sábado, 28 de febrero de 2009

Cuando no hay justicia se abre la puerta a la venganza

Es de sobra conocido por todos el incidente en el que Emilio Gutiérrez, un vecino de Lazkao (Guipúzcoa) que fue víctima de destrozos en su piso por un atentado de ETA contra la Casa del Pueblo, destrozó con una maza el mobiliario de herriko taberna, lugar de reunión de proetarras sociales. No he escrito del tema porque entre elecciones autonómicas y garzonadas varias, la casa sin barrer.

Lo diré directamente, sin rodeos: No lo comparto, pero lo entiendo. No lo puedo compartir, porque una sociedad que sigue el camino de la venganza va al enfrentamiento sin límites (es un círculo vicioso imparable), a la destrucción total. Pero lo entiendo, porque en el País Vasco la ausencia de justicia es clamorosa, la presión social (y física) contra los no nacionalistas es sofocante, la indefensión de las víctimas no nacionalistas es proverbial, la impunidad de los agresores nacionalistas en general y proetarras en particular está a la orden del día.

Con las cosas así, lo que realmente me extraña es que un suceso como el descrito haya tardado tanto en ocurrir. Lo que me sorprende es que esas víctimas desprotegidas no se hayan organizado ya de alguna manera para hacer valer es "ojo por ojo y diente por diente". No, no lo compartiré nunca, porque no es el camino; pero es a lo que los gobernantes vascos están abocando a casi la mitad de la población. Porque donde no hay justicia lo que sucede es que se abre la puerta para que la venganza acabe ocupando su lugar.

1 comentario:

  1. Absurdo por completo. Como en la invasión de Gaza, os posicionáis a favor de la agresión a inocentes. Así de "liberales" sois...

    Es como si un grupo neonazi revienta mi casa y yo para vengarme voy a reventar la de los votantes de Democracia Nacional, que no tienen culpa de que haya unos neonazis destrozando casas por ahí.

    Como siempre, ridículo. Enhorabuena.

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