domingo, 22 de enero de 2017

Juan Carlos de Borbón: necio, necio, necio

Quienes han escuchado las conversaciones dicen que lo verdaderamente preocupante son las palabras, como si nada pasara, del monarca sobre cuestiones de política nacional y, muy especialmente, algunas frases relativas a los sucesos del golpe de Estado del 23-F.

Necio por entablar relaciones que le perjudicaban, necio porque las mantenía en sitios que no controlaba y necio porque hablaba con sus amantes de cuesiones de política.

4 comentarios:

  1. Juan Carlos siempre fue un insensato, un irresponsable y un gilipollas

    En el Libro "Final de partida", Ana Romero describe una secuencia, totalmente veridica y que nadie niega, donde el rey le dice a un periodista en silla de ruedas. "Tu echa el freno" mientras uno del PP rie a carcajadas la gracia

    Una ostia en cara le tendrian que haber dado

    he vivido en varios paises y conocido a mucha gente, pero no se de nadie capaz de soltar semejante crueldad que falta de humanidad y empatia

    llega a ser colega mio y me suda el rabo la seguridad le rompo la nariz alli en medio, vaya malnacido

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    1. Siempre se ha considerado por encima de todos y de todo.

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  2. El problema con este personaje,es que siempre pensó con la polla y siempre estuvo bien servido de señoras,además de su escasa relación con los libros,de ahí que le contara cualquier cosa a todas las tipas con las que tuvo relación.
    Solo se puede sentir asco de este personaje y su hijo no hace mas que corroborar con su viaje a la TIRANIA de Arabia Saudi que no hay borbon bueno.
    El próximo viaje lo puede hacer a la casa de Kim Jon Il,el otro tirano y asesino como el saudi,esta vez en Corea del Norte

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    1. Efectivamente el hombre siempre puso sus intereses personales (todos) por delante de todo.

      Sobre el hijo, hay una anéctoda de cuando, saliéndose del protócolo (hay que ser tonto) se enfrentó con una muchacha que le decía "yo no voté la Monarquía", y él tipo respondió a la chica "ya conseguiste tus cinco minutos de fama", porque ni tan siquiera supo decirle algo que es de primero de Derecho, que la Constitución se puede cambiar por cauces legales, incluyendo la Monarquía. Aquella anécdoda viene a cofirmar el dicho de que "lo que Natura no da, Salamanca no lo puede arreglar".

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