuntos retrasados sino que ya por mucho que trabajen nunca se van a poner al dia y están hundidos.
    Con eso de que los medios materiales y personales estan en bastantes CCAA descentralizados, aun aumenta mas la descoordinación y el caciquismo a la hora de meter a gente a trabajar en los juzgados.
    Así es la justicia en España, arcaica y una chapuza, reflejo de la España actual.

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  3. Me acabo de dar cuenta que ya hay un blogero que se hace llamar aqui "aspirante" tambien es casualidad, lo siento, me pondré otro nombre.

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  4. Prefiero la suposición de inocencia antes que la suposición de culpabilidad. Prefiero que un delincuente menor sea detenido varias veces, a que condenen a un supuesto culpable como en el vídeo "Presunto culpable" en Youtube.
    Asi que antes de llevar esos picaros a la cárcel de los sanguinarios y crueles, que les impongan servicios a la comunidad. Podría ser una buena forma de castigarles de alguna forma, pero no demasiado cruel, ante los delitos menores que puedan presentar. Al mismo tiempo que se ahorran celdas para los verdaderos delincuentes. Si esa es la necesidad, en vez de supuestamente dejarlos en libertad el mismo día.

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  5. Después de leer todo tu texto sobre la supuesta quiebra del sistema judicial, he de decirte que me opongo al endurecimiento de las penas. Estoy de acuerdo que a los delincuentes menores se le impongan al menos, alguna multilla fácil de pagar o alguna tarea social como escarmiento. Pero eso de condenar duramente los delincuentes menores como si fuesen delincuentes graves, eso si que no lo pienso aceptar.

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