martes, 14 de junio de 2005

Derechos fundamentales

Ayer escribí sobre lo que yo entiendo que deben ser las bases de una sociedad civilizada, que son la justicia, la la libertad y la democracia.

Y dentro de ellas pienso que hay tres derechos, que yo califico como fundamentales, que deben ser defendidos activamente por el Estado.

En primer lugar está el derecho a la vida. Entiendo que la vida humana debe ser protegida activamente desde su inicio hasta su final, lo cual incluye la defensa de la dignidad de esa vida. Ello implica, por ejemplo, el rechazo a la manipulación genética, al aborto (salvo cuando hay riesgo para la vida de la madre), a la tortura y los tratos degradantes o vejatorios, a la eutanasia y a la pena de muerte; y, por supuesto, la defensa en todo momento de que una persona, esté en la condición que esté, sea tratada dignamente y con escrupuloso respeto a los derechos humanos.

En segundo lugar está el derecho a la familia. Entiendo como una familia un hombre y una mujer unidos matrimonialmente, de cuya unión la lógica dice que habrá hijos que deberán ser criado y educados para vivir positivamente en la sociedad. Por supuesto, nadie tiene la obligación de formar una familia tal y como yo la entiendo. Cada cual puede libremente elegir otra opción (no unión a otra persona, unión libre heterosexual, unión libre homosexual, unión a diversas personas del mismo o distinto sexo, etc.). Pero creo que el Estado debe proteger la unidad familiar, ya que ha sido y es el núcleo de nuestra sociedad, en el cual se basa la misma. La realidad nos muestra que cuando se resquebraja de forma generalizada esa unidad familiar se resquebraja igualmente la sociedad (delincuencia, drogas, violencia, etc.). Por lo tanto, sin pretender imponer dicho esquema al que no lo desee, creo que la unidad familiar debe ser defendida y protegida por los poderes públicos.

En tercer lugar está el derecho a la propiedad. Como tal entiendo el derecho individual (o colectivo de varios individuos libremente asociados) a disponer de propiedad privada, ya sea en modo de cosas físicas o de capital. Igualmente está el derecho a invertir dichas posesiones, siempre en cuestiones acordes con la ley, para que las mismas puedan hacerse mayores. Creo que el Estado, mediante sus leyes, puede y debe regular una escala impositiva justa sobre dichas posesiones y ganancias, para que se proceda a un reparto equitativo de los gastos que conlleva la sociedad como tal, pero siempre respetando y promoviendo la iniciativa y propiedad privadas.

Por lo tanto, creo que los tres derechos fundamentales de una sociedad justa, libre y democrática han de ser el derecho a la vida, el derecho a la familia y el derecho a la propiedad.

2 comentarios:

  1. Pues has establecido las bases de la socialdemocracia, porque si el Estado debe proteger activamente la dignidad de la vida está legitimado para establecer toda clase de políticas sociales que mejoren dicha calidad, si le añadimos el apoyo a la familia es de loógica el establecimiento de una sanidad y una educación públicas prácticamente en régimen de monopoli, y la propiedad privada es reconocida, en efecto, pero subordinada a los dos primeros derechos, ahí tenemos la función social de la propiedad.

    ResponderEliminar
  2. Por no decir que las desigualdades sociales resquebrajan igualmente la sociedad (delincuencia, drogas, violencia, etc.)
    ¡Todo sea por la sociedad!

    ResponderEliminar