lunes, 19 de diciembre de 2016

"Me gusta que el hombre con el que estoy me domine y me obligue a hacer lo que él quiera"

Le conocí en la mili. Sincero, honesto, tranquilo, pacífico. Hicimos buenas migas desde el principio, a pesar de nuestras diferentes ideas religiosas y en cuanto a algunos aspectos de la moral. Después de terminada la mili seguimos manteniendo el contacto seguido, hasta que conoció a aquella chica peruana, unos diez años mayor que él, buena gente, mona, algo tímida, con la que empezó a salir. Lógicamente nos veíamos mucho menos, aunque nuestra amistad seguía. Y volvimos a vernos algo más asiduamente cuando aquella relación finalizó.

Recuerdo aquel día, hace muchos muchos años, en un bar, mi amigo frente a su cervecita bien fría, yo frente a mi Coca Cola igualmente bien fría. La conversación trataba sobre el maltrato del hombre a la mujer, y yo defendía vehementemente que no había mujeres a las que les podía gustar una relación así, sino que todas esas relaciones eran círculos viciosos de maltrato de él a ella, pedido de perdón de él a ella con promesa de que "jamás volverá a pasar", concesión del perdón de ella a él "porque le quiero", nuevo maltrato de él a ella y vuelta a empezar. Decía mi amigo que sí, que muchas relaciones de maltrato podían ser así, pero que había otras que eran aceptadas por la mujer e incluso otras buscadas y disfrutadas por ella. Yo no podía creer lo que oía de boca de mi amigo, y así se lo hice notar.

"¿Recuerdas a... (nombre)?", me preguntó. Por supuesto que la recordaba, la chica peruana, con la que él estuvo saliendo un tiempo. "Como podrás suponer, manteníamos relaciones sexuales", me dijo. Sí, claro que lo suponía, aunque nunca habíamos hablando del tema hasta ese momento.

"Pues bien, déjame contarte una historia. Nunca llegamos a vivir juntos, y nos veíamos normalmente una vez por semana, por cuestiones de su trabajo y el mío. Así que era algo asumido por los dos que cuando quedábamos era para, además de salir y tal, tener relaciones sexuales. Pues como un mes después de empezar, un día, sin venir a cuento, ella dijo que no quería tener relaciones sexuales ese dia. No me dio ninguna razón, sino simplemente 'no porque no' y ya, y de una forma bastante cortante. Yo traté de convencerla por las buenas, con cariños y mimos y tal, pero nada. Y con ésas nos despedimos, bastante friamente. Yo no la llamé, pero ella sí a mí, como si nada hubiera pasado, y volvimos a quedar. Y en esa cita ella me soltó lo siguiente:

'Quiero decirte algo sobre lo que pasó el otro día. Mira, a mí me gusta que el hombre con el que estoy sea un hombre de verdad, que me domine, que haga conmigo lo que quiera, que me obligue a tener sexo con él cuando él quiera y como él quiera, aunque yo diga que no, y no con mimos, sino con su fuerza. Quiero sentir que estoy al lado de un hombre que me domina y no de un muñeco con el que puedo hacer lo que quiera.'"

Mi amigo me contó que se quedó helado. Aquella vez tuvieron sexo para salir del paso y ya. Y me dijo que aquella noche no pudo pegar ojo, porque nunca pudo imaginar algo así, y por el giro que preveía en la relación. Después me dijo que su relación con la chica cambió a una relación de dominación, en la que él, aunque nunca llegó a golpearla, imponía todos sus deseos sexuales (repito, todos) sí o sí, y aunque había cosas en particular que a ella no le agradaban demasiado, ella se sentía muy cómoda y satisfecha con esa relación de dominación en su conjunto.

Le pregunté que entonces por qué rompieron. La respuesta fue contundente: "Ella se fue con otro. Y te puedo asegurar que no tuvo nada que ver nuestra relación de dominación. Es más, estoy convencido de que con él estableció el mismo tipo de relación".

Me quedé totalmente boquiabierto. Le di total veracidad a la historia porque me la contaba él, mi amigo, al que conocía desde hacía varios años, y me constaba que ni mentía ni exageraba, que de otra forma nunca hubiera creído algo de esa índole.

Con esta historia no intento justificar nada. La violación es violación y punto, y debe ser condenada con 20 años efectivos de prisión. Pero hay ocasiones en que una relación de dominación no es violación (mi amigo era todo menos un violador, de eso estoy seguro). Creo que hay mujeres que, por razones sociales o culturales (porque lo han vivido desde la niñez, en sus familias y en ellas mismas, seamos claros), tienen unos conceptos de "hombre" y de "relación" completamente alejados de los nuestros, totalmente distorsionados sin duda, pero que tal vez no los van a cambiar nunca.

Es un terreno muy resbaladizo, donde la condena moral hacia los dos, el hombre que maltrata y la mujer que disfruta ese maltrato, es evidente (al menos para mí), pero la condena penal ya no es tan evidente, por supuesto. Habrá que analizar caso por caso y llegar a conclusiones también caso por caso, conclusiones que pueden ser diferentes, incluso opuestas, dependiendo de esos análisis.

Y sí, sé y entiendo que esos análisis pueden resultar altamente frustrantes para la mujer. Pero son necesarios (como en el caso sobre el que escribí ayer) antes de aplicar una condena por violación que, repito, debería ser de 20 años efectivos en la cárcel.

4 comentarios:

  1. Joder con las peruanas... yo he conocido también a un amigo que tenia una relación asi y con una peruana...y este no hizo la mili y era en ese rollo.

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    1. El problema parte en muchas ocasiones de comportamientos "culturales" (es un decir, claro) vividos en la familia, en la sociedad, en todas las relaciones con el sexo opuesto. Y luego nos hablan de multiculturismo.

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  2. Al terminar la carrera en una era muy, muy lejana, la que acababa de empezar a ser mi novia y yo tuvimos que separarnos por razones de trabajo, y solo nos veíamos en las vacaciones. Pero a la segunda ocasión a ella le surgió un viaje y canceló la cita; como es lógico a mi, que había trastocado todos mis planes para poder estar con ella, me sentó bastante mal, pero fui educado y le dije que hiciera lo que considerara más conveniente. Al regreso del viaje rompió conmigo y me dijo que si no estaba de acuerdo con su vacación debía "habérsela prohibido". Una relación en la que una parte tiene que imponerse a la otra es insana, pero al parecer no infrecuente.

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    1. "Una relación en la que una parte tiene que imponerse a la otra es insana, pero al parecer no infrecuente."

      Completamente de acuerdo.

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